Ring
Side
Una
real noche histórica
Nicolás Espinosa S.
nespinos@prensa.com
El boxeo de hoy es muy diferente al que se daba hace apenas unos
20 años. La calidad de los pugilistas no es la misma, los
entrenadores tampoco lo son y hoy abunda una cantidad extraordinaria
de organizaciones que le han dado a la mediocridad visos de primera
clase.
Panamá ha sido, indudablemente, uno de los países
más afortunados en materia boxística. Ya fuera por
la inmigración que se dio por la construcción del
canal interoceánico o por la miel que desde siempre ha tenido
nuestra posición geográfica, aquí llegaron
boxeadores que hoy ocupan un lugar privilegiado en el Salón
de la Fama.
Mencionarlos a todos sería bastante largo, es por ello por
lo que solo diremos que en la década del 10, por ejemplo,
en nuestro patio se dieron cita boxeadores que conformaban el séquito
personal de quien fuera el primer campeón mundial pesado
negro, Jack Johnson. Entre ellos disputaron el cetro mundial pesado
de color, y también hubo algunos que intervinieron en peleas
donde estaba en disputa el cetro pesado del Istmo.
Un poco más tarde, en las décadas del 40 al 60, hubo
otros que se presentaron en el Gimnasio Nacional (Neco de la Guardia)
y en la Arena de Colón. Era común ver púgiles
de gran envergadura entre nosotros, como los fabulosos Ultimio Ramos,
Davey Moore y Sandy Saddler, y otros que nunca ostentaron un título,
pero que formaron parte del club de los grandes pugilistas.
De allí nuestra fama de contar con la más pura de
las herencias boxísticas, como también podrían
decirlo los cubanos de otrora. Pero eso no lo vivió la gran
mayoría de los fanáticos que hoy ven y siguen el boxeo.
Estos fanáticos, que han visto las últimas descargas
de un Roberto Mano de Piedra Durán (considerado el más
grande pugilista nacido en tierras latinoamericanas y el séptimo
de todos los tiempos en cualquier peso en el mundo), y a más
de una docena de boxeadores del patio fracasar en la búsqueda
de un título mundial, tienen hoy la posibilidad de vivir
una experiencia diferente en el negocio de las narices chatas.
Panamá cuenta con dos campeones mundiales, aunque para muchos
sea difícil aceptarlo. Pedro Alcázar, monarca supermosca
de la OMB, y Ana Pascal, campeona welter junior de la Women International
Boxing Asociaton (WIBA).
Ambos estarán viendo acción esta noche en el coliseo
de la Calle Sexta en Colón, en lo que será un hecho
histórico por partida doble, ya que jamás un boxeador
con la toga de campeón en ejercicio vio acción en
ese coliseo. Y será doble porque ya Pascal actuó en
Colón, no así Alcázar.
Hoy Alcázar se enfrentará al colombiano Alfredo Toro
en choque a diez asaltos, en tanto que Pascal hará cuatro
rounds de exhibición.
Hay mucho entusiasmo por esta cartelera en la que también
estará Miguelito Callist, quien vuelve a la Arena después
de cuatro años, y que posiblemente esté realizando
su última confrontación antes de disputar el título
mundial ligero de la AMB.
Fe de errata: La semana pasada en una columna de Ringside sobre
el hecho histórico que se dará hoy en Colón,
señalamos que los dos únicos campeones mundiales que
no habían peleado jamás en Colón habían
sido Eusebio Pedroza y Jorge Luján.
Efectivamente, fueron dos los que nunca lo hicieron, pero Luján
no está en esa lista. El Mocho peleó en
Colón ante los colombianos Jaime Ricardo y Ricardo Cardona.
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