|
Vulgaridad y libertad de expresión
Diariamente, a través de algunas
emisoras, televisoras y periódicos, se transmiten mensajes
poco edificantes, hartos de vulgaridad e irrespeto a la dignidad
humana. Debe ser signo de preocupación para quienes buscan
en los medios información y cultura
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
No
pueden ampararse en la libertad de expresión las vulgaridades
que publican y transmiten algunos medios de comunicación
que, se supone, deben servir al conjunto de la sociedad.
Tampoco pueden ampararse en las llamadas leyes del mercado (el
lector o el oyente tienen la libertad de escoger lo que quieren
ver, oír o leer) porque lo que pasa es que envuelven
la vulgaridad en la necesidad de información o de recreación
y la venden como tales.
Cualquier persona, ciertamente, tiene la libertad de escoger según
sus gustos, pero si opta por la pornografía, por ejemplo,
debe acudir a revistas o videos propios de ese género y no
encontrarlos en un medio masivo de comunicación.
El asunto no es de índole moral. Tiene que ver con la dignidad
humana. ¿Cuánto ofende a la dignidad de la mujer el
mal uso de la imagen femenina en fotografías o expresiones
poco edificantes que a diario se ven y se oyen por medios de comunicación
de alcance masivo?
Hay emisoras que durante las 24 horas del día difunden las
más vergonzosas canciones en las que se desarrollan
actos sexuales, se incita al consumo de drogas y se hace apología
a la violencia... y detrás de esas canciones
está un locutor (disyei, le llaman) que completa con sus
palabras lo que pudiera hacer falta a la vulgaridad grabada y transmitida.
Eso no es libertad de expresión.
Otro ejemplo de irrespeto a la dignidad humana es la publicación
o difusión de imágenes de cadáveres de personas
víctimas de asesinatos o de accidentes. Tales retratos, lejos
de contribuir con la necesidad de informar, contribuyen, eso sí,
con el incremento del morbo. Eso es lo que vende, dicen.
Falso. Y no es necesario comprobar esa falsedad; es evidente.
Además, eso de hacer negocio con la desgracia ajena deja
mucho que desear.
Hoy se publica, en esta página, una nota de Roberto Saban
en la que plantea la falta de educación como uno de los factores
que contribuyen a situaciones como las descritas. Es cierto, pero
además del hogar y la escuela, ¿no corresponde también
a los medios de comunicación masiva la responsabilidad de
educar y de formar en el respeto a la dignidad humana?
La difusión constante de vulgaridades por medios masivos
de comunicación fomenta una especie de legalización
de esas prácticas, de tal forma que el lector o el oyente
desprevenido cae en la trampa de aceptar sin cuestionamiento alguno
las propuestas formuladas por esa vía. Quien desee ser vulgar,
tiene libertad para serlo, pero no a través de los medios
masivos de comunicación.
Cartas y comentarios
Programas de mal gusto: falta de educación
6 de mayo del 2002
Quisiera comentar un artículo publicado el día viernes
en la revista Ellas, referente a las emisoras que transmiten programas
de mal gusto por las mañanas. La periodista Roxana Muñoz
trajo con ese artículo un problema que está lejos
de ser resuelto.
La tesis que ella transmite parece ser la necesidad de regular
la libre expresión, para hacerla más altruista y cónsona
con las buenas costumbres que debiesen imperar en una sociedad educada.
Pero me parece que esos locutores no son más que el síntoma
de una grave enfermedad que padece la sociedad panameña.
Por muchos años el sistema público de educación
ha estado sacando cada vez menos intelectuales a la sociedad y más
gente mediocre con placeres y gustos menos refinados.
Lo que aqueja a nuestra sociedad es la falta de educación,
ni más ni menos. Eso es alarmante por que si esas emisoras
tienen escuchas quiere decir que el intelecto del panameño
contemporáneo es deficiente y se satisface con vulgaridades.
Eso es muy preocupante ya que nuestros líderes saldrán
por fuerza de esas escuelas, ¿y qué se espera de una
educación mediocre? Nada bueno para la patria.
El problema no son los locutores que sacan provecho de la falta
de cultura de la población panameña, el problema somos
nosotros los electores que no exigimos de nuestros gobernantes que
den más cultura en las escuelas.
Estoy seguro de que ningún egresado del sistema público
o privado, hoy en día, tenga la más mínima
noción de historia antigua o medieval. ¿Cuántos
de nuestros hijos aprenden en las escuelas sobre la sociedad romana
de principios de la era común? ¿Cuántos, al
salir de las escuelas, saben en dónde nace la democracia?
¿Cuántos de nuestros hijos saben qué es filosofía?
Lo que hay en Panamá es un silencio cómplice de la
sociedad, que no exige mejores estándares de educación.
¿Será porque los padres de hoy ya fueron educados
pobremente?
Todavía no vi ninguna manifestación en las calles
por padres de familia preocupados por la falta de buenos maestros
que enseñen artes y ciencias a sus hijos.
Lo más triste de todo es que nuestros gobernantes reflejan
la pobre educación de nuestros ciudadanos, ¿hasta
cuándo vamos a permitir que de las escuelas salgan muchachos
y muchachas sin la sed de conocimientos esenciales para una sociedad
educada y culta?
Porque lo que sale de las escuelas hoy es una muchedumbre que no
tiene el menor interés de educarse más allá
de saber leer y escribir, lo que quieren como diría un historiador
de la era romana es pan y coliseum (en español
se diría que la gente quiere plata y espectáculos
públicos).
Y esa exactamente fue la razón por la cual la sociedad romana
degeneró tanto que de ser un imperio se redujo a cenizas.
Estamos a tiempo de salvar a nuestros hijos de una vida mediocre
y aburrida, exijamos, pues, de nuestros gobernantes los mejores
maestros que se puedan traer a la patria de los confines del mundo,
exijamos que se les enseñe historia a nuestros hijos que
se les enseñe artes y letras, seamos pues una sociedad de
educados en vez del reflejo de la degeneración de valores
que solo traerá nuestro desprestigio entre las naciones y
nuestra perdición.
Tal vez así los programas matinales de radio sean, digamos,
un foro para expresar ideas constructivas, charlas de historia,
poesía , literatura, etc.
Por ahora les aconsejo pensar más en educar a sus hijos
que en escuchar a esos podridos comentaristas faltos de ética,
educación y moral.
Así que apaguen el radio y pongan un CD, por que por ahora
la sociedad es cómplice, con su odioso silencio, del holocausto
de la cultura en Panamá.
Roberto Saban
Procuradora comparte la necesidad de
una mejor orientación jurídica
2 de mayo del 2002
Permítame referirnos al contenido de su editorial del día
29 de abril, el cual compartimos, toda vez que aborda el tema de
la necesidad de efectuar una revisión del sistema de justicia,
y que se ofrezca una mejor orientación ciudadana sobre los
procedimientos, alcances y competencia de las diferentes esferas
de la administración de justicia y yo le agregaría,
también de la administración pública.
Frente a esta deficiencia de la sociedad panameña, la Procuraduría
de la Administración desarrolla desde 1999 un Programa de
Orientación Legal Ciudadana (POLC), que precisamente aborda
la falta de conciencia, organización y participación
cívico-jurídico de la ciudadanía panameña
y la obligación de los estamentos institucionales de aportar
a esta orientación.
El propósito que se espera al final de la ejecución
del programa es el de propiciar un cambio efectivo en los niveles
de participación de la sociedad civil, a partir de una toma
de conciencia cultivada en instancias de información, instrucción
y orientación cívico-legales, conducentes a estimular
formas pertinentes de organización en torno a la cultura
ciudadana, principios descritos por el jurista Carnelutti con la
expresión: Alguna educación a los no juristas,
es un medio para combatir algunas plagas sociales como son la delincuencia
y los excesivos litigios.
No dudamos de que tanto el conjunto de entidades que componen la
Administración Pública como la ciudadanía se
beneficiarán en la medida en que los efectos formativos de
este programa incidan en servidores públicos, autoridades
locales y organizaciones comunitarias, contribuyendo de manera importante
a tejer y nutrir una cultura ciudadana integral sobre la noción
de la sociedad regida por reglas claras relacionadas con los deberes
y derechos.
Los medios de comunicación tienen un protagonismo fundamental
en el éxito de este esfuerzo que realiza la Procuraduría
de la Administración, aportando ideas y en la divulgación
de programas que como el POLC buscan contribuir a la correcta orientación
y educación de los panameños en su relación
con el sistema de justicia y la Administración Pública
en general.
Alma Montenegro de Fletcher (Procuradora de
la Administración).
Conte se refiere al estudio del periodismo
6 de mayo del 2002
Herasto, acabo de leer tu artículo: Estudiar Periodismo.
Con él me sentí transportado a las aulas que compartimos
en búsqueda de la excelencia que nos permitiera transmitir
pensamientos y opiniones con claridad y con la intención
de servir a los receptores de los mismos, ayudándolos a crear
su propia opinión del mundo en el que viven.
Tu alusión a la falta de interés de muchos estudiantes
en profundizar sus conocimientos para realizar una mejor labor y
conformarse con la muleta de una idoneidad que les garantice
trabajo, la comparto contigo en 100%. Existe entre ellos la esperanza
que solo a quienes reciban el título se les permita ser periodistas,
poniendo por delante del concepto eficiencia, el concepto salarial.
No dejo de comprender la desazón de algunos de esos estudiantes
cuando sienten que profesionales de cualquier rama invocan su intención
de llamarse periodistas sin comprender que ella se produce dada
su interesada participación informativa por razones
evidentemente transitorias, oportunistas y politiqueras que cesarán
si llegan a ser gobierno.
En ese temor a su propio raquitismo, algunos estudiantes no hacen
distinción con aquellos profesionales de otras ciencias quienes
provistos de una inagotable cultura, sirven al propósito
de informar, educar, opinar y guiar desde columnas, secciones o
editoriales, a toda la población. Ellos son producto de su
cultura y esfuerzo por mejorar y, creo, los mejores ejemplos a seguir
por parte de nuestros estudiantes.
Alberto B. Conte (Periodista y publicista).
Referencias a Bernal en artículo
de Betty Brannam
6 de mayo del 2002
Leímos el artículo de la columnista Betty Brannam,
publicado el 5 de mayo de 2002, titulado Entre la pluma y
la cárcel, en el cual señala Por su elocuencia
y condición de luchador democrático, son escasos los
periodistas extranjeros que hayan ido a Panamá en los últimos
12 años sin entrevistar a [Miguel Antonio] Bernal; miles
de artículos sobre él, escritos por él, o que
lo citan han sido publicados en diarios prominentes de Estados Unidos
y Europa. Para muestra, un botón: un rastreo computarizado
que hice produjo más de 25 mil artículos o documentos
que mencionan su nombre (ver: www.google.com).
Esta información no es completamente cierta, ya que realicé
la misma búsqueda con el nombre de Miguel Antonio Bernal
y si bien es cierto que aparecieron 27 mil vínculos, no todos
se referían a Miguel Antonio Bernal, sino que algunos hacían
referencia a páginas que incluían cualesquiera de
los tres nombres en la búsqueda.
Para ilustrar a la señora Brannan tenemos que indicarle
que en www.google.com las búsquedas no se hacen específicamente,
sino que se buscan todas las referencias que existan con lo que
se pide. En el caso de ella se buscó Miguel Antonio Bernal
y todas las combinaciones que pudieran surgir de la misma, es decir
se buscó Miguel Bernal, Antonio Bernal, Bernal, etc., los
cuales no todos guardan relación con el panameño Miguel
Antonio Bernal.
Nos parece que cuando se hace este tipo de aseveraciones se nos
falta al respeto y a la inteligencia de los lectores, pues la señora
Brannan debe comprender que en este país hay internet y que
no estamos bajados del cerro a tamborazos. Las opiniones de un columnista
y corresponsal de La Prensa deben ser objetivas y no utilizarse
para sus fines personales.
Estas posturas son las que han hecho que en el periódico,
que leo desde su fundación, se esté emulando a los
periódicos de la [desaparecida] Editora Renovación
(ERSA).
Rigoberto A. Vergara C.
Apoya la idea de conductores vigilantes
7 de mayo del 2002
En el día de hoy leí una nota de César Castillo
sobre Esos profesionales del volante y estoy segura
que si nos disponemos podemos hacer una red de correo electrónico
inicialmente de todos los ciudadanos y ciudadanas que estaríamos
dispuestos a situarnos y tomar las fotos como evidencia. Por ejemplo,
a la altura del semáforo donde se realiza la construcción
del paso elevado en Albrook, en la Tumba Muerto, que a diario veo
a taxis y buses pasándose la luz roja por la mano izquierda
donde están esperando la luz verde los demás, a los
señores del volante (taxistas) que deciden utilizar las vías
Juan Pablo y La Amistad y regar sus aguas personales
a la vera del camino, a la vista de todos nosotros, sin la menor
vergüenza a toda hora, a los que frente al semáforo
del SPI en Ancón se colocan a diario en el paño contrario
en la calle Antón para doblar a la izquierda... y por allí
seguimos.
Apoyo la idea de los conductores vigilantes. Si nos disponemos
todos a tomar acción y seguir adelante con un proyecto como
éste, seguramente que vamos a darle muchos ingresos por infracciones
a la Autoridad del Tránsito.
Icela Constantino
|