Panamá, 21 de abril de 2002
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Premios y apremios

En un comunicado, la Asociación de Escritores de Panamá puso a José Franco en su lugar

Guillermo Sánchez Borbón

Cada vez que se concede una distinción literaria a cualquier escritor que no sea él, José Franco denuncia siniestras conspiraciones para despojarlo de lo que legítimamente le corresponde. De ordinario lo hace en gacetillas anónimas. Ahora, por primera vez, se atrevió a firmar, con su nombre, una innoble impugnación de la recién creada Condecoración Rogelio Sinán, honor que este año le correspondió merecidamente a Elsie Alvarado de Ricord, que no sólo es una de los mejores poetas de la historia literaria de nuestro país, sino que tiene en su haber una sólida obra científica y ha escrito penetrantes ensayos críticos (sobre Dámaso Alonso, Ricardo Miró, Ricardo J. Bermúdez, Demetrio Herrera Sevillano, etc.). Además de su dedicación a la enseñanza en la Universidad, ha librado memorables batallas en defensa del español, y consagrado mucho tiempo a absolver, desde su oficina en la Academia Panameña de la Lengua, las consultas personales y telefónicas que le hacen a cada rato las más diversas instituciones y personas. Es un servicio gratuito que ella presta a la comunidad desde hace muchos años, sacrificando a esta actividad muchas horas preciosas que podría dedicar a su obra, a su familia o simplemente al descanso o a la lectura. Yo mismo la he llamado muchas veces por teléfono para aprovecharme de sus vastos conocimientos o para que me resuelva una duda gramatical. En un comunicado, la Asociación de Escritores de Panamá puso a José Franco en su lugar. Como éste insistía en su campaña, Dimas Lidio Pitty le escribió una larga carta refutando todos y cada uno de sus dislates, calumnias y mentiras. Desgraciadamente, por falta de espacio no puedo reproducir toda la carta. Debo limitarme a publicar la última parte:

Panamá, 3 de abril de 2002

Señor

José Franco

Ciudad

Señor Franco:

Usted es un conocido hombre de letras; el escándalo no lo favorece ni debiera hacerle falta, mucho menos si el mismo proviene de una inconsecuencia. Además de pretender poner en duda la probidad del Consejo Nacional de Escritoras y Escritores de Panamá, su carta, más que una solicitud de esclarecimiento, semejara ser un ultimátum: o la condecoración es para mí o la descalifico y no es para nadie. La comunidad cultural no olvida que hace un par de años ocurrió algo bochornoso con el Premio Universidad, plausiblemente creado durante la gestión del Rector Carlos Iván Zúñiga. Ese galardón (hasta ese momento recibido con orgullo por extraordinarias personalidades de las ciencias y las artes) fue desvirtuado con triquiñuelas y mezquindades de la peor especie. ¿Acaso busca usted que también la Condecoración Rogelio Sinán sea mancillada por el egoísmo, la mezquindad y el descrédito desde el principio? Realmente apena ver que alguien como usted, que debiera proyectar siempre una imagen edificante, se deje ganar por desahogos y berrinches de chico malcriado. Al parecer, usted no ha comprendido a cabalidad qué significa, cómo se discierne y de qué forma se adjudica una presea como la Condecoración Rogelio Sinán. Ojalá alguna vez pueda entender que los merecimientos literarios y humanos de un autor no se miden mediante sondeos publicitarios ni con encuestas de popularidad; un certamen como el que nos ocupa no es un reinado de aldea, donde resulta triunfadora la candidata que más votos vende. Tenga por cierto que los honorables miembros del Consejo Nacional de Escritoras y Escritores de Panamá, que, además de ser personas serias, poseen la calificación necesaria para juzgar los aportes y los valores de nuestra literatura, se apegarán al criterio que consideren correcto, no cederán ante presiones de ninguna naturaleza y actuarán conforme a la Ley. Sobre esto, nadie debe tener dudas. Los miembros del Consejo Nacional de Escritoras y Escritores de Panamá están al servicio de la cultura y de la nación y todos abrigan la convicción de que, como dijo para siempre Martí, “La patria es ara, no pedestal”.

Atentamente,

Dimas Lidio Pitty

Presidente del Consejo Nacional de Escritoras y Escritores de Panamá


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