Panamá, 28 de mayo de 2002
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Defensor del lector
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Mundial 2002
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Seguridad pública, un compromiso compartido

Resulta que la seguridad pública, aunque algunos la estimen como exclusiva competencia de los cuerpos policiales, es en realidad una responsabilidad de todos

José David Rodríguez

Los diarios panameños, y la opinión pública en general, se han referido últimamente al incremento de los índices de violencia en todo el país. Desde un punto de vista objetivo esto es cierto, y poco favor le hacemos al bienestar del país tratando de justificar ese incremento al compararlo con el crecimiento demográfico, con la recesión económica o con la falta de recursos para combatir el crimen en sus múltiples formas.

Diversos analistas, algunos más certeros que otros, han apuntado hacia diversos factores en busca de las causales de este nefasto incremento, planteando a la vez una gama de paliativos: que se deben generar más empleos, que se deben construir más canchas de juegos (por aquello de que el deporte aleja el vicio), que hay que erigir más cárceles en todo el país, que hay que incrementar las condenas y decretar la pena de muerte, o simplemente que se debe aumentar el pie de fuerza de la Policía Nacional (un piquete policial en cada esquina sería recomendable, dicen).

Muchos de estos analistas tienen toda la razón en sus conclusiones, pero la mayoría falla al quedarse fuera de las posibles soluciones, pues resulta que la seguridad pública, aunque algunos la estimen como exclusiva competencia de los cuerpos policiales, es en realidad una responsabilidad de todos.

En su Diccionario de sociología, Henry Pratt ofrece una definición muy completa de lo que es la seguridad pública, y nos describe este concepto diciéndonos que es aquel que se “refiere a la totalidad de las relaciones humanas y a la cultura de cualquier área o tiempo determinado...”. A continuación agrega que se trata del “funcionamiento sin roces, en el seno de una sociedad, de la acción recíproca de los individuos”.

Con visión acertada, la actual administración policial ha fomentado el programa Vecinos Vigilantes en toda la República, iniciativa que se ha visto complementada con otras de igual éxito, como son Transportistas Vigilantes, Comercios Vigilantes y Empleados Vigilantes.

Un reciente encuentro nacional de Vecinos Vigilantes, celebrado a mediados de abril en ATLAPA, reunió a un considerable número de ciudadanos de todo el país, aglutinados por el propósito común de revisar las estrategias puestas en práctica para enfrentar el delito en sus comunidades. Uno de los asistentes a ese acto coincidió con la definición de Pratt, al afirmar que sus esfuerzos no constituían una tarea de la Policía “y” la comunidad, sino de la Policía “con” la comunidad.

Cualquier plan que se contemple en el presente o en el futuro inmediato, con el fin de contener el aludido incremento de la delincuencia en Panamá, debe afrontar los hechos con esa visión integral, en cuya formulación no se debe dejar por fuera a ninguno de los actores sociales, partiendo primordialmente del hogar, que es donde al fin y al cabo se forman (o deforman) los valores que ha de ostentar el individuo a su paso por la sociedad.

Partiendo de esa base, en las siguientes partes del plan hemos de vernos involucrados todos los que integramos la gran sociedad llamada Panamá, sin que puedan quedarse por fuera los medios de comunicación social (cuyo papel es sumamente relevante), las escuelas y sus docentes, los órganos de Gobierno y sus instituciones y, en fin, cada uno de nosotros desde el lugar que ocupemos.

En realidad, la Policía Nacional debe figurar como un complemento (importante, pero complemento al fin) cuyas actividades habrán de dirigirse activamente a la función profesional de salvaguardar vidas y bienes, sin que esto signifique que ha de vérsele como la barrera infranqueable contra los delitos, porque eso no corresponde a la realidad de una nación democrática y progresista.

En resumen, no es multiplicando las filas policiales como se puede poner un alto a todas las amenazas que surjan contra la seguridad pública en este país, sino a través de un esfuerzo concertado, común, integral, que involucre a todos los panameños, basados en estrategias de éxito ya comprobado, como son Vecinos Vigilantes.

Analicemos nuestras posibilidades de contribuir en esta tarea; sólo así podremos enterarnos de cuán útiles resultamos cuando se unan esos esfuerzos que hoy el país requiere para dar más tranquilidad a todos, ofreciendo mejor seguridad a quienes día a día llevamos adelante el progreso de la nación.

El autor es estudiante de la Universidad de Panamá


Además en opinión

Cambio en la Asamblea: Abdiel Augusto Patiño Iglesias
La ceguera de los optimistas: María del Carmen Cabello
El inglés en la palestra pública: Clarence C. King
Seguridad pública, un compromiso compartido: José David Rodríguez






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ Trasfondo¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios ¦ UH Deportes ¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.internet@prensa.com

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá