Un triunfo político
El Eurovisión organizado en Estonia costo 7.3 millones de dólares
Jakob Lemke
De DPA
RIGA, Letonia. –Mientras España aún buscaba explicaciones al decepcionante séptimo puesto logrado por Rosa López en el Festival de Eurovisión, el país ganador, Letonia, seguía celebrando ayer lunes, 27 de mayo, a su nueva estrella, Marie N.
Al mismo tiempo, en la capital letona, Riga, comenzaba a especularse sobre cómo se financiará y se organizará el gran acontecimiento el año que viene.
El gobierno y la televisión estatal se reunieron ya para analizar el tema. El primer ministro Andris Berzins firmó un decreto para que de inmediato comience a funcionar la comisión “Eurovisión Song Contest 2003 Latvia”.
En ella, Arvids Babris tendrá un papel importante como presunto productor del espectáculo. El responsable de Eurovisión en la televisión estatal letona encuentra por ahora sobre todo un gran problema: el dinero.
“Los costos del Gran Premio en Estonia fueron mayores que los subsidios anuales del Estado a nuestra emisora”, describió Babris el dilema. Según pudo saber DPA, la cadena alemana Norddeutscher Rundfunk (NDR) asistirá al letón como coproductora.
El espectáculo del pasado sábado en Estonia costó ocho millones de euros (unos 7.3 millones de dólares). Una quinta parte de esa cifra fue aportada por el Gobierno, y gran parte provino de la Asociación Europea de Radiodifusión (EBU).
Patrocinadores de la industria, el ingreso por la venta de entradas y donaciones privadas completaron el presupuesto en Tallinn.
Babris anunció que comenzará lo más rápidamente posible a dialogar con todas las partes sobre la financiación. “Si no, también se puede rechazar la organización del evento. Los estonios reflexionaron una semana al respecto”.
Claro que nadie en Letonia quiere perder la oportunidad de darse a conocer ante los telespectadores de toda Europa con el concurso musical.
El Estado báltico con sus aproximadamente 2.4 millones de habitantes quiere ingresar en la Unión Europea y la OTAN. Para ello, el efecto promocional del Gran Premio sería muy apropiado.
Así, el jefe de gobierno Berzins se reveló como fan de Marie N inmediatamente después de su triunfo: “Ya hace tiempo que es mi favorita personal”, dijo, y prometió que haría todo lo que está en su poder para organizar Eurovisión 2003. “Estonia demostró lo bueno que esto es para la imagen”.
La “Jennifer Lopez letona”, en tanto, iba de una entrevista en otra. “Ave Marija N”, tituló el diario ruso Tjeljegraf en Riga. “Euro-triunfo para Marija” escribió el diario letón Neatkariga Rita Avize.
Marie N se llama en realidad Marija Naumova, y por eso todo el mundo en Letonia sabe que la artista tiene familia y pasados rusos.
La minoría rusa supone un 33% de la población de la ex república soviética y muchas veces se siente discriminada. Pero como casi todos los habitantes del país independizado en 1991 están a los pies de la cantante, los columnistas rusos ya la ven como figura de integración.
Otros comentaristas, en cambio, pronostican el fracaso del gobierno letón con respecto a las cuestiones financieras que ahora hay que decidir rápidamente. Ya poco después del júbilo por el triunfo en Eurovisión, el Gran Premio tomó en Letonia dimensión política.
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