Respuesta a la otra corrida
Le acepto el título de su artículo: “La otra corrida”, pues lo es. Es su corrida, su huida de la contienda que apenas empezaba para mí
Ernesto Pérez Balladares
El señor Guillermo Sánchez Borbón, en un escrito que tituló “La otra corrida”, decidió tirar la toalla con el muy pobre argumento de que no va a polemizar ni quiere perder su tiempo en gansadas (a pesar de que lleva varias décadas haciéndolo, a costa de sus amigos). Como yo sí tengo respeto por mi nombre, y además no me avergüenzo de lo que he hecho en mi vida, ni soy de los que rehúyen el debate o se achicopalan ante los agravios, en vez de correr le voy a contestar directamente al señor Sánchez.
Empiezo por el final. ¿Gansada? ¡Su vida entera lo ha sido! ¿Polemizar conmigo? No se alabe de esa manera. Yo no polemizo con quienes se admiten ignorantes sobre los temas que abordan. Destaco lo que vale de su perorata: se confiesa ignorante y admirador (por lo menos eso) de los pensadores anarquistas. ¡Oh orientador de la opinión pública que nos ha dado el diario La Prensa! Dicho sea de paso, éste se tomó 18 días –desde el 26 de abril hasta el 14 de mayo– para publicar, escondida en la página del lector, mi respuesta a usted, y tardó sólo dos días para publicar la suya, en forma de artículo y, por supuesto, en la página de los columnistas. Y eso que dice no ser columnista. Bueno, también dijo que si Ricardo Alberto Arias quedaba de presidente de la junta directiva de La Prensa, jamás volvería a escribir allí. Ya estamos acostumbrados a sus mentiras y a las manipulaciones de sus amigos.
Confunde usted la educación con el poder adquirir bienes materiales. No, señor Sánchez, la educación le permite analizar las situaciones, los problemas, con posibilidad de estudiarlos y entenderlos antes de atreverse a dar propuestas de solución. Además, la educación le permite, al hombre inteligente, darse cuenta de lo que no sabe y, consecuentemente, asesorarse o estudiar esos temas que no maneja.
Como me reta a que le señale una sola obra de Hutchinson en Colón, le señalo dos: la terminal de turismo que compite con la terminal de Colón 2000 y el rescate del puerto de Cristóbal que estaba en condiciones desastrosas. No me toca defender a Hutchinson, ellos sabrán el momento oportuno en que tendrán que hacer las inversiones. Acepto que puede parecer ilógico que Hutchinson no se haya propuesto compartir el mercado que poseen Evergreen y Manzanillo, que supera el millón y medio de contenedores. A propósito, Evergreen y Manzanillo ya son competidores del puerto de Freeport.
En cuanto al INTEL, no se ganaba los dineros que usted señala, se le despojaba de su flujo de efectivo para cerrar déficits operativos de caja del Gobierno central. De esa manera, jamás el INTEL podría cumplir con el programa de inversiones necesarias para la modernización de las telecomunicaciones. La empresa mixta Cable and Wireless (¿sabe que es mixta, no?) ha invertido 500 millones de dólares en estos años en que ya el Estado no lo administra. El Estado sigue recibiendo sus dividendos y además impuesto sobre la renta, al tiempo que no ha tenido que desembolsar ni un centavo para el plan de inversiones. Disculpe si estos conceptos le son extraños; lo entiendo si sus referencias son los Mikahil Bakunin del pensamiento, aquel que salió huyendo frente a la propuesta de Socialismo de Estado de Marx para refugiarse en el anárquico planteamiento de la eliminación del Estado.
Finalmente, le acepto el título de su artículo: “La otra corrida”, pues lo es. Es su corrida, su huida de la contienda que apenas empezaba para mí. Eso me prueba la última faceta de su carácter que ya sospechaba. Es usted un cobarde.
El autor es ex presidente de la República
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