Panamá, 28 de mayo de 2002
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Las tardanzas de El Niño

Aunque no se ha declarado al 2002 como un año Niño, las precauciones nunca están de más, sobre todo si existe la posibilidad de que llegue por los meses de noviembre y diciembre

Manuel Vega Loo
mvega@prensa.com

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Como cualquier otro infante malcriado, este año el fenómeno de El Niño llegará tarde a la costa del Pacífico panameño y tan debilitado que sus pataletas no golpearán tan fuerte a los diferentes sectores de la economía nacional.

Su retorno está previsto para los meses de noviembre y diciembre y según las observaciones y monitoreos que se realizan en Panamá y Estados Unidos, no será tan fuerte como en años anteriores.

Sin embargo, también es recomendable que las autoridades preparen un plan de contingencia para mitigar sus probables efectos en la economía, ya que su fuerza puede variar en sus próximas etapas de desarrollo.

La criatura

El fenómeno de El Niño es un calentamiento anómalo del océano Pacífico tropical, que ocurre irregularmente a intervalos de tres a seis años, en respuesta a debilitamientos a gran escala de los vientos alisios, los cuales normalmente soplan hacia el oeste desde América del Sur hacia Asia, indican los expertos en climatología.

Agregan los conocedores que normalmente los vientos alisios producen la aparición de aguas frescas superficiales en el Pacífico oriental, mediante la evaporación y el afloramiento de aguas sub-superficiales más frías.

En Panamá, El Niño produce disminución de las lluvias en las regiones ubicadas en la vertiente del Pacífico. Además se detecta un incremento de la precipitación en la región del Caribe.

Para detectar la aparición del fenómeno de El Niño, la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés) efectúa diariamente un monitoreo de la temperatura de la superficie del agua, destaca Bertalicia Olmedo, funcionaria de la gerencia de Hidrometeorología y Estudios de ETESA.

Olmedo explica que la temperatura en la superficie del agua debe ser de 27 grados centígrados.

Para realizar esta medición, se han colocado boyas estratégicamente en diferentes partes del océano Pacífico, las cuales abarcan desde el norte de las costas de Australia hasta las de América.

El Niño que se presente en este año debe ser leve, ya que se ha registrado aumentos leves de la temperatura, dice Olmedo.

Destaca que si los aumentos de temperatura fueran sostenidos y se mantuvieran sobre los dos grados se podría afirmar que el fenómeno afectaría con mayor fuerza.

Los especialistas internacionales no se atreven a dar predicciones climáticas absolutas, porque las cifras que se manejan son leves aumentos y no son constantes. “Los comentarios se cimentan principalmente en que existen muchas posibilidades; no hay nada seguro por el momento”, indica Olmedo.

“Lo que se sabe luego de las observaciones es que hay muchas posibilidades de que se presente un Niño a finales de este año y, de presentarse, su impacto sería muy leve”, añade.

–Y esto, ¿cómo afectaría a Panamá?

–Bueno, que la disminución de las precipitación pluvial no debería ser tan seria como en los anteriores fenómenos de El Niño.

Olmedo aclara que hasta la fecha no se ha declarado el 2002 como un año Niño, debido a que las variaciones de temperatura son menores.

No obstante, Abril Méndez, jefa del Servicio Nacional de Administración de Recursos Hídricos de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), dice que este chico puede llegar a finales de año.

Sin embargo, hay muchas posibilidades de que venga y las autoridades tienen que ser cautelosas y prepararse por cualquier eventualidad.

La espera

Méndez coincide con Bertalicia Olmedo en relación a que de presentarse el infante en este 2002 “no será tan severo”. E incluso puede decirse que oscilará entre débil y moderado.

La especialista de la ANAM destaca que no hay una clasificación tajante y específica del fenómeno, pero recuerda que sí se puede hablar de Niño severo, moderado y leve a la hora de hacer los reportes.

Aunque esta alteración climática se forma durante estos meses, todavía no existe un pronóstico claro sobre cuál será su comportamiento. Hasta la fecha solo se puede decir que se está a la espera y solo resta seguir el monitoreo.

Lo único que se puede predecir con certeza es que habrá algún grado de aumento en la temperatura del Pacífico ecuatorial (o sea en el área de la latitud 0).


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