Panamá, 14 de mayo de 2002
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Avenida de mártires

La Avenida de los Mártires fue -cuando su nombre era la 4 de Julio- la frontera política entre el centro de la ciudad de Panamá y la Zona del Canal

Roxana Muñoz
rmunoz@prensa.com

Aunque la actividad comercial ha decaído con la salida de los estadounidenses, el movimiento de personas por el área es constante y multitudinario.

La Avenida de los Mártires es la puerta principal para todo aquel que entra y sale del sector oeste de Panamá. Ubicada a los pies del cerro Ancón, la vía que se extiende desde el Puente de las Américas hasta la Avenida Luis Felipe Clement está cargada de historia y recuerdos.

Creada durante la construcción del Canal y ampliada como parte de los trabajos del Puente de las Américas en los años sesenta, los estadounidenses le dejaron el nombre de 4 de julio, pero un acuerdo del Concejo Municipal del 16 de enero de 1964 le otorgó el de Avenida de los Mártires, considerando que allí cayeron la mayoría de los seis muertos y más de cien heridos que dejaron los incidentes del 9 de enero de ese año.

En el Ministerio de Obras Públicas no hay mayores datos sobre la construcción de la Avenida, pero sí tienen anotado que en los últimos cuatro años se le han invertido unos 45 mil dólares en trabajos de reparación, que van desde limpieza de tragantes y parcheo de cunetas, hasta sellos de juntas y de grietas.

Para el marchante común, la Avenida -que es uno de los límites entre los corregimientos de El Chorrillo y Ancón- luce desolada y hasta desarreglada. La vía parece tan aislada del resto del área que no siempre es fácil darse cuenta de que en uno de sus lados hay edificaciones importantes como el centro turístico Los Pueblitos, el Instituto Nacional, el Museo de Arte Contemporáneo y el Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian.

Allí los negocios ya no prosperan, porque hay escasez de compradores. Pese a ello, todavía existen letreros que anuncian a los turistas la presencia de centros comerciales en el área. Además, la avenida acoge una de las paradas de autobuses que más movimiento de pasajeros tiene en la ciudad, aunque no hay ni caseta ni señalización. Allí llegan buses de Vacamonte, Veracruz, Capira y Burunga, que prácticamente quedan vacíos luego de detenerse allí.

Con tal movimiento de personas y de tráfico vehicular, los manifestantes y querellantes, en especial los del Instituto Nacional, no se equivocan al obstruir esta avenida cada vez que quieren causarle malestar a las autoridades.

El julio que se fue

Después del cambio de nombre, para la cultura popular la vía se llamó Avenida de los Mártires en el día, y 4 de julio después de las ocho de la noche. Por muchos años este paseo fue concurrido por travestis, prostitutas y sus respectivos clientes, pero el poco movimiento nocturno de los últimos años ha provocado el traslado hacia otras áreas de estos personajes, según cuentan los residentes del área, que ahora sienten que la avenida es más tranquila. “Antes no se podía salir”, afirma una vecina.

Por este sector un apartamento de una recámara se puede conseguir hasta por 160 dólares mensuales, y no es extraño encontrar una antena de servicio de cable por satélite en algunos edificios.

Si bien la mala fama de la avenida se mantiene, la presencia de indigentes no es tan marcada como en otras áreas del distrito capital, mientras que los abundantes policías de tránsito disuaden un poco a los malhechores. Pero, como dice una vendedora de saus, “hay que tener cuidado, como en todas partes”. La retirada de los estadounidenses no solo disminuyó el negocio de las figuras de la noche en el área, sino que también causó pérdidas al comercio en esta calle. Los letreros de “Se alquila”, “Se Vende” o “Disponible” están colocados a lo largo de toda la vía sobre locales abandonados por el tiempo, mientras esperan que alguien se interese en ocuparlos. De entre una veintena de locales, apenas sobreviven una tienda de mantelerías. Allí , una de las empleadas explica que “los gringos eran los que más compraban”. Hay también una tienda de tapizados, un centro médico que mantiene el nombre de 4 de julio y una imprenta.

La parada obligatoria

Si bien en los locales la afluencia de público es muy baja, la economía informal sí que da sus frutos. A un tamalero, un vendedor de chichas, un pastillero y otro vendedor de cigarrillos no les ha ido tan mal desde que colocaron su mercancía en la parada ubicada en la parte posterior del Instituto Nacional, parada que la Autoridad Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) tuvo que oficializar el año pasado, dado que, para bien o para mal, los pasajeros se habían acostumbrado a bajarse allí desde hacía varios años.

Según las autoridades de tránsito, la parada ocasionaba un congestionamiento vehicular y por ello se prohibió. Luego de la construcción de la terminal de transporte en Albrook, se reforzaron las medidas para no permitir la parada, pero las protestas de los pasajeros, molestos porque no había otra parada hasta la terminal, no se hicieron esperar. La ATTT desistió de la medida tras hacer un recuento que determinó que, en un periodo de siete horas de un día hábil, allí se bajan 48 mil 250 pasajeros.

Miguel Martínez, jefe de Supervisión y Planificación del sistema nacional de transporte terrestre, explica que desde el punto de vista de tránsito vehicular, esta avenida tiene vital importancia por ser la principal vía de acceso para los residentes del sector oeste.

En los últimos 15 años, la población de los distritos de Arraiján, La Chorrera y Capira ha aumentado, pero estas personas trabajan en la ciudad de Panamá y se ven obligadas a viajar todos los días. Actualmente, en las horas pico, se han establecido tres carriles para facilitar el flujo por la vía. Explica Martínez que con esto el trayecto de Arraiján hasta Panamá, que antes tomaba entre 45 y 80 minutos, toma ahora unos 15 minutos.

Después de la medida de dejar la parada sigue el proyecto de construir bahías para que los buses puedan detenerse. Agregó que aunque el proyecto de construir otro paso como alternativa al Puente de las Américas ya está en proceso, todavía faltarían por lo menos tres años para que se convierta en realidad.



Lo de hoy
De 8:30 a.m. a 1:00 p.m. de hoy se llevará a cabo el seminario “Alternativas al Transporte Masivo en Panamá” en el salón de conferencias de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), actividad organizada por el Institute for Transportation & Development Policy (ITDP), la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana y la APEDE. El propósito del seminario es discutir entre los distintos sectores de la sociedad el tema del transporte, con el fin de valorar las diversas alternativas e incorporar elementos que permitan la adopción de soluciones integrales y duraderas.

El orador principal del evento será el ex-alcalde de la ciudad de Bogotá, en Colombia, Enrique Peñalosa.

La ITDP es una organización no gubernamental internacional, que tiene su sede en Nueva York, Estados Unidos.


24 horas
SINAPROC: 316-0080/ 231-2067
Policía Técnica Judicial: 262-6077
Policía Nacional: 104
Bomberos: 103
Ente Regulador: 800-3333
Grúas: Salerno S.A. Tel: 221-8877. Don Grúas, S.A. Tel: 232-8603
IDAAN: 229-3419 / 229-3477 (reportes de daños y fugas)

Si tiene alguna queja sobre el servicio de transporte público masivo, o bien quiere saber los requisitos para obtener una licencia de conducir, llame a los teléfonos 290-5771 ó 290-5622, de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT). Aquí también podrá averiguar el costo de sus boletas, las 24 horas del día.


Entérese

Panamá cuenta hoy día con dos canales: el acuático y el terrestre. El primero, el Canal de Panamá, inaugurado en 1914, y el segundo, el ferrocarril, cuyo servicio fue reabierto recientemente luego de décadas de abandono. El nuevo ferrocarril cubre una ruta de 54 millas en aproximadamente una hora, y presta el servicio de transporte de carga y de pasajeros entre las ciudades de Panamá y Colón.

La reconstrucción del sistema incluyó el reemplazo de todas las líneas ferroviarias, vagones y locomotoras por rieles y equipos de dimensiones estándar.

La administración y operación está a cargo de la empresa Panama Canal Railway Company, subsidiaria de Kansas City Southern Industries y Mijack Products.




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