Hielo delgado
Se debe pensar en actuar prontamente para recobrar la confianza perdida de nuestra ciudadanía, que dista muchísimo de ser torpe
Marco Julio De Obaldía
Los dirigentes de los partidos políticos deben percatarse de que, como ocurrió en Venezuela, están caminando sobre hielo muy delgado y todo el entarimado amenaza con colapsar. Esto solamente favorecería a los muy audaces, ambiciosos y aventureros, y nos volvería a sumergir en las tinieblas.
Lo ocurrido a finales del año pasado y principios del presente fue simplemente un accidente de tránsito, de señalización o semáforos: han debido dejar que pasara un convoy para lanzar el otro; en lugar de ello –error de logística– coincidieron, atentando contra una de las leyes de la física política y ocurrió lo que ahora ocurre. Accidente de tránsito o no, lo cierto es que se está llegando a la paja que ha de romper la columna vertebral del camello.
Se debe pensar en actuar prontamente para recobrar la confianza perdida de nuestra ciudadanía, que dista muchísimo de ser torpe.
Se ha desatado una tempestad en un vaso de agua con el asunto de las donaciones del señor Rodin. No veo nada criticable en ello, como sí lo hubo –y mucho– en el caso del PRD con el holandés Friedrich Specht, delincuente internacional.
“La fiebre no está en la manta”, lo verdaderamente criticable es que se nieguen a aprobar la entrega del listado de donantes a las campañas. No se me escapa que quizá los grupos minoritarios o de oposición podrán sentirse en desventaja por nuestra conocida falta de ética, pero esto también debe regularse.
Las empresas no acostumbran regalar su dinero y probablemente estas donaciones conlleven otros compromisos, lo cual siempre será imposible de comprobar; ese es un mal endémico difícil de erradicar. Muchísimo más grave sería que la empresa se sienta forzada, mediante presión al margen de las leyes, a contribuir.
Se supone que tenemos un ordenamiento jurídico y que son los abogados los profesionales llamados a interpretarlo diáfanamente para los no letrados; por ello no deja de ser decepcionante percatarse de que las opiniones opuestas en cuanto a la inmunidad parlamentaria pueden cortarse a cuchillo.
La Cámara Legislativa, evolución híbrida de la Asamblea de Representantes, tal como ocurrió con su antepasado, ha continuado sirviéndose con la cuchara grande y con su glotonería ha generado justificadas protestas por parte de la sociedad. Ellos mismos deben saber que esto tiene que cesar.
El caso de la inmunidad es un tema ampliamente debatido. “Tráiganme los suizos”, decía el Dr. Porras. No hay que ser un zahorí para saber de dónde vienen los tiros y quiénes manipulan la opinión pública. Si, como algunos vaticinan, las investigaciones se conducen a contrapelo con el verdadero concepto de justicia, cualquier sobredosis creará un boomerang que ha de estallar en las manos de sus creadores dejándolos kaput for good.
Me permito repetir que se está caminando sobre hielo muy delgado, y quienes conocimos y sufrimos la dictadura iniciada en 1968 no quisiéramos que nuestros hijos recorriesen nuestro vía crucis de ayer.
El autor es ingeniero y profesor jubilado
Además en opinión
• Corrupción… ¿a favor,
o en contra?: I. Roberto Eisenmann, Jr.
• Viva el
cambio periodístico: Jaime A. Porcell Alemán
• Constitución,
partidocracia y antidemocracia: José Alberto Alvarez
• Hielo delgado:
Marco Julio De Obaldía
|