|
En Panamá se habla español
Ninguna ley puede estar por encima
de la Constitución, pero algunos legisladores ignoran esa
norma básica y pretenden aprobar un proyecto que oficializa
al idioma inglés en Panamá.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Pareciera
que hay legisladores que no se han percatado de que en Panamá
hablamos español. Parece que es necesario recordárselos.
Por razones que la historia ha explicado suficientemente, desde
hace cinco siglos en los territorios americanos conquistados por
España se habla la lengua a la cual Miguel de Cervantes Saavedra
contribuyó a darle forma y los pueblos de América
contribuyeron a enriquecer.
Panamá ha registrado como idioma oficial (según la
Constitución) el español. Para hablar cotidianamente
o para transacciones comerciales o de otro tipo o para inscribir
legalmente documentos y convenios es el español el idioma
que se debe emplear.
Ahora resulta que esos legisladores, por encima de la Constitución,
quieren oficializar, mediante una ley, el uso del idioma inglés.
Acompañado de una campaña publicitaria masiva a favor
del inglés, el proyecto de ley da a ese idioma una sobreimportancia
que no se le da al español.
No hay ni una sola cuña radial sobre la importancia de hablar
bien el español, sobre lo rico y abarcador que es el idioma
de Cervantes, lengua suficiente para comunicar todos los negocios,
sentimientos y conocimientos, sin necesidad de recurrir a mandongueos
legales que parecen tener otros fines.
Un sub-tema es que quieren traer profesores de otro lado
(Estados Unidos) para que enseñen su lengua en Panamá;
es evidente que con la lengua enseñarán a pensar y
a comportarse de una manera distinta a lo panameño.
La defensa del idioma es importante porque es la defensa de la
dignidad, de la cultura y de la idiosincrasia del pueblo.
No se trata de negarse al aprendizaje individual de otra lengua
(francés, chino, árabe o inglés) si existiera
esa oportunidad; lo que es inaceptable es que se quiera imponer
por la vía legal el uso de una lengua que calza muy bien
en Londres o Nueva York, pero no en Panamá.
La excusa barata que se esgrime es la capacitación para
obtener un empleo. Tan barata es la excusa que han querido dar la
impresión de que el grave problema del desempleo que reina
en Panamá es la falta de conocimientos del idioma inglés.
Si así fuera...
Más allá del idioma que se hable, lo que importa
es la formación del individuo en los distintos campos de
la ciencia, el arte y la técnica que le permitan una comprensión
del mundo y sus avatares.
Cartas y comentarios
Sobre el contrato ley de la Refinería
15 de mayo del 2002
La Prensa en su Hoy por hoy del miércoles 15
de mayo, considera como positiva la denominada transacción
del proceso arbitral y terminación del contrato ley
aprobada por el Consejo de Gabinete con la Refinería Panamá,
S.A. Lo que La Prensa curiosamente pasa por alto, sin embargo, es
que el documento de esa transacción y terminación
no aparece por ningún lado en el periódico. Hasta
ahora, ni La Prensa ni nadie ha publicado qué es lo que realmente
el Gobierno panameño ha negociado con la Refinería.
Por el contrario, ha sido evidente el hermetismo, cuando no secretismo,
con que el Gobierno ha venido manejando el tema. Y los medios como
La Prensa, aparentemente conocedores de solo fragmentos de lo pactado,
están defendiendo el documento sin siquiera haberlo analizado
en su versión completa.
El Hoy por hoy también afirma que de acuerdo
a esa transacción y terminación la Refinería
será convertida en un centro de acopio de hidrocarburos,
llamando a esa supuesta conversión una solución
notable a un gran problema. De ser esto cierto, lo que La
Prensa califica como notable no es otra cosa que un
nuevo monopolio de la Chevron-Texaco, igual o peor a aquel que estuvo
criticando. El Gobierno no está llamando a ningún
tipo de licitación o concurso para la concesión de
las instalaciones de la Refinería (como muelles, depósitos,
tanques de almacenamiento, etc., que tienen suficiente capacidad
como para impedir la rentabilidad de cualquier posible competencia),
y que están construidas sobre tierras del Estado que conforme
al Contrato de 1992 deben pasar al Estado libres de costo. Todo
lo contrato, lo que el Gobierno está pactando es una concesión
de a dedo y sin ningún debate público.
Por eso resulta absurdo e incongruente que el Hoy por hoy
recomiende a renglón seguido que ahora solo queda velar
por la apertura del mercado de hidrocarburos, y nunca conceder a
nadie ningún incentivo, beneficio o privilegio que no se
otorgue a los demás, cuando según el mismo periódico
eso es precisamente lo que el Gobierno está concediendo a
la Chevron-Texaco sobre tierras e instalaciones del Estado, en perjuicio
de esa apertura, libre competencia y transparencia
que La Prensa defiende.
Carlos A. Moreno
Solicita que se difunda el convenio
13 de mayo del 2002
Encontré en el diario La Prensa un aviso pagado de página
entera en el que la empresa Chevron Texaco, propietaria de la Refinería
Panamá, S.A., anunciaba, entre otras cosas, que estaba a
la espera de que el Consejo de Gabinete aprobara un acuerdo denominado
Convenio de Transacción y Terminación del Contrato
entre la República de Panamá y la Refinería
Panamá, S.A..
He buscado en todos los periódicos, y esa es la única
referencia que he encontrado sobre tal convenio. Me pregunto si
el Gobierno y la Refinería se están burlando de nosotros,
porque ninguno quiere soltar el documento y dejar que la opinión
pública lo discuta antes de que llegue a la mesa del Gabinete.
Al ministro Joaquín Jácome de Comercio e Industrias,
quien se dice que ha negociado ese convenio, lo han citado cuatro
veces a la Asamblea para que explique lo que ha estado acordando,
y las cuatro veces ha faltado, presentando excusas de última
hora.
Yo sólo quiero que algún ministro me escuche para
preguntarle: ¿y dónde está el convenio? Porque
2.8 millones de panameños y yo queremos saberlo, ya que parece
que lo tienen misteriosamente muy bien escondido y a todos nos va
a afectar cualquier cosa que el Gobierno haya arreglado por debajo
de la mesa.
Ida Santamaría
Definición del nombre Ancón
14 de mayo del 2002
En el interesante reportaje sobre el Cerro Ancón del sábado
11 del presente, aparecen en la leyenda de la hermosa foto de la
página 7A, algunas informaciones equivocadas:
Ancón no quiere decir península y el cerro del mismo
nombre no se llama así por su cercanía o relación
con la citada península. Ancón significa ensenada.
La expresión el Cerro del Ancón se refiere
entonces al cerro de la Ensenada, nombre derivado del hecho de estar
dicho cerro cerca de la ensenada ubicada en la desembocadura del
río Grande que se dragó y ensanchó como terminal
del Canal en el Pacífico.
Por otro lado, la ciudad de Panamá fue fundada el 15 de
agosto de 1519 por Pedro Arias De Avila. Esa es la fecha oficial
de fundación de la ciudad de Panamá, tal como lo establece
el Acuerdo No. 59 del 13 de mayo de 1953 del honorable Consejo Municipal
de Panamá, que establece también el 21 de enero de
1673 como la fecha en la cual don Antonio Fernández de Córdoba
realizó el traslado y mudanza de la vieja ciudad al sitio
de la pequeña península rocosa el este del cerro del
Ancón, es decir, al este del Cerro de la Ensenada, información
que aparece en la Monografía titulada Mudanza, traslado y
reconstrucción de la ciudad de Panamá en 1673, tema
de la conferencia dictada en la Universidad de Panamá el
13 de agosto de 1954 por el entonces H.C. Luis E. García
De Paredes, gran estudioso de nuestra historia, obra publicada por
el Consejo Municipal de Panamá, que ojalá se interesara
en publicarla nuevamente con motivo de las actividades conmemorativas
del centenario de la República.
Edwin R. Molina J. (Profesor titular de la Universidad
de Panamá).
Se mira el dedo y no la luna que
éste señala
13 de mayo del 2002
Estoy totalmente de acuerdo y comparto la opinión de la
maestra Teresita Cerutti, que mejor no pudo expresar, sobre el infantil
y cándido Decreto Ejecutivo 103. Solamente lo justifica la
falta no solo de creatividad y eficiencia, sino el total desconocimiento
(¿u omisión premeditada?), de la grave realidad de
inversion y carencia de valores, con que nuestra juventud se desayuna
todos los días.
Ponemos la mirada en el dedo y no en la luna que éste señala.
La educacion y el cacareado proceso enseñanza aprendizaje,
requiere mucho más, que repetir lemas como loritos.
¿Qué podemos esperar de una niñez y una juventud,
que en pleno siglo XXI, sus conocimientos se siguen midiendo por
ciertos y falsos?; solo a título de ejemplo,
hay muchos más, que corroboran el anacronismo y desfase de
la enseñanza-aprendizaje en todos los niveles
académicos en Panamá.
Ana María B. de Vásquez
Interpretar documentos es algo muy serio
13 de mayo del 2002
La interpretación de los documentos es algo muy serio y
debe hacerlo alguien con el conocimiento lingüístico
en ambos idiomas.
Igualmente, el idioma legal tanto en inglés como castellano
cuenta con un sinnúmero de palabras, expresiones que prácticamente
debes ser abogado, haber estudiado leyes en un lugar de habla inglesa
y además conocer las leyes de Panamá y hablar castellano
por supuesto. Es muy complejo. Yo vivo en Estados Unidos y no sé
como no se han manifestado sobre este tema las asociaciones de intérpretes
o traductores de Panamá.
Jean González Barnett
Pensando
10 de mayo del 2002
De niños ocasionalmente decíamos: pensando
me estoy pensando y de pensar me vuelvo loco, la suegra de la madre
de los hijos de mi hermano, ¿que me toca?.
Asimismo, pensando, recuerdo cuando en mis tiempos de profesor
bajo la dictadura, ocasionalmente, aguijoneado por la proliferación
de millonarios decía a mis alumnos: Ni ustedes
ni yo sabemos lo que es un millón de balboas. Quizás
con un poco de esfuerzo podamos tener una idea de lo que son 100
balboas. Imagínense ahora un individuo de fábula que
tiene una alcancía y guarda en ella 100 balboas diariamente;
si mantiene esa constancia durante 27 años y 5 meses, tendrá
un millón de balboas. Dicho esto, que en la época
no dejaba de engendrar cierto riesgo, continuaba con mi labor.
Pensando hoy sobre el mismo tema ya que se han revelado tantos
multimillonarios así como los salarios extravagantes, he
cavilado que si un funcionario durante la dictadura hubiese devengado
un salario de 10 mil balboas mensuales durante 20 años seguidos,
al cabo de ellos su ingreso bruto habría sido de 2 millones
400 mil balboas. Si suponemos que este buen señor tenía
que pagar seguro social y educativo además de impuestos sobre
la renta, le podría quedar 1 millón 600 mil balboas.
Como debería comer, vivir en casa o apartamento, transportarse,
quizás viajar, educar a sus hijos, chucherías para
la esposa y demás podría gastar en eso una módica
suma del orden de 2 mil balboas mensuales, digamos 25 mil al año,
en 20 años sería medio millón de balboas. A
nuestro buen y modesto caballero le quedarían, después
de 20 años, 1 millón 100 mil balboas, sería,
pues, un millonario, pero no un multimillonario.
Sucede se argumentará que además
hay inversiones, negocios, comisiones que se reciben por préstamos
y demás.
Contestaría: Entonces ya la cosa es otra cosa.
Como habrá colegido, la respuesta a la primera interrogante,
la que decíamos de niños, es la señora madre
de la persona que habla.
Mario Julio de Obaldía (Ingeniero y profesor
jubilado).
|