Panamá, 10 de abril de 2002
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María Félix: la última diva del cine mexicano

El rostro, el carácter y la voz de Félix despuntaron en un cine mexicano necesitado de nuevas figuras

Andrea Sosa Cabrios
de DPA

Foto tomada el 7 de abril de 1997 cuando la actriz mexicana devela un afiche en su honor durante el Festival Internacional de Cine de Madrid.

CIUDAD DE MEXICO, México. — La muerte de María Félix, conocida popularmente como “La Doña”, dejó el lunes al cine mexicano sin su última gran diva, que trascendió las fronteras mexicanas y sirvió de inspiración a artistas como Diego Rivera.

Con su ceja derecha arqueada hasta una altura imposible y una belleza impactante, María Félix, quien murió a los 88 años, se abrió paso en el cine y en la vida con una personalidad avasallante.

Entre su medio centenar de películas figuran Doña Bárbara (1943), basada en el libro homónimo del escritor venezolano Rómulo Gallegos, La mujer sin alma (1943), La devoradora (1946), Mesalina (1951), La cucaracha (1958) y La generala (1969).

María Félix era sólo una principiante y el actor Jorge Negrete una figura consagrada cuando se conocieron en la filmación de El peñón de las ánimas (1942), la primera película de la mujer que pronto sería el mayor ícono del cine mexicano.

El charro cantor, que estaba furioso con la elección de una jovencita debutante para secundarlo, le espetó: “Hablando a lo macho: no pienso servir de escalón a muchachas inexpertas que quieren hacer carrera en el cine a mi amparo”.

Pero ella, que tenía 24 años y era medio tartamuda, ya gozaba de una buena dosis de ese carácter fuerte que iría perfeccionando con los años: “Señor Negrete –le respondió–, hablando a lo hembra: admito que usted es muy bueno como cantante, pero como actor es malísimo”.

“La Doña”, apodo que le quedó desde que filmó Doña Bárbara, su tercera película, tuvo a sus pies a hombres como el compositor Agustín Lara, al muralista Diego Rivera, que la cortejó en vano, y al propio Negrete, que después de los odios iniciales llegó a convertirse en su tercer marido.

Nacida cerca de Los Alamos (Sonora) en 1914, según el acta del registro civil, la actriz trabajó junto a grandes directores mexicanos y europeos como el francés Jean Renoir y el español Luis Buñuel.

El rostro, el carácter y la voz de María Félix despuntaron en un cine mexicano que andaba necesitado de nuevas figuras, hasta que se convirtió en una leyenda.

Autodefinida como una mujer con corazón de hombre, María Félix tuvo la oportunidad de conocer al filósofo francés Jean–Paul Sartre y a Eva Perón, así como a Ernesto Che Guevara y a Fidel Castro antes de que fueran revolucionarios famosos.

Agustín Lara se enamoró de la actriz apenas se conocieron y la llenaba de regalos. Un día le envió a su casa un piano blanco con una tarjeta que decía: “En este piano sólo tocaré mis más hermosas melodías para la mujer más hermosa del mundo”.

El compositor incluso le dedicó una canción, María Bonita, sobre la cual “La Doña” afirmó: “En el momento en que tocan eso, se te pone la cintura de 40 centímetros, te sientes inteligente, te sientes adorada, es una canción que dice todo”.

Pero el amor de María por Lara, con quien estuvo casada tres años, había nacido mucho antes de que se conocieran. Ella tenía 14 años cuando lo escuchó por primera vez cantar en la radio y quedó tan impactada que le aseguró a uno de sus hermanos: “Algún día me casaré con él”.

Cuentan que Lara era tan flaco y poco atractivo al lado de su mujer que una tarde, cuando llegaron a la plaza de toros, él vestido de negro y ella luciendo su belleza, alguien gritó: “María, viniste a los toros con paraguas”.

María Félix se había casado por primera vez siendo muy joven con el hijo de una familia acomodada de Guadalajara. Fruto de ese matrimonio tuvo a su único hijo, Enrique, quien también fue actor y murió años atrás de un infarto.

Lara no escatimó desplantes a su esposa y la relación terminó en fracaso en 1947. Después de la separación, la actriz se casó dos veces más: con Negrete y con el magnate francés Alex Berger, del que enviudó en 1976. En los últimos años se le conoció una relación con el pintor Antoine Tzapoff.

Una de las grandes pasiones de María Félix eran los caballos. Una vez un periodista le preguntó si los prefería antes que a los hombres, a lo cual respondió: “Me casé varias veces. Siempre con hombres. Con caballos nunca”.

Y cuando el periodista le preguntó si sentía que al montar estaba por arriba de todo, María, con su proverbial estilo, le contestó: “Para estar encima del mundo, no necesito caballo”.

Su filmografía

Desde su debut en El peñón de las ánimas en 1942, María Félix filmó medio centenar de películas, algunas de ellas con directores europeos.

Estas son sus películas:

1942 El peñón de las ánimas, de Miguel Zacarías María Eugenia, de Felipe Castillo

1943 Doña Bárbara, de Fernando de Fuentes La china poblana, de Fernando A. Palacios La mujer sin alma, de Fernando de Fuentes

1944 Amok, de Antonio Momplet La monja alférez, de Emilio Gómez Muriel

1945 El monje blanco, de Julio Bracho Vértigo, de Antonio Momplet

1946 La devoradora, de Fernando de Fuentes La mujer de todos, de Julio Bracho Enamorada, de Emilio Fernández

1947 La diosa arrodillada, de Roberto Gavaldón Río Escondido, de Emilio Fernández Que Dios me perdone, de Tito Davison

1948 Mare Nostrum, de Rafael Gil Maclovia, de Emilio Fernández

1949 Doña Diabla, de Tito Davison Una mujer cualquiera, de Rafael Gil

1950 La noche del sábado, de Rafael Gil La corona negra, de Luis Saslavsky

1951 Mesalina, de Carmine Gallone Incantesimo tragico (Hechizo trágico), de Mario Sequi

1953 Camelia, de Roberto Gavaldón Reportaje, de Emilio Fernández El rapto, de Emilio Fernández

1954 La bella Otero, de Richard Pottier

1955 French Cancan, de Jean Renoir Los héroes están cansados, de Yves Ciampi La escondida, de Roberto Gavaldón

1956 Canasta de cuentos mexicanos, de Julio Bracho Tizoc, de Ismael Rodríguez

1957 Faustina, de José Luis Sáenz de Heredia Flor de mayo, de Roberto Gavaldón

1958 Miércoles de ceniza, de Roberto Gavaldón La cucaracha, de Ismael Rodríguez La estrella vacía, de Emilio Gómez Muriel Café Colón, de Benito Alazraki

1959 Los ambiciosos, de Luis Buñuel Sonatas, de Juan Antonio Bardem

1960 Juana Gallo, de Miguel Zacarías

1962 La bandida de Roberto Rodríguez Si yo fuera millonario, de Julián Soler

1963 Amor y sexo, de Luis Alcoriza

1965 La Valentina, de Rogelio A. González

1967 La casa de cristal, de Luis Alcoriza

1969 La generala, de Juan Ibáñez Zona sagrada, de Miguel Zacarías


Además en revista

El benjamín de los cubiertos
Reacciones a la muerte de María Félix
Los amores de María Félix
María Félix: la última diva del cine mexicano
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