|
Víctima de Elektra Noreste
Al igual que muchos panameños, soy víctima de la
empresa Electra Noreste, que suministra energía eléctrica
a parte de la población de nuestro país.
Como usuario común que soy de este servicio público,
no entraré en consideraciones de carácter técnico,
que a la postre desvían lo que el cliente corriente desea
expresar en su condición de víctima de esta empresa
de marras.
El problema fundamental consiste en que el usuario se convierte
en un interminable pagador de facturas e improvisados comprobantes
de pago (en hojas de color blanco), y a ciencia cierta no sabe si
ha pagado lo debido, ya que a última hora salen los famosos
arrastres, los cuales ni los empleados de la empresa
logran explicar a los usuarios a qué se deben.
Como bien (o mal) le expresara a mi esposa una empleada de Electra
Noreste, agencia de Los Pueblos, basta un arrastre,
como el del caso que nos ocupa, de un balboa con sesenta centésimos
para que se corte la luz de la vivienda.
La protesta que hago en estas líneas es porque si en el
comprobante de pago número 1234848-k, con fecha de emisión
del 21/02/2002, consta la cancelación de veintiséis
balboas con sesenta centésimo, con la observación:
Pago del mes de enero del 2002 y después de esta
observación aparece el nombre de la empleada Isigay Murillo,
hasta un cristiano con dos dedos de frente -en lugar de los clásicos
cuatro- entiende que ha pagado hasta el mes de enero del 2002.
Pese a haber pagado el mes de enero del 2002, el jueves, 21 de
febrero, del presente año se cortó la luz de nuestra
residencia, sin haber recibido la factura correspondiente al mes
de febrero.
Infructuosos fueron los esfuerzos tanto de mi esposa como míos,
para esclarecer este asunto, que, definitivamente, es producto de
la incapacidad burocrática de la empresa Elektra Noreste;
y es que en las empresas privadas también existe la intrincada
burocracia. No se le ocurra pensar que solo existe en las estatales.
Como colofón, el usuario Alfredo U. Acuña Humphries
sale sancionado por una empresa incapaz, que refleja
severas limitaciones administrativas y que, sin embargo, exige pagar,
adicionalmente, quince balboas por la denominada reconexión,
que en la práctica no es más que un robo de la empresa
a sus clientes.
A todo esto, conviene añadir los perjuicios que ocasionan
tanto los famosos cortes como las inesperadas interrupciones
del fluido eléctrico en nuestras residencias.
De nada de esto se hace responsable Elektra Noreste.
Mi hijo menor, como abogado que es, me sugiere que haga la denuncia
al Ente Regulador. Sin embargo, confieso que esta entidad no me
merece la más mínima confianza.
Finalmente, ha terminado por asaltarme la siguiente pregunta: ¿Cuánto
ingreso anual obtiene Elektra Noreste de las famosas reconexiones
que ellos en el fondo provocan y auspician?
Ha llegado el momento de pensar seriamente en volver a nacionalizar
todos los servicios públicos, como el del suministro de energía
eléctrica, aunque para algunos esto venga a resultar una
especie de blasfemia o herejía. Amanecerá y veremos.
Alfredo U. Acuña H.
Ciudadano panameño
Cartas y comentarios
Denuncian racismo
Una noche de estas íbamos para la discoteca Run Way, y la
verdad es que nos sucedió algo espantoso. Jamás pensé
que en Panamá, un país tan bello, existiera algo tan
horrible que se llama racismo.
Iba con un amigo. El es un muchacho muy guapo y por supuesto ese
día iba bien vestido. El problema es que no lo dejaron entrar
por la simple razón de que es trigueño. Les juro que
casi le ruego al señor que estaba en la entrada del lugar
para que dejara entrar a mi amigo. Verdaderamente no creo ir a ese
lugar la próxima vez que venga a Panamá.
De esta forma ayudamos a ahuyentar al turista. Espero que esta
situación no vuelva a suceder en ningún lugar de Panamá.
Michelle Vallarino
Panameña que vive en Francia
Se refieren a nota sobre el trato en
el aeropuerto
Me refiero a la queja de una señora en estado de gravidez,
relacionada con el trato que se recibe en el aeropuerto de Tocumen.
La más elemental cortesía debería obligar
a cualquier persona, no necesariamente funcionario , a ayudar a
una señora en estado de embarazo.
Yo también soy panameña, y realmente no entiendo
cómo gastamos millones de dólares anualmente publicitando
nuestro país, y ninguna entidad le brinda a los funcionarios
encargados de atender a quienes nos visitan cursos o seminarios
de capacitación.
La descortesía es rampante en nuestros funcionarios. Opino
que el problema no solo está en Aduanas; se inicia en Migración,
donde no hay suficientes funcionarios para atender el volumen de
pasajeros que llegan cuando se juntan varios vuelos y el funcionario
se desquita tratando al pasajero con descortesía. Bien haría
el IPAT, Aduanas y Migración en trabajar con mayor coordinación
para mejorar la atención a todo aquel que llegue a nuestro
país.
Si se quiere atraer turismo hay que empezar por brindar cortesía
y educación, y facilitar los trámites, no hacer un
calvario de la llegada o salida de Panamá. No creo que a
ningún pasajero le agrade el actual sistema de revisión
de equipajes.
Si se incrementa el número de pasajeros, las máquinas
revisoras de Rayos-X se pagan solas sin necesidad de impuestos adicionales.
Superemos el subdesarrollo y pongámonos a tono. Hay que sembrar
para poder cosechar.
Tevia P. de Vásquez
Jubilada
Derecho de réplica
En la entrega del día miércoles 6 de marzo de 2002,
en la página 12-A, denominada Opinión, reproduce usted
una columna titulada De la corrupción a la impunidad,
suscrita por Juan David Morgan G.
En la citada columna, el autor, con el pretexto de referirse a
un tema de preocupación nacional como lo es el tema de la
corrupción, introduce en forma subjetiva una serie de criterios
falsos en contra del juez del Primer Tribunal Marítimo de
Panamá, doctor Calixto Malcolm.
Como quiera que el diario que usted dirige se encuentra divulgando
y reproduciendo con frecuencia expresiones de dicho columnista,
construidas temerariamente por dicho autor, es por lo que, de conformidad
con el artículo 17 de la Ley 1 del 5 de enero de 1998, respetuosamente
le solicitamos, a título de réplica, la divulgación
de la presente nota aclaratoria, de manera fiel, con la misma prominencia
del artículo cuyo contenido con relación al titular
del Tribunal Marítimo, doctor Calixto Malcolm, resultan calumniosas
e injuriosas, por cuanto de manera permanente y sostenida, le imputan
la comisión de un delito, ofendiendo además su dignidad,
honra y decoro, sin que el juez haya sido investigado y condenado
por los delitos que le han atribuido falsamente, ni ningún
otro delito por un tribunal del país, constituyéndose,
en consecuencia, sus expresiones en un delito contra el honor (calumnia
e injuria).
Lo que sí es cierto, es que, en un franco abuso del derecho
a denunciar la firma de abogados a la que pertenece el autor, ha
utilizado todos los mecanismos para denunciar, querellar, recusar,
promover quejas, incidentes, etc. etc., contra el juez, sin que
sus acciones hayan prosperado por carecer de fundamento legal, procesal
y probatorio.
A tenor del último pronunciamiento de la Corte Suprema,
fechado 14 de septiembre de 2001, se declaró nulo todo lo
actuado en la denuncia que por supuesto delito de enriquecimiento
ilícito, presentó Eduardo Morgan Jr., por violación
del debido proceso, en virtud de que el denunciante no presentó
la prueba sumaria, es decir, no acreditó lo hechos que constituían
la denuncia. Esta declaratoria de nuestro más alto tribunal
de justicia, tiene autoridad de cosa juzgada, por tratarse de una
resolución debidamente ejecutoriada, que impide que sobre
los mismos hechos aunque varíen las circunstancias, pueda
volver a interponerse denuncia (principio de non bis in idem). Conceptos
estos que, al parecer, son desconocidos por el columnista, quien
cada vez que efectúe atribuciones falsas que no se encuentren
debidamente sustentadas en una resolución ejecutoriada, comete
un delito.
Es por ello que aquí absolutamente nadie, excepto la ley
y la razón jurídica, protegen al juez marítimo.
Ana I. Belfon V.
Abogada
Sobre Mosaico
Al César lo que es del César y a ustedes lo que les
toca. Les felicito por Mosaico, un proyecto ya cuajado a favor de
un verdadero encuentro con el entorno intelectual. Háganle
saber al licenciado Domínguez que elogio su terquedad por
la cultura. Mosaico no es solo literatura, es también la
inteligencia en la perspectiva de lo cotidiano. Las plumas son fantásticas.
Nuevamente felicidades.
Mercedes Arias
Periodista
|