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Recorriendo Salsipuedes
En Salsipuedes, un caballero puede
vestirse por 7 dólares y cortarse el cabello por tan solo
tres
VIANEY CASTRELLON Y
JOSE ARCIA
laciudad@prensa.com
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Salsipuedes parece, como dijeron
clientes de antaño, un gallinero, ya que
la mercancía no solo se expone sobre mesas improvisadas,
sino también en el piso, en los techos, en las paredes.
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El origen del nombre de la calle parece ser un misterio histórico,
aunque, según Alfredo Castillero Calvo, en las cartografías
del siglo XVII y XVIII de la ciudad de Panamá, ya aparecía
el nombre que hoy ostenta el más popular mercado pulguero
de la metrópoli: Salsipuedes.
Este populoso mercado existía ya mucho antes de que llegaran
los chinos y que naciera el conocido barrio chino, según
dice Angel Rubio en el libro La ciudad de Panamá.
Jacinto Chávez tiene 42 años de estar en el lugar.
Cuando llegó en 1960 dice Salsipuedes era una
vía por donde transitaban autobuses de La Chorrera y Capira,
principalmente, y que tenían su piquera un poco más
abajo, en el Mercado Público.
Entonces recuerda era una calle de una sola vía,
y los buhoneros colocaban sus improvisados puestos en las aceras.
Los artículos que se mercadeaban eran chucherías,
tal como se les encuentra hoy día: desde ropa y juguetes
de Navidad, hasta artículos carnavaleros, cuando llegaba
la época. En ese entonces, agrega, en la histórica
bajada convivían 166 buhoneros.
En 1969 se construyeron las distintas casetas que hoy día
usan los buhoneros de Salsipuedes. Al principio fue una novedad
entre los transeúntes, ya que estaban acostumbrados a ver
la mercancía al aire libre, y nos decían que
las casetas parecían un gallinero, comenta este antiguo
vendedor.
Una mesita de madera colocada en la orilla de la calle mostraba
los artículos que ofrecía Mois´és González,
también antiguo vendedor del mercado pulguero. Aunque para
esa época solo ofrecía calzados para damas y caballeros
hechos de cuero, hoy día también vende babuchas típicas.
En esa época recuerda González, también
hubo momentos desagradables, ya que los grandes comerciantes de
la época se oponían a las ventas de buhonerías.
González recuerda que existió una orden de desalojo
contra ellos, pero con el cambio de Gobierno, en 1968, se legalizaron
los puestos.
En 1969, cuando se construyeron las casetas, las mercancías
se dejaban tapadas y se colocaban en cajones sin llave. Era una
época en que la delincuencia no era tan descarada como ahora,
comenta.
Cada año los buhoneros surten sus puestos con diferentes
mercancías, pero las artesanías panameñas,
los libros y los textos escolares son el fuerte en la bajada, cuenta
Librada Batista, quien lleva unos 21 años en estos andares.
Recuerda que a mediados de la década de 1980 solo dos personas
vendían libros, pero hoy día Salsipuedes es una librería
outlet.
El puesto de ventas de libros usados del señor Saldaña,
sin embargo, tiene una ventaja sobre sus competidores: es el primero
en la entrada de la bajada de Salsipuedes.
Estudiantes de secundaria, universitarios y padres de familia le
preguntan, lista en mano, si tiene el libro que buscan.
Tal vez sea porque el libro no se encuentre en otra librería
comercial o la razón más frecuente, según
Saldaña porque es más económico comprarlo
en Salsipuedes.
Y es que donde Saldaña puede encontrarse de todo: desde
libros de geometría analítica, hasta ejemplares del
clásico Don Quijote de La Mancha. Todo por menos de 10 dólares.
Al mediodía, la bajada de Salsipuedes es un hervidero de
gente que busca el mejor precio para lo que necesita.
Hay restaurantes, relojerías, farmacias y, sobre todo, salones
de belleza.
En el salón de belleza Cupido se encuentra Paul, un turista
de Las Vegas, Estados Unidos, que decide arriesgarse
con un corte de cabello que solo le costará tres dólares.
Paul cuenta que en sus viajes ha adoptado el mal hábito
de evitar los lugares demasiado turísticos, y prefiere conocer
a la gente verdadera.
Seguro que Salsipuedes es el lugar indicado para esos propósitos.
Paul y sus otros dos compañeros llegaron al lugar por error,
mientras recorrían la Peatonal de la Avenida Central.
La visita al mercado pulguero también sirvió para
realizar algunas compras.
Y es que Salsipuedes es el paraíso de la economía
informal, donde se encuentran artículos que parecen sacados
del baúl del pasado.
Más allá de los límites de Salsipuedes,
hacia el Terraplén, se encuentran innumerables tiendas dedicadas
a la venta de artículos para el hogar. Es cuestión
de entrar y husmear para conseguir aquel portaviandas que usaban
los abuelos para llevar su comida, la máquina de moler maíz
que da la materia prima para las torrejitas, o las cafeteras que
no necesitan electricidad para funcionar.
Comercialmente, Salsipuedes es una buena inversión. Eso
lo saben los dueños de los locales como Carmencita, espiritista
de profesión.
Cinco de los veinticinco años que tiene de haberse mudado
desde su natal Cali a Panamá ha trabajado en Salsipuedes,
y la próxima semana se muda a un mejor local.
Carmencita ha ganado notoriedad por aparecer en programas de televisión,
pero prefiere no abandonar Salsipuedes. Aquí baja todo
el mundo: el pobre y el rico.
El negocio de Carmencita es la suerte. La consulta cuesta cinco
dólares y ofrece una variedad de servicios, como la lectura
de cartas del tarot, baños de suerte y la fumada de tabaco
para espantar a los malos espíritus.
A donde Carmencita llegan clientes que vienen de Chepo o de Chimán,
y que saben que en Salsipuedes pueden encontrar solución
a sus dolencias.
El local de ropa masculina usada de Ovidio Almengor, por ejemplo,
tiene más de 40 años de existencia. Los precios de
su mercancía son increíblemente económicos.
Por siete dólares asumiendo los precios más
altos un hombre puede salir vestido de pies a cabeza.
Pero hay mucha competencia, y las ventas de Ovidio no van tan bien
como años atrás.
Eso lo sabe también Fulvia Hidalgo, una veragüense
de pura cepa, que por 30 años ha confeccionado polleras
en la bajada de Salsipuedes.
Estos primeros meses son duros, dice Fulvia, porque la demanda
por lo típico se da después de junio.
Un poco más adelante del puesto de polleras de Fulvia, unos
estudiantes se detienen frente a una venta de revistas de segunda.
Preguntan si tiene una edición vieja de una revista de rock.
No tengo ahora, pero te la puedo conseguir, responde
el vendedor.
Los estudiantes hacen su encargo, porque después de todo,
en Salsipuedes sí es posible conseguir de todo.
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| Se inicia la fumigación
del Mercado Público de San Felipe a partir de las 4:00
p.m., con el propósito de garantizar las condiciones
higiénicas para la comercialización de los productos
alimenticios.
Mañana, el mercado permanecerá cerrado a todo
el público por limpieza y desinfección del local.
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| Farmacias 24 horas en Panamá
y San Miguelito
Supermercados El Rey Milla 8, Calle 50, Calle 7, Chanis,
El Dorado, 12 de Octubre, Villa Lucre y Brisas del Golf y
Vía España.
Farmacia América (Clínica América).
Farmacia Express (Edif. El Fuerte, San Miguelito).
Farmacia Milani (Ave. Justo Arosemena y Calle 33).
Farmacia Yavic No. 2 (Ave. Cuba, Hospital Nacional).
Farmacia San Fernando (Clínica San Fernando).
Farmacia Super 99 (Plaza Tocumen y en El Dorado).
Botica El Javillo (La Loma, Pueblo Nuevo).
Farmacia Arrocha No. 5 (Vía España, Bella Vista).
Hospitalaria, S.A. (Las Sabanas, Pueblo Nuevo).
Farmacia de la Policlínica Manuel Ma. Valdés.
Farmacia Policlínica J.J. Vallarino (Juan Díaz).
Farmacia del Hospital San Miguel Arcángel.
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La Dirección General de Correos y Telégrafos
informa a los usuarios que el período de pago de apartados
postales finalizó; por lo tanto, los apartados no cancelados
serán puestos en fechas próximas a disposición
de los interesados.
Por otro lado, un centro de cirugía ambulatoria se
inaugurará en Pueblo Nuevo a un costo de 200 mil dólares,
informó el representante de este corregimiento, Víctor
Juliao III.
El centro se construye en terrenos donados por la junta comunal
y con dineros aportados por el Fondo de Inversión Social
y el legislador José I. Blandón.
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