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Side
El boxeo y los cheques de hule
Nicolás Espinosa S.
nespinos@prensa.com
Los promotores mexicanos se han convertido,
por mala pagas, en la comidilla del día. Primero fue el empresario
Valentín Muelas, quien no solo no le pagó la bolsa al panameño Mauricio
Martínez, sino que montó toda una estrategia conjuntamente con los
manejadores de Cruz Carbajal para arrebatarle el cetro gallo de
la Organización Mundial de Boxeo, en su pleito del pasado 15 de
marzo en Veracruz.
Ahora le tocó al argentino Carlos Baldomir,
quien resultó tranzado por el conocido empresario Rogelio Robles,
al recibir un cheque de hule después de su encuentro con el mexicano
José Luis Cruz en Mazatlán, en un choque avalado por el Consejo
Mundial de Boxeo.
Estamos seguros de que ambos “empresarios”
recibirán una reprimenda por parte de las mencionadas organizaciones,
y no porque salgan al paso de los mejores intereses de los púgiles
mencionados, sino porque a sus oficiales tampoco se les pagó.
A los que trabajaron en la pelea de título
del mundo de la OMB no se les dio ni un real, y tampoco se pagó
la sanción, por lo que el presi Francisco Valcárcel ha amenazado
con desconocer a Carbajal, mientras que el CMB ya ha enviado un
primer aviso a Robles sobre posibles sanciones, ya que les dio cheques
sin fondos a los oficiales.
Estos problemas que se confrontan con empresarios
pillos no son nuevos en el boxeo. Echemos el calendario un poco
atrás y recordemos la época de Jaime El Cieguito Ríos y de su manejador
Harmodio Moyo Icaza, quienes en República Dominicana fueron víctimas
de una situación parecida, cuando fueron a arriesgar la faja minimosca
de la AMB ante el boxeador local Juan Guzmán.
Ríos no solo perdió la faja, regresó a Panamá
con unos papeles debajo del brazo de unos supuestos terrenos que
como pago había recibido. Hasta ahora desconocemos si alguna vez
él o su manejador llegaron a vender, traspasar, ceder, regalar o
usufructuar de esos terrenos.
Si nos vamos a épocas más recientes tenemos
que hablar de Wilfred Benítez y de Roberto Durán. Casi 10 años después
de lo ocurrido a Ríos, en 1986, el ex monarca puertorriqueño cayó
en manos de un empresario inescrupuloso, quien se desapareció después
de que sostuviera un encuentro en Salta, Argentina, con el púgil
Carlos Herrera.
A Benítez lo socorrieron personas caritativas,
ya que el muchacho de la tierra de Borinquen comenzaba a mostrar
síntomas de la enfermedad que hoy lo aqueja.
En 1999 le tocó el turno al excampeón Roberto
Durán, quien fue a pelear a Mar del Plata con el argentino Omar
González. Después del encuentro, Roberto fue a cobrar su cheque
al banco y ¡auch! no tenía fondos. El panameño había sido tranzado
por los señores Esteban Gonella y Carlos Scarabell, organizadores
del evento. Ambos trataron de hacer un intercambio con Durán, le
daban un cheque bueno de 10 mil dólares por el malo de 80 mil, pero
éste dijo “nananina”. Ignoro si el Cholo llegó a cobrar.
Como ven, el mundo del boxeo está lleno de
avivatos, que se aprovechan de manera inescrupulosa de quienes buscan
el pan en forma honrada. Lo triste de todo es que a muchos no les
pasa nada.
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