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Después del paro, el diálogo.
La Unión de Trabajadores del Petróleo (UTP) acordó suspender
la medida de protesta que perjudicó la economía y ocasionó
intranquilidad en la ciudadanía, preocupada por la creciente
escasez de combustible en los sitios de expendio. Levantada
la medida de presión, las partes en conflicto -el sindicato
y la gerencia de Refinería- han entablado un diálogo, con
la mediación del Gobierno. La discusión se centrará en los
términos de la indemnización a los empleados que serán cesados
cuando la Refinería abandone su esencial función de refinación
de petróleo, y se dedique, con un mínimo de personal, a las
tareas de importación, acopio y distribución de hidrocarburos.
Perjudica mucho al país el método de transitar hacia el diálogo
a través del camino empedrado del paro y sobre todo en un
sector tan sensitivo. La protesta ha creado intranquilidad
en una economía que atraviesa por un periodo de vacas flacas
y que para operar depende en gran medida del combustible.
El cierre avisado de la Refinería y su conversión a centro
de importación es el inevitable sino de los tiempos de la
globalización. Es pequeña esta planta para la recién fusionada
Chevron Texaco, valorada en 45 mil millones (más de cuatro
veces el PIB panameño) y con 57 mil empleados. Ojalá que las
partes exorcicen cualquier nuevo brote de intranquilidad en
el delicado tema del combustible. |
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