Bastones con clase
Usa piedras preciosas y semi preciosas, como el ágata, el hásper y el coral negro
Marti Ostrander Oller
martirene@prensa.com
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Carlota trabaja con su esposo: ella diseña las joyas -camafeos, aretes, collares- y su esposo se encarga de que se confeccionen en su taller de Bogotá.
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Sus bastones y diseños de joyas toman cada día más auge. Inspirados en la naturaleza, y diseñados con joyas preciosas y semi-preciosas, los diseños de Carlota J. Bentham, colombiana que encontró un remanso de paz en Panamá, se destacan por sus motivos diferentes y su buen trabajo artesano.
Loti, como le llaman sus amigos cercanos, diseña
para la firma Alphonse de la Forêt, una marca registrada de Arcana
International Trading S.A.
"El concepto de diseños de esta línea de joyas tiene sus raíces en la búsqueda de un balance entre la coherencia y la realidad actual y la presencia de vida que yace, desapercibida, en nuestro planeta", dice su página web www.delaforet.com.
Carlota trabaja con su esposo: ella diseña las joyas -camafeos, aretes, collares- y su esposo se encarga de que se confeccionen en su taller de Bogotá, sitio donde antes residían. Con esta asociación, ellos pueden, desde Panamá, diseñar e inspirarse, y luego distribuir y vender a nivel mundial.
Carlota tiene 20 años de estar diseñando. Su material principal son las joyas preciosas -como los brillantes y esmeraldas- y semi preciosas (ágatas, hásper y coral negro). Las piedras las consigue su esposo y socio, Marcos Bruzzone, cuando viaja. No tiene una piedra favorita para diseñar, aunque su mayor inclinación va hacia las perlas. “Todas me gustan... todas”, dice. Le encanta montar en oro rojo, verde y amarillo, ya que para su gusto, el oro blanco pasó de moda.
¿Qué la inspira? No duda en contestar que la naturaleza, sin desestimar lo pre-colombino “porque lo llevo dentro, es una herencia cultural y genética”, dice. “Me inspira también San Blas, el Canal... para mí todos los días son una maravilla por respirar en un sitio que está al lado del Canal”, dice.
Y es que Carlota, quién diseña rápido si está inspirada, está enamorada de Panamá. Cuenta que desde 1987 venía todas sus vacaciones “porque me parecía un país divino, con una cultura kuna admirable, una identidad cultural arraigada y magnífica". Y esto se nota en sus diseños, que nacen en su casa en las áreas revertidas, donde vive con su hija menor, su perro Perla y su esposo.
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