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Acusa a policías de malos tratos y destaca investigación
Pinochet Londres, 28 de Mayo (EFE) La policía
chilena fue acusada de someter a manifestantes a malos tratos y uso excesivo de
la fuerza en 2001, según Amnistía Internacional (AI), cuyo informe
anual destaca hoy los esfuerzos judiciales por aclarar las violaciones de derechos
humanos cometidas por la dictadura en Chile.
La organización humanitaria
internacional, con sede en Londres, subraya, además, que Chile abolió
el pasado año la pena de muerte para delitos comunes. AI resalta que
las justicias chilena y argentina prosiguieron sus pesquisas por esclarecer las
violaciones de derechos humanos en el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990). La
organización señala que al finalizar 2001 el juicio a Pinochet seguía
pendiente de los tribunales chilenos, dado que la Corte Suprema admitió
a trámite un recurso de la acusación contra el sobreseimiento del
caso por motivos de salud dictado en julio por la Corte de Apelaciones de Santiago.
La
misma Corte Suprema chilena, recuerda AI, rechazó en agosto la solicitud
de extradición de Pinochet presentada por una juez argentina por el asesinato
del general Carlos Prats y su esposa en Buenos Aires en 1974, por cuyo caso fueron
detenidos en octubre en Chile cinco miembros de la antigua policía política
de la dictadura. Añade que el caso Prats fue incluido en la investigación
judicial argentina sobre la Operación Cóndor, "una conspiración
secreta de los gobiernos militares de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay
y Uruguay para devolver a personas exiliadas a sus países donde serían
sometidas a tortura, desaparición y, en muchos casos, asesinato". Por
esa operación, un juez argentino pidió en julio la detención
preventiva con fines de extradición de Pinochet, añade AI.
Por
otra parte, señala que agentes de Carabineros (policía militarizada
dependiente del ministerio de Defensa) "hicieron uso de fuerza excesiva"
en varios casos y manifestaciones pacíficas. Agrega que "decenas
de manifestantes fueron maltratados al ser detenidos y mientras permanecían
recluidos en comisarias de policía de Santiago", y cita los casos
de Andrea Martina Olivares y Marta Albán Ochoa.
Sobre Olivares,
AI dice que fue detenida en marzo de 2001 en una manifestación, vejada
durante su traslado y permanencia en la Tercera Comisaría de Carabineros
y obligada a firmar unos documentos antes de ser dejada en libertad. Amnistía
denuncia que Ochoa fue detenida en una manifestación, golpeada e insultada
en un vehículo policial y que tuvo que recibir asistencia médica
en la Décimo Novena Comisaría, en Providencia, antes de quedar en
libertad.
AI también acusa a la policía chilena de hacer
"un uso excesivo de la fuerza" en actos de protesta convocados por grupos
indígenas en las disputas de tierras acaecidas en las regiones del sur
del país.
La organización internacional pro derechos humanos
menciona que un miembro de la comunidad mapuche fue alcanzado por un bala en un
ojo en una manifestación reprimida por la policía, y que otros cuatro
integrantes de ese grupo indígena fueron heridos por agentes. Además,
destaca que la secretaria general del Partido Comunista de Chile, Gladys Marín,
y decenas de personas de ese grupo político fueron golpeados por carabineros
durante un desalojo de su sede en Santiago en noviembre de 2001.
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