Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
Lo que hizo el seleccionado nacional femenino de fútbol
en la pasada eliminatoria regional, puede ser considerado lo
mejor que ha dado este deporte en el primer trimestre del año.
Fue una linda sorpresa que nos dieron estas entusiastas jóvenes
en una modalidad poco conocida en nuestro entorno futbolístico.
Ahora le toca tomar las riendas del equipo al profesor Orlando
Muñoz en reemplazo de Christian Saborío, que tuvo
que dejar el equipo por un inesperado e inoportuno quebranto
de salud del que poco se conoce.
Muñoz, técnico de la selección masculina
en varias ocasiones, es un profesor que siempre ha tenido que
trabajar con damas, por su rol de educador en la Universidad,
y también se ha agitado en el fútbol femenino
a nivel inter-universitario. Va a ser una nueva experiencia
para una gran mayoría del equipo (ocho son pupilas de
Muñoz en la Universidad).
Sobra decir que este grupo de jugadoras va a echar de menos
la forma tan espontánea que tuvo Saborío para
dirigir, en contraste con lo pausado y conservador de Muñoz.
Un cambio rotundo de faceta.
A Saborío hay que estarle agradecido por lo que hizo
con este grupo del que nadie o pocos daban un real. Veremos
qué pasa con Muñoz.
No está de más decir que en el premundial de
Trinidad y Tobago no se le va a pedir mayores cosas al equipo
nacional, como sucedió en su oportunidad cuando participaron
en la eliminatoria regional. No obstante, esperamos que las
muchachas mejoren.
Lo digo, aunque es poco el tiempo que les queda para el Premundial,
porque la nueva dirección del equipo cuenta con un cuerpo
técnico que no tuvo Saborío, con todo el respeto
que se merece el que fue su asistente. Muñoz tiene a
Alfredo Mendoza, del que sé que es un buen preparador
de guardametas y de paso un preparador físico, y otras
personas que les van a colaborar.
Desde ese punto de vista, es de esperarse una mejoría
en el seleccionado femenino del que no pretendo que se vaya
a confundir con estar pidiendo la clasificación al Mundial
de Canadá.
El equipo tiene buenas individualidades y en conjunto nos dejó
un grato recuerdo por su entrega y espíritu en cada uno
de sus tres compromisos de la pasada eliminatoria. De allí
que, al menos para este servidor, Panamá haya sido la
gran sorpresa del torneo.
El nuevo cuerpo técnico cuenta con un grupo luchador,
que en su mayoría merece participar en el Premundial,
aun en el caso de que aparezcan algunas unidades que se sumen
al equipo, aunque sería muy apresurado por lo cercano
del torneo. No podemos dejar pasar que el equipo no va a tener
ningún compromiso de fogueo internacional.
Mientras se acerca la hora cero en Trinidad y Tobago aún
nos quedan grabadas las cualidades mostradas por las jugadoras
en la reciente eliminatoria. Por ejemplo, cómo olvidarse
tan rápido de la estampa goleadora de Amarilis De Mera;
de la jerarquía de Máxima la guapa González
en la media cancha; del desborde de Yanilka González
en su labor de carrilera; de la personalidad de Raiza Gutiérrez
en su trabajo defensivo; de los centros a la olla de Yoraidil
Pérez, entre otras más.
La clasificación de Panamá al Premundial de Trinidad
y Tobago es un premio a todos los que de una u otra forma han
puesto su granito de arena por el despegue del fútbol
femenino, entre ellos su gestor principal, el periodista Carlos
Martínez.
Ahora lo que viene en el mundial trinitario es una durísima
prueba, sobre todo por lo que representa tener que enfrentar
y debutar con el equipo local.
Solo nos queda esperar y seguir soñando. Total, es mucho
lo que tenemos que ganar y poco que perder.