Una aventura empresarial en Amador
Moses prueba que el desarrollo de Amador puede estar en manos de panameños
JULIO CÉSAR AIZPRÚA
jaizprua@prensa.com
José Moses Neblett es un soñador que fincó sus esperanzas en el trabajo, el ahorro y la constancia. Desde muy joven, ya se le veía vendiendo refrescos en las calles de la ciudad de Panamá durante los carnavales, en el negocio del transporte selectivo, distribuyendo mercancía seca o mariscos, administrando una fonda, o criando pollos.
“A nivel comercial, siempre participé en lo que se podía hacer, y en cada una de las actividades que realicé siempre gané experiencia”, comenta Neblett sin disimular una sonrisa de satisfacción.
Hoy día, aquel espigado muchacho que estuvo por dos años al frente de una fonda en Parque Lefevre, lidera junto a sus socios los restaurantes “Mi Ranchito” y “Pencas”, ubicados en el área revertida de Amador.
Pero, llegar allí no ha sido fácil. El primer escollo que encontró fue el de convencer a personas importantes de que el desarrollo de Amador podía confiársele a panameños y no necesariamente tenía que ser una exclusividad para los inversionistas extranjeros.
Así, con este pensamiento en mente, conversando por aquí y por allá, Neblett logra que se le autorice iniciar un modesto negocio de alquiler de bicicletas allí en Amador.
“Comencé con 10 bicicletas, pues representaba una inversión baja y la administración no era tan complicada”, dice el joven inversionista.
No obstante, en su fuero interno Neblett sabía que eso no era lo que quería. En ese instante, recordó que igual sensación le invadió hace unos años atrás cuando comenzó su vida laboral formal en una empresa privada.
Por ello, un buen día se acercó a un grupo de compañeros para exponerle la idea de instalar un restaurante en la isla de Perico, aprovechando que el desarrollo del área revertida de Amador se veía venir.
Siempre positivo, logró que el grupo se interesara en hacer una sociedad con él, y les presentó el concepto del negocio, el cual ya tenía debidamente desarrollado.
Envalentonado con este apoyo, Neblett se decidió a buscar ayuda financiera extra, logrando que el Banco Nacional de Panamá le financiara cerca de un millón de dólares para iniciar lo que llama su “aventura empresarial”.
Es así como nace Mi Ranchito, uno de los restaurantes de la ciudad capital que más volumen de visitantes registra.
“Nosotros siempre quisimos ser parte del desarrollo de Amador”, afirma Neblett.
Consolidado ya el proyecto de “Mi Ranchito”, hace apenas unos meses Neblett decide abrir otro nuevo restaurante llamado “Pencas”. Aquí, el concepto es más ambicioso.
Ahora, el grupo que lidera José Moses Neblett, aquel joven empresario que administraba una fonda en el corregimiento de Parque Lefevre, “en donde se vendía de sopa de pata hacia arriba”, brinda empleo a más de 200 panameños, y posee una inversión total que supera los 2 millones de dólares.
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