Panamá, 9 de abril de 2002
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Alimentando un ‘hobby’ o pasatiempo

Wendy Tribaldos
wtribaldos@prensa.com

Al igual que para usted, los hobbies o pasatiempos han sido parte de mi vida desde la infancia. Por ejemplo, desde que tengo uso de razón, he devorado y coleccionado libros. Traté en mi infancia de bailar ballet y tap, pero mi falta de habilidad y gracia no acompañaban a mis ganas de aprender. La misma falta de ritmo afectó las clases de órgano que luego tomé.

Al llegar a la adolescencia, inicié mi colección de tarjetas de béisbol, pasatiempo poco tradicional para una chica. Años más tarde, en mis años de soltera universitaria practiqué aeróbicos con bastante constancia. Ya de “grande”, coleccioné tazas provenientes de todo el mundo, que ahora mantengo en mi cocina.

Alimentar las pasiones o hobbies de sus hijos tiene gran valor. Recientes investigaciones efectuadas en Estados Unidos demuestran que los niños y jóvenes que dedican tiempo semanal a un pasatiempo obtienen beneficios académicos y socioemotivos sustanciales: les va mejor en la escuela, son menos propensos a la depresión y poseen mayor balance emocional que aquellos chicos que no poseen un hobby.

La mejor edad para desarrollar un pasatiempo es la infancia media, o sea entre los 8 a 11 años. Durante estos años los niños comienzan a formar su identidad y descubren en qué cosas son buenos, y en qué son únicos y diferentes a sus compañeros.

El hobby verdadero les da a los chicos una actividad que les pertenece a ellos. Aquellas clases y/o actividades en que los niños son inscritos o “empujados” por sus padres no entran en la categoría de pasatiempos a menos que el niño le adquiera el verdadero gusto personal por realizarlas; en otras palabras, que le tome lo que yo llamaría pasión.

En el mejor de los casos, los hobbies o pasatiempos ayudan a quienes los practican a saborear el éxito. Sus esfuerzos producen resultados, y de ser estos positivos resultan en mayor confianza en sí mismos, a la vez de alimentar su motivación. Un hobby adecuado también ayuda a limitar el estrés, pues resulta una actividad placentera que le ayuda a “desconectarse”.

Un hobby no debe pasar por la vida de su hijo como un correcaminos: más rápido que volando. Muchas veces el niño inicia una nueva actividad para prontamente aburrirse de ella. Para el padre que ha invertido tiempo y dinero en el pasatiempo, esto resulta tremendamente frustrante. Por ello, es importante reconocer qué motiva al niño a adoptar un hobby.

Algunas preguntas que debe hacerse: ¿por qué su hijo(a) desea adoptar un determinado hobby? ¿Quiere aprenderlo por las razones equivocadas, tal vez para impresionar a sus compañeros o ser más popular? ¿Está su hijo(a) consciente del tiempo que toma practicar el hobby?

Como padre, usted también debe ser consciente de la inversión económica que debe hacer para que su hijo pueda practicar el hobby seleccionado. No compre nada caro hasta que su hijo demuestre que el pasatiempo tendrá cierta permanencia. Los hobbies que implican colecciones son en muchos casos los más caros, aunque las hay baratas y hasta gratuitas: cartas, estampillas, rocas, conchas, hojas y/o flores secas, centavos, fotos familiares, llaves, canicas, botones, revistas, etc.

Tenga además cuidado con los pasatiempos de moda. Por ejemplo, últimamente muchos niños han demostrado interés por el golf, gracias a la popularidad adquirida por Tiger Woods. Ello no implica que automáticamente usted ha de comprar palos de golf a la semana que su hijo le comunique que quiere practicar este deporte.

Muestre interés en los hobbies de sus hijos. Esta es una excelente manera de mostrarles su apoyo y orgullo por sus esfuerzos. Proporcióneles comentarios constructivos acerca de su pasatiempo; tal vez contribuya a que este tenga mayor duración e impacto positivo en la vida de su hijo.

Finalmente, no sea demasiado duro ni se frustre enormemente con su hijo si este decide abandonar un hobby. Sus hijos están viviendo su vida, aprendiendo qué les gusta y qué no. Acepte sus cambios de interés de buena gana, sabiendo que es parte de su desarrollo normal.


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