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La violencia sin límites
Siempre ha habido guerras, la violencia
ha primado en la historia de la humanidad; pero esa realidad no
debe conducir a mirar la barbarie como algo normal
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Los números se quedan chiquitos cuando de contar los muertos,
víctimas de las guerras, se trata. En la mayoría de
los casos las víctimas son civiles desarmados y pacíficos
que se han visto obligados a ser testigos de guerras interminables.
Los titulares de los periódicos hablan de un atentado con
bomba en Daguestan (Rusia) con un saldo de 41 muertos. En Karachi
(Paquistán) otro atentado silenció la vida de 14 personas.
En Katmandú (Nepal) se advierte que la guerra contra los
rebeldes puede ser prolongada. Lugares lejanos en donde
se da una serie de luchas y guerras por mil motivos...
Más cerca, en Colombia, la guerra sigue contando años
y muertos. El incidente de la capilla del poblado de Bojayá,
donde murieron 116 personas, víctimas del fuego cruzado entre
las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los grupos
paramilitares, es apenas un ejemplo de la dramática violencia
que vive el pueblo colombiano.
No se puede dejar de mencionar el conflicto en el Medio Oriente
en donde el número de víctimas ha crecido considerablemente
luego de la ocupación por el ejército israelí
de los territorios autónomos de Palestina.
Pero ¿qué está detrás de toda esta
violencia? No hay dudas de que el mercado de las armas, el tráfico
ilegal de armamentos y el tráfico de drogas tienen mucho
que ver con el asunto. Estados Unidos, que manifiesta su posición
contra el terrorismo y el narcotráfico, expone
al mundo una política que siembra el terror en los pueblos
que bombardea o que permite (amparado en la ilegalidad) el trasiego
de drogas hacia sus mercados. El asunto de la guerra, sin que deje
de tener un carácter político, parece más un
negocio: el sucio negocio de la guerra.
Ya las noticias y las cifras de la violencia en distintas partes
del mundo no sorprenden a la comunidad. Por el contrario, se ven
como normales el atentado del día, la masacre
del momento o el bombardeo indiscriminado. No llaman la atención...
han acostumbrado a los pueblos a aceptar la guerra.
Cartas y comentarios
Foto para qué y por qué
8 de mayo del 2002
Gracias por darle relevancia a la noticia sobre el proyecto de
ley relacionado con los requisitos de las solicitudes de empleo.
Es muy agradable observar que al fin hay un movimiento para eliminar
los vestigios de discriminación en el empleo por razón
de edad y raza en nuestro querido Panamá.
Aplaudimos la relevancia que La Prensa ha dado a esta noticia,
por cuanto es muy censurable que en nuestro país todavía
se saquen en los periódicos anuncios de empleos poniendo
como requerimiento que los candidatos no deben ser mayores de tal
o cual edad, por ejemplo: no mayor de 35 años.
Esto representa una deplorable discriminación en cuanto a
edad que a todas luces no debería tener ninguna vigencia
en nuestro país porque atenta contra el inalienable derecho
al trabajo. Por otro lado, esta restricción de edad no tiene
virtualmente ningún fundamento en el desempeño efectivo
del trabajo. Yo creo que toda persona racional estaría de
acuerdo con esta premisa.
Los periódicos nacionales también deben sentirse
cómplices de promover y perpetuar estas malsanas prácticas
mediante la publicación de estos anuncios que promueven la
discriminación de edad y raza por cuanto hay normas en el
Derecho Internacional, plasmadas en tratados que Panamá ha
suscrito y que contravienen estas prácticas lesivas.
Adicionalmente le hacemos la observación que estas discriminaciones
son violatorias del Código de Trabajo.
Lo que se requiere ahora es desarrollar la norma para prohibir
la utilización de los medios a través de los cuales
las empresas se burlan de las prohibiciones plasmadas en la Ley.
Por otro lado, si voy a aplicar para un trabajo como ingeniero,
¿por qué tengo que aportar una foto con mi solicitud?
¿Cuál es la razón objetiva? Foto ¿para
qué y por qué? Yo te diré. La foto es para
promover la discriminación, fundamentalmente, la racial.
La foto no tiene ninguna relevancia en mi habilidad para hacer ese
trabajo. Las empresas y personas naturales que promueven estos tipos
de anuncios de empleo son sinvergüenzas y las calificaría
hasta de inmorales dado que dicha práctica es censurable
porque contraviene preceptos fundamentales de los derechos humanos.
Yo le diría al amigo Barrows y a los legisladores que al
formular la ley contra la discriminación en edad y raza se
debería también adicionar una sanción pecunaria
a favor del Estado contra toda empresa o persona que la contravenga,
sin descartar que los legítimamente afectados también
puedan accionar jurídicamente contra el infractor.
Otra recomendación que aporto es que se prohíba terminantemente
preguntar en la solicitud y entrevista de trabajo sobre la edad.
La edad debe entrar a regir solamente después del ofrecimiento
del puesto de trabajo a la persona. Preguntar la edad antes del
ofrecimiento del empleo, se debe prohibir y ser motivo también
de censura legal.
Estoy seguro de que esta ley disminuiría notablemente estas
discriminaciones inmorales porque las empresas se cuidarían
mucho más para no ser tan abiertas con estas prácticas
deplorables.
Le solicito respetuosamente publicar mis comentarios y hacer llegar
también mis felicitaciones al señor Barrows por promover
la eliminación de estas prácticas denigrantes en los
trámites de empleo en Panamá.
Euclides Barrera (Abogado e ingeniero).
Puente sobre el Changuinola
9 de mayo del 2002
He visto sus noticias de hoy sobre las fuertes lluvias e inundaciones
en Bocas del Toro que han cobrado vidas y damnificados, y recordé
el tema del puente de Changuinola, el cual les describo a continuación.
En Bocas del Toro han hecho una carretera excelente que cruza toda
la cordillera para llegar a Changuinola, y que nos evita el riesgo
de viajar a Changuinola en avión. Sin embargo, queda aún
un impedimento: hay que pasar el puente sobre el río Changuinola,
paso necesario para poder entrar a Changuinola. Este es un puente
bastante extenso, ubicado sobre un río muy ancho que fue
construido por y pertenece a la Chiriquí Land Company (Bocas
Fruit), para que pasara el ferrocarril.
El puente es totalmente viejo y sobre el piso tiene tablas de madera,
viejas, que se andan cayendo, las cuales usted oye crujir fuertemente
cuando pasa en cualquier carro liviano sobre él. Este puente
tiene un alto tránsito diario de equipo pesado. Todos los
días pasan sobre él, además del ferrocarril,
vehículos comerciales y particulares, buses y camiones, y
una gran cantidad de mulas de Costa Rica que vienen y van cargadas
de plátanos. Recientemente el puente estuvo cerrado por dos
días porque le estaban cambiando unas tablas. El puente tiene
un letrero en la entrada que dice algo así como el
que pasa este puente, lo hace bajo su propio riesgo. Reitero
que es el único puente que existe para llegar a Changuinola,
ciudad de constante tráfico comercial.
Ya se han caído personas en el puente, que han fallecido
(la última vez fue un niño pequeño, caso que
ustedes deben recordar). ¡Lástima que se haya construido
la carretera nueva en vano! Los que tenemos que viajar periódicamente
a Bocas por motivo de trabajo, nos corremos el riesgo de pasar el
puente, o nos vamos en avión.
La gente en Bocas hizo una huelga hace uno o dos años por
varios problemas, entre ellos el puente; creo que la presidenta
[Mireya Moscoso] fue (en helicóptero; no pasó por
el puente), pero no ha dado una respuesta ni solución. ¿No
podría el Gobierno, juntamente con la Chiriquí Land
Company, que tanto se ha beneficiado de la explotación de
la tierra de Changuinola, construir un puente que sea digno de la
vida de sus ciudadanos?
No tengo acceso a la Presidencia. ¿Pueden ustedes enviar
un reportero que haga un buen reportaje sobre este puente, que es
un riesgo diario para la ciudadanía, situación que
desde hace tiempo es del conocimiento del Gobierno y que no hace
nada al respecto?
Gracias por su atención, espero que este correo llegue a
manos de quien debe llegar en La Prensa, y quedo con mi esperanza
en que la excelente labor de comunicación social que ustedes
desempeñan impacte y motive a nuestro Gobierno para que hagan
su trabajo.
Giselle Jované Alvarado (Abogada).
Pérez Balladares le escribe a
Sánchez Borbón
26 de abril del 2002
No me jacto de mis bienes. Tampoco los oculto y es por eso que
le contesté a la periodista de El Panamá América
sus preguntas.
No pretendo ser chistoso, todo lo contrario de usted que ha hecho
de eso un modo de vida. Lástima que también para hacer
chistes y artículo sea tan selectivo. Me imagino por ejemplo
cómo se burlaría de mí si mi educación
se hubiera interrumpido porque me botaban de la universidad por
copiarme. O me imagino lo que hubiera escrito si hubiera creado
fundaciones y entidades, supuestamente transparentes, designando
a incondicionales. Y ni que hablar si al inicio de mi gobierno me
hubiera mandado a hacer monedas y estampillas con mi cara, o si
se me hubiera ocurrido hundir un helicóptero cuya propiedad
es aún un misterio, o si declarara categóricamente
no voy a hablar más de eso a cada pregunta que
me hacían los periodistas sobre sonados casos de corrupción.
Hubiera tenido usted que escribir un artículo diario y no
como ahora solo los domingos, que los alterna constantemente con
temas alejados totalmente de la triste realidad panameña
actual.
Su opinión, falsa y temeraria, sobre los puertos de Hutchison
y sobre lo que se debería haber hecho con las instituciones
como el INTEL, son tan absurdas que rayan en la ignorancia. Pero
no le restriego su ignorancia, solo anoto que a través
del estudio puede uno superarse, elevarse por encima de pasiones
insanas, despojarse de odios irracionales y reflexionar, y en consecuencia
actuar, sobre lo que mejor conviene a nuestro país.
Me asombra que me tilde de calumniador cuando usted
ha envenenado a la opinión pública con mentiras y
ha calumniado sistemáticamente a los que no gozan de su aprecio,
o del de sus amigos, y mejor si son miembros simpatizantes del PRD.
A propósito es tan pobre su interés en el verdadero
bienestar de este país que confiesa que vota contra el PRD,
no importa cuál sea la propuesta enfrente.
Sé que de nada vale que me remita a señalarse cifras
comparativas de crecimiento, de desempleo, de inversión privada
nacional y extranjera, de seguridad jurídica, etc. porque
su odio no da tregua y lo ciega ante cualquier evidencia. Afortunadamente
no son tantos como usted y por el contrario, a pesar de su esfuerzo
y el de sus amigos, hay mucha gente, de todos los grupos sociales,
económicos y hasta políticos adversos que saben cómo
se desarrolló este país durante mi gestión
de gobierno.
Me doy cuenta de que no soporta que se le responda a sus mentiras
y sé que usted tiene todo el espacio disponible en La Prensa
para insultarme y calumniarme cada vez que quiera. Pero yo le seguiré
contestando cuantas veces usted falte a la verdad con relación
a mi persona y a mi gestión porque no se puede uno cruzar
de brazos ante personas que como usted empobrecen al pueblo con
escritos llenos de mentiras, de odios y rencores personales. Eso
es lo que ha hecho que el panameño se subvalore y piense
que no es capaz de alcanzar estadios superiores de bienestar material
y espiritual.
Ernesto Pérez Balladares (expresidente
de la República).
Hay que estar de suerte en el Cuarto
de Urgencia de la CSS
8 de mayo del 2002
El día 24 de marzo sufrí un accidente en la mano
izquierda, producto de una caída. Me fui de inmediato al
Cuarto de Urgencia del Seguro Social de San Francisco. Me atendió
el doctor encargado y me dio una orden para que me hicieran una
radiografía en la cual se observaron dos pequeñas
fisuras en la muñeca. De inmediato se me informó que
debían enyesarme. El doctor me refirió al ortopeda,
quien me notificó que sólo era necesario vendarme
la mano.
Al cabo de unos cinco días la mano se me había hinchado
y tenía mucho dolor. Me dirigí al Cuarto de Urgencia
de la Especializada y me informaron que había sufrido una
fractura y que se me había deslizado el hueso. Ese día
me enyesaron hasta el hombro. Me citaron para el 5 de abril. Llegué
a la cita a las 5:30 a.m., pero eran las 9:00 a.m. y el médico
especialista no llegaba, por lo que le avisé a la secretaria
y de inmediato llamaron a la jefatura y apareció otro médico,
quien me observó por sólo cinco minutos, luego de
lo cual le dio la orden al ortopeda para que me cambiara el yeso,
anotando la orden y utilizando el sello del médico especialista
que no llegó.
Otra vez enyesada, pero con cierto dolor e hinchazón y muy
traumatizada, preferí dirigirme nuevamente al ortopeda de
San Francisco; viendo que había sido atendida en la Especializada,
el médico me refirió de nuevo a la institución
que me atendió, alegando que se me había deslizado
el hueso nuevamente. No pudieron hacer nada, pues como era fin de
semana había que esperar hasta el lunes para que el especialista
me atendiera. Me dijeron que un día más, o un día
menos no solucionaba el problema.
Conclusión: tuve que ir para que me atendieran a una clínica
privada en donde para asombro del ortopeda, todo lo ocurrido nunca
debió efectuarse de la manera narrada. Ahora me siento mejor
con un yeso normal y sin dolor.
Sugerencias:
1. Creo que todo asegurado debe ser atendido en una forma consciente,
profesional y humana.
2. Que todos pagamos para ser atendidos con consideración
y no como si fuera caridad.
3. ¡Cuánto se ha perdido ese principio hipocrático
que se hace necesario para mejorar nuestra salud!
4. Dios permita que este manifiesto humilde, sincero y honesto sirva
para prestar mayor atención de todos los que tengamos que
utilizar la Caja de Seguro Social.
Sonia del C. Scigliani H. (Profesora)
Hay que poner un alto a la vulgaridad
9 de mayo del 2001
Sobre el artículo Vulgaridad y libertad de expresión.
Coincido plenamente con dicho planteamiento y, en definitiva, ya
hay que poner un alto a la cantidad de vulgaridades y groserías
que desde sus diversas modalidades nos envían los diferentes
medios de comunicación.
Esa cultura está llevando a un gran sector de la población,
especialmente a la juventud, a que restrinja el vocabulario a una
jerga y no al idioma español, que es el que hablamos la mayoría
de los panameños.
Eva E. Montilla (Lectora y periodista).
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