Rehenes del CONATO
En democracia, la mayoría de la dirigencia sindical no ha cambiado de actitud y más parece importarles sus prebendas que el destino de este país
Alvaro Alemán
Con gran despliegue se han publicitado los acuerdos adoptados por consenso en el marco del Diálogo Nacional por la Reactivación Económica. Estos acuerdos se reflejan en tres proyectos de ley que guardan relación con el uso de aproximadamente doscientos millones de dólares del Fondo Fiduciario que serán destinados a obras de infraestructura y el uso de hasta mil millones de dólares de dicho Fondo para ser invertidos en bonos globales de la deuda pública; el establecimiento de un tope de endeudamiento y de gasto público y la utilización de bienes de las áreas revertidas para que el Estado obtenga el financiamiento necesario para la realización de megaproyectos. El Consejo de Gabinete procedió a aprobar los tres proyectos de ley tal como fueran consensuados en el Diálogo Nacional y el Ministro de Economía y Finanzas, licenciado Norberto Delgado, procedió a presentar los mismos a la consideración de la Asamblea Legislativa, solicitando en su intervención que este órgano del Estado respete lo consensuado; es decir, que se aprueben los tres proyectos comentados tal como fueron presentados por el Ejecutivo.
Si bien estimo que los proyectos aprobados en el Diálogo Nacional no son perjudiciales en sí para nuestro país, no es menos cierto que no se logró aprobar el aspecto más importante, que es la utilización del Fondo Fiduciario para la compra de Bonos Brady, con el propósito de reducir el saldo neto de la agobiante deuda externa de la República de Panamá. Como bien explicó el ex ministro de Economía Guillermo Chapman, la utilización de una parte del Fondo Fiduciario para la compra de bonos globales no va a disminuir el saldo neto de la deuda externa de nuestro país, lo que si sucedería si se permite la utilización del Fondo para la compra de bonos Brady. Esto implica que las finanzas del Estado seguirán agobiadas por el enorme peso de la deuda externa, que implica el pago anual de intereses que ya suman más de mil millones de dólares.
Estos recursos que se destinan al pago de los intereses dimanantes de la deuda externa, limitan la capacidad del Estado de atender sus compromisos en materia de salud, educación, carreteras, agua potable y tantas otras necesidades que tiene nuestra población. De permitirse el uso del Fondo Fiduciario para la compra de bonos Brady, se reduciría de manera sustancial el monto que tiene que pagar el Estado en concepto de intereses de la deuda externa, lo que liberaría recursos que podrían ser destinados al gasto social.
Lo lamentable es que la posición que llevó el Gobierno nacional a la mesa del Diálogo era precisamente la de utilizar parte del Fondo Fiduciario para la compra de bonos Brady, pero esta posición no prosperó por razón de la oposición del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO). Es decir, no se logró consenso por razón de la postura que asumió el CONATO durante las discusiones del diálogo. Debemos destacar que el CONATO participa en el diálogo como supuesto representante de la clase trabajadora, cuando en realidad solo el quince por ciento (aproximadamente) de la fuerza laboral económicamente activa del país está sindicalizada. Aunado a lo anterior, el CONATO no representa a la totalidad de la masa laboral sindicalizada. Por ende, el CONATO está usurpando en el Diálogo Nacional la representación de más del ochenta y cinco por ciento de la fuerza laboral activa del país.
La dirigencia del CONATO está compuesta en su gran mayoría por dirigentes que fueron incondicionales del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa durante la dictadura militar, recibiendo por razón de su sumisión a los cuarteles toda clase de prebendas y beneficios. En democracia, la mayoría de la dirigencia sindical no ha cambiado de actitud y más parece importarles sus prebendas que el destino de este país. La nota característica de sus propuestas es la demagogia y el populismo, ya que parecen vivir aún en la década de los setenta, sin ponerse a tono con los cambios de un mundo globalizado.
Esta actitud del CONATO se evidenció no sólo en el Diálogo Nacional por la Reactivación Económica, sino también en el Diálogo del Seguro Social en donde se han dedicado a petardear, en contubernio con el actual director de la Caja de Seguro Social, cualquier propuesta sensata que busque una solución al déficit actuarial del programa de Invalidez, Vejez y Muerte.
Lo anterior nos lleva a la conclusión de que si la solución de los grandes problemas del país depende de que se logre un consenso en un Diálogo Nacional, será difícil llegar a consensuar una propuesta sensata, toda vez que la misma tropezará con las posturas demagógicas y populistas del CONATO. Por ende, es necesario que nuestros gobernantes algún día comprendan que no todos los problemas pueden ser solucionados por la vía de consenso, sobre todo si en los llamados diálogos vamos a depender de la voluntad del CONATO. De lo contrario, el país y la inmensa mayoría de sus habitantes continuaremos siendo rehenes del CONATO en lo que se refiere a la solución de los grandes problemas nacionales.
El autor es abogado
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