Carrasco resucita a Claudel
Mañana, 20 de abril,
se presentará en el Teatro Nacional el sugerente espectáculo “Blanco
de sombra (Recordando a Camille Claudel)”
Abdiel Zárate
azarate@prensa.com
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| Para Marta Carrasco es vital la comunicación
con el público. |
Marta Carrasco, la célebre bailarina española,
expresa mucha seguridad en sí misma. Es jovial y de mirada fija.
Es como una psicóloga que trata de entender todo lo que le circunda.
Se alimenta de todo lo que hay a su alrededor:
cómo se mueve la gente por la calle, cómo se mira una polea que
cuelga de cualquier lado; cómo se ve un plástico iluminado; o las
reacciones de un señor de 96 años que le cuenta cómo hizo hablar
a un sordomudo. Todo lo absorbe como una esponja y lo traduce en
movimientos.
Marta ha tenido varias etapas en su carrera
artística. De música de rock sinfónico pasó a estudiar danza clásica-contemporánea
y luego se volcó al teatro. En el escenario como bien lo dice, deja
“el corazón y la piel”.
La puesta en escena
El espectáculo Blanco de sombra, que se presentará
mañana, 20 de abril, en el Teatro Nacional, no tiene un género definido.
A este evento escénico, llevado a cabo en
Panamá gracias a una gestión de la Asociación Cultural AlterArte,
lo define como un solo de danza-teatro, con algo de teatro-danza
y un tanto de teatro visual danza. Tal fusión le permite despreocuparse
por ejercicios para explicar su trabajo, al que al fin y al cabo
llama: “arte técnico, y punto”.
Blanco de sombra se estrenó originalmente
en España, en 1998. Es su penúltimo montaje y surgió por el impacto
que le produjo conocer la vida y la obra de la escultora Camille
Claudel, mujer fascinante por su valentía, belleza interior y exterior
y por su pasión ante la vida y el arte.
Esta obra, tal como lo reconoce la bailarina,
es el solo que más le ha costado hacer porque se enfrentaba a un
personaje real, a una mujer a quien respeta y admira profundamente,
por lo que debía estar a su altura.
Este trabajo obtuvo el premio Butacas que
lo otorgan los espectadores españoles. Además, también ha sido nominada
para varios premios escénicos muy importantes en su país.
Marta Carrasco viene de Costa Rica. Luego
de Panamá irá a España, Brasil y Estados Unidos, donde presentará
sus tres espectáculos: Aguardiente, Blanco de sombra y Mírame.
¿Por qué Camille?
Un buen día, cuando realizaba sus trabajos
rutinarios, le llegó una biografía de Camille Claudel la cual resume
así: “30 años en un manicomio por querer ser escultora. Su madre
que le decía que no tenía por qué haber nacido. Amante y alumna
del escultor Augusto Rodin. Se quiere separar, pero su pasión no
la deja; pasión, pasión, se devoran el uno al otro, ella pierde
porque es mujer, era a principios de 1900. No se quién de los dos
es bueno o malo; me niego a ese discurso”.
“Ella, cuando se separó de Rodin, quería
ser ella. Entró en una depresión muy grande. Vivía en la miseria
absoluta con 12 gatos, no tenía zapatos y entró en la paranoia de
que los secuaces de Rodin querían robarle su talento y su obra para
copiarla, por lo que tapió toda su casa con clavos, pero un buen
día no pudo más y destruyó su obra” relata Marta.
Camille Claudel nació en Villeneuve-sur-Fère
en 1864. Hermana del poeta Paul Claudel y amante del escultor Auguste
Rodin. Falleció el 19 de octubre de 1943 en el manicomio de Montdevergues.
Fue enterrada en una fosa común.
Empatía con el público
En un estreno nunca se sabe cuál va a hacer
la reacción del público. “Nunca me esperaba que fuera tan bien,
siempre me sorprendo cuando las cosas van muy bien. No sé, a lo
mejor hay una tendencia a tener cierto miedo a los estrenos”, dice
Marta Carrasco.
Para Marta es vital la comunicación con el
público. Dice que utiliza un género que toca directamente el estómago
del espectador, porque se habla de una manera u otra de seres humanos.
“Algo que no le es hermético ni lejano”.
Otras
vivencias
Algo relativamente nuevo en España a lo que
también se dedica Marta Carrasco es a colaborar con directores de
escena en obras de texto trabajando con actores.
Hasta hace poco, dice Marta, el actor en
España era un señor, que sobre todo trabajaba con la voz, pero se
han dado cuenta que el actor es un intérprete más integral. “Entonces
lo que hago mucho es dirigir el movimiento actoral y escénico de
obras de textos de los actores, sin pedirle que sean bailarines”.
Le gusta colaborar con gente que no son perfectos
técnicamente, porque se descubren cosas muy interesantes, como la
necesidad de adivinarle el pensamiento a un director, que no siempre
sabe por dónde va, que no siempre sabe por qué es llamado.
“Es desarrollar la capacidad de inventar
in situ ante 30 actores que esperan que les digas qué tienes que
hacer. A mí me enriquece y aprendo continuamente, a veces acierto
y a veces no; lo malo es que tienes que acertar a la primera muchas
veces, lo que me parece injusto, porque ellos a lo mejor se pasan
15 días ensayando una frase”, dice sonriente Marta.
Proyectos
Actualmente elabora un nuevo espectáculo,
pero no tiene tiempo para ensayar, debido a que su estilo de trabajo
es partir de cero, que es diferente, a escoger una obra ya existente
y desarrollarla.
Reconoce que le cuesta mucho explicar las
cosas que empieza. En mente tiene la idea de trabajar con una soprano
con cuatro personajes, en donde el tema central sea el fenómeno
de la risa.
“Hay dos temas que me rondan mucho en mi
cabeza: la vejez, porque en nuestra cultura y nuestra sociedad [los
viejos] son muy maltratados; sin embargo, en otras, son venerados;
y la risa, porque se puede profundizar y analizar mucho, desde una
risa histriónica y patética hasta la risoterapia que ayuda a mejorar
la vida. Ahora mismo estoy en fase de elaboración, pero no puedo
ensayar hasta enero”, explica la reconocida bailarina.
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