Nuevos refugios hogareños
Luego de los hechos del
11 de septiembre aumentó considerablemente la petición de construir
en los hogares norteamericanos refugios contra cualquier tipo de
amenaza
Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com
Debido
a un conflictivo divorcio a cuestas, Meg (Jodie Foster) es una mujer
asustadiza y una madre temerosa por su seguridad y la de su hija
Sarah (Kristen Stewart). Para tratar de darle un nuevo rumbo a la
vida de ambas decide mudarse a una casa al oeste de Nueva York.
La vivienda es espectacular (cuatro pisos
y un pequeño jardín), pero el mayor atractivo para Meg es que su
anterior dueño construyó una habitación de seguridad, una especie
de refugio antinuclear, con provisiones para sobrevivir allí varios
días en caso de que ocurra algo terrible.
En su primera noche, Meg y Sarah pondrán
a prueba la eficacia de ese sitio oculto, cuando tres ladrones (interpretados
por Forest Whitaker, Dwight Yoakam y Jared Leto) entran a sus aposentos
con la intención de encontrar algo que era muy valioso para el anterior
inquilino de este inmueble. Ellas están dentro de estas reforzadas
paredes, el problema es que los maleantes quieren entrar precisamente
a esa blindada habitación, pues allí es donde está lo que buscan.
En líneas generales, este es el argumento
de Panic Room, el thriller de suspenso de David Fincher (Seven y
El club de la pelea), que se estrena mañana viernes en 12 salas
de Panamá.
Bueno, usted dirá que solo se trata de otra
cinta de tensión a lo Hollywood y otra ocasión para ver a Jodie
Foster en los papeles que más le van: el de mujeres solas ante la
adversidad.
Sí, tiene razón, pero solo a medias, pues
Panic Room muestra algo muy cotidiano en Norteamérica: un afán por
sentirse seguros, una necesidad que aumentó notablemente luego de
lo que pasó el 11 de septiembre del año pasado.
Más que una realidad cinematográfica
El periódico USA Today realizó recientemente
un reportaje sobre Paula Milani, una ciudadana estadounidense de
38 años de edad, que en su rancho de 30 acres tiene un cuarto de
3 por 5 pies detrás de una pared falsa, donde tiene un teléfono
celular, un control remoto con el que puede dar aviso a la policía,
una pistola y varios rifles cargados.
Desde los ataques terroristas contra las
Torres Gemelas y el Pentágono, los constructores de estos cuartos
han reportado un aumento en la petición de incluir esta clase de
edificaciones en los hogares y en los sitios de trabajo de aquellos
que pueden costearse ese tipo de lujos, que según el USA Today oscilan
entre los 50 mil y los 500 mil dólares.
Al Corbi, presidente de The Designer, una
compañía que por años se ha especializado en incorporar cuartos
seguros a casas de gente rica en Los Angeles, concedió al diario
La Prensa una entrevista exclusiva.
Corbi, que participó como asesor en la cinta
Panic Room, comentó que efectivamente estas habitaciones ayudan
a que personas afectadas por la inseguridad y el miedo puedan convivir
con estos lastres mentales.
Corbi considera que por mucho que existan
guardaespaldas y policias, la gente, sobre todo los famosos, se
sienten inseguros, pues ninguno de estos dos servicios de protección
“te aíslan de la amenaza. Estos refugios son una de las únicas formas
de asegurarte de que la amenaza no te llegue a ti y a tu familia
y por ende mantenerte a salvo”.
-P. ¿Cuánto ayuda a una familia tener un
cuarto secreto en su casa?
-R. No te ayuda en nada si no lo necesitas.
Pero como una llanta de repuesto en tu cajuela, si la necesitas
y no la tienes, entonces tienes un verdadero problema. Pero hay
otros factores por considerar: en promedio, estos núcleos seguros
valen 100% más en la reventa que su costo de instalación. Y todo
el mundo dormirá mejor cada noche luego de que el núcleo sea instalado.
¿Qué precio le pones a tu paz mental?”
Explica Al Corbi que cada cliente y cada
casa exige sus propios requisitos. “Los cuartos seguros deben ser
diseñados de esa forma. Por ello los ambientes seguros deben tener
fácil acceso para todos los ocupantes de la residencia, y esto involucra
típicamente las recámaras. En cuanto a edificios de oficinas, usualmente
se construyen en las suites ejecutivas”.
Los tamaños de estos cuartos varía dependiendo
de los requisitos de cada quien. “El típico cuarto seguro es de
50 pies cuadrados. Considerando que uno de mis clientes tiene en
su cuarto seguro un césped para jugar golf, se puede entender porque
no se aplican standards”.
Las dimensiones también varían cuando se
habla de un cuarto seguro en un lugar de trabajo. Corbi tuvo en
una ocasión que hacer uno en “un área de 2 mil pies cuadrados, que
incluye una recámara principal, 2 baños, un área de vestidores,
y el cuarto de los niños”.
Comenta Al Corbi a La Prensa que usualmente
estos refugios contienen líneas de teléfono, cuyas líneas son casi
imposibles de encontrar o cortar, sistemas de ventilación aislados,
así como monitores y aparatos de grabación, máscaras de oxígeno,
depósitos de agua y botiquines de primeros auxilios”.
Indica Corbi que el cuarto de refugio promedio
se puede apreciar en Panic Room. “Esta película es bastante precisa,
ya que su intención es reflejar tecnologías que tienen 30 años de
ser utilizadas. Sus beneficios son claros: mantener a los malos
lejos para que no te pueden lastimar”.
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