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Los enredos del boxeo
Nicolás Espinosa S.
nespinos@prensa.com
Las organizaciones que manejan el boxeo profesional, principalmente
la Asociación Mundial y el Consejo Mundial, no saben qué
inventar para sacarle mayor provecho a la actividad. Primero crearon
la figura del monarca interino y después la del supercampeón,
ninguna de las cuales han llenado un cometido efectivo para acabar
con la mediocridad imperante.
El campeonato interino tenía la finalidad de permitir que
una división o categoría no quedara paralizada, si
por razones de fuerza mayor el monarca en ejercicio no pudiera exponer
su faja. De esta forma, se le daba un seguimiento normal a la categoría
y se cuidaban los intereses del campeón.
Pero en la práctica las cosas no resultaron así.
Los títulos interinos han servido para que las organizaciones
acomoden a un púgil determinado, mientras que el campeón
en propiedad sigue tirando trompadas. Al final, se les ha formado
tal lío que en ocasiones han tenido que recular.
¿Ejemplos? El más reciente de la AMB fue el encuentro
entre el panameño Demetrio Ceballos y el estadounidense Randall
Bailey en febrero pasado. Al principio era por el título
en propiedad de las 140 libras, ya que al monarca Kostya Tszyu se
le había elevado a supercampeón, pero después
cambiaron a corona interina para evitar una posible demanda de Diobelis
Hurtado, cuyos manejador no entendía cómo era posible
que a su pupilo no se le hubiera tomado en cuenta para un pleito
de tamaña magnitud, si estaba entre los primeros retadores.
El caso del Consejo todavía es mucho más reciente.
Acaban de aprobar un choque entre el español Javier Castillejo,
ex monarca superwelter, y el ruso Roman Karmazin, por el cetro interino
de las 154 libras. La excusa es que como se ha atrasado para septiembre
el encuentro entre el monarca en propiedad Oscar De La Hoya y Fernando
Vargas, ellos necesitan un titular.
Pero esto es pura excusa, porque el ganador entre Castillejo y
Karmazin debe, obligatoriamente, medirse al triunfador del pleito
entre De La Hoya y Vargas, para sacar al verdadero campeón.
Es como ser campeón por un día, porque ninguno de
los dos europeos es mejor que los americanos, además de que
dudamos de que estos estén pensando en encuentros de segundo
orden.
Además hay otros detalles a tomar en cuenta, y es que ya
la AMB se adelantó y dispuso un encuentro entre el panameño
Santiago Samaniego y el africano Mamadou Thiam, por el cetro interino
superwelter, porque al ganador de Oscar y Fernando lo designarán
supercampeón.
La AMB ha dispuesto supercoronar al ganador del pleito de septiembre,
aunque ninguno de los dos tenga el mayor de los méritos para
ser designado. Ambos apenas realizarán su primera defensa
en una división nueva para ellos, después de perder
en sus más significativos encuentros en las 147 libras. La
vaina está en tener un supercampeón y punto.
Y preguntamos ¿para qué? Para después estar
obligados a avalar encuentros sin el mayor lustre, como ocurrirá
cuando el supercampeón de las 140 libras, Kostya Tszyu, se
enfrente al sudafricano Ben Tackie. Frente a esto, sería
interesante saber cómo reconocerían los organismos
a Tackie si lograra ganar.
No demos vuelta de hoja. No creo que Tackie sería reconocido
supercampeón, en el caso de la AMB, por lo que obligarían
al ganador del choque entre Bailey y Hurtado, para que pelee con
el sudafricano, porque si no tendrían dos titulares en ejercicio.
En este caso ¿quién sería el campeón
interino? Vaya usted a saber.
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