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¿Beneficios para todos?
Un anteproyecto de ley pretende gravar
a un sector de la población en beneficio de las organizaciones
de transporte urbanas
ANA TERESA BENJAMIN
abenjami@prensa.com
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| En medio de un proceso de reorganización,
todavía el sistema de transporte masivo de pasajeros
en la ciudad enfrenta diversos problemas. |
La propuesta hasta suena bien. Se trata, según el legislador
Rubén Arosemena, proponente del anteproyecto de ley No. 127,
de corregir los problemas estructurales del servicio de transporte
público de pasajeros en el área metropolitana, "con
creatividad y solidaridad", y en procura del "bien común".
De acuerdo con documentos de la Asamblea Legislativa, en diciembre
del 2001, los legisladores Rubén Arosemena y Aníbal
Culiolis -principal y suplente, respectivamente- presentaron a la
Comisión de Comunicación y Transporte, y de Hacienda
Pública, Planificación y Política Económica
de la Asamblea Legislativa, el anteproyecto por el cual se
otorgan incentivos para la modernización y mejoramiento del
servicio de transporte colectivo en el área metropolitana
y se establece la tasa de circulación vehicular anual.
En la exposición de motivos, Arosemena establece que los
problemas del transporte deben resolverse con prontitud, a
fin de aliviar al usuario del sobrecosto que representa este aumento
(refiriéndose a la unificación del pasaje a 25 centésimos
por recorrido); evitar nuevos escenarios de confrontaciones populares
que no le hacen ningún bien al país, y mejorar este
servicio público, lo cual redundará en una mejor calidad
de vida para todos.
Hasta aquí, todo bien. El anteproyecto, después de
todo, tiene un propósito noble, porque pretende
establecer por ley la obligatoriedad de las empresas concesionarias
de transporte de comprar autobuses nuevos especialmente diseñados
para el servicio que prestan, y para ello tendrían como incentivo
la exoneración del impuesto de importación y de transferencia
de bienes muebles (ITBM).
El mismo mecanismo se aplicará- según el anteproyecto-
para la compra de repuestos, neumáticos, lubricantes y combustible,
cuya exoneración sólo podrá ser realizada
por concesionarios autorizados. Los repuestos y demás
productos exonerados deberán tener como destino final los
autobuses de la concesionaria que los importó, agrega el
anteproyecto.
Como dice el jefe de supervisión del servicio de transporte
público de la Autoridad del Tránsito y Transporte
Terrestre (ATTT), Miguel Martínez, la Autoridad ve
con buenos ojos el hecho de que se quiera proveer al sistema
de transporte público de la ciudad solo con unidades nuevas,
ya que los que actualmente se utilizan son buses colegiales
que no cumplen con las características del transporte público
de pasajeros.
Además, dice Martínez, la exoneración para
la importación de combustible, repuestos y lubricantes ayudará
a los transportistas a equilibrar sus costos de operación,
porque sabemos que una unificación de pasaje no les
va a garantizar (a los transportistas) que puedan reemplazar su
flota. A esto habría que añadir que los transportistas
deben lidiar con una saturación de certificados de operaciones
por ruta que no les permiten competir adecuadamente, explica Martínez.
Y es que los estudios de la ATTT indican que existen hoy día
mil 932 unidades registradas, para un total de 63 recorridos urbanos,
sin contar las rutas consideradas como suburbanas.
Pero, ¿a qué se refiere el anteproyecto con aquello
de tasa de circulación vehicular anual?
Arosemena, en su exposición de motivos, dice lo siguiente:
Podemos constatar que la insatisfacción de los usuarios
es consecuencia directa de la imposibilidad de los transportistas
de mejorar el servicio, y por ello, el Estado debe intervenir
como instrumento para el bien común, y así cumplir
sus funciones constitucionales, estableciendo un equilibrio en la
relación entre transportistas y usuarios.
El equilibrio, sin embargo, parece fundamentarse en
una premisa no muy sensata. Al menos para los más de 300
mil dueños de autos, pick-ups, camiones y mulas
particulares y comerciales que tendrán -según el espíritu
del anteproyecto - que pagar entre 10 y 25 dólares anuales
adicionales a los impuestos municipales que hoy día pagan
para poder circular.
Según el artículo 7 del anteproyecto, la tasa de
circulación vehicular anual se creará con el fin de
"compensar los ingresos que el Estado deje de percibir con
los incentivos fiscales que otorga la presente ley", y será
aplicable a todos los propietarios de vehículos terrestres
particulares o comerciales, inscritos en los municipios de Panamá,
San Miguelito, Chepo, Arraiján y La Chorrera, con excepción,
claro está, de los vehículos destinados al transporte
colectivo y selectivo de pasajeros.
Esta medida tributaria "se inspira en un principio de equidad
y solidaridad", insiste Arosemena, aunque para el presidente
de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República
de Panamá, Pedro Acosta, se trata de un ejemplo más
de los "subsidios cruzados", tan de moda, en donde "ponen
a unos a pagarles a los otros".
Lo que pasa es que aquí no se atreven a meterle el
diente a los transportistas, agrega Acosta. Mientras
se siga subsidiando, se seguirá premiando la ineficiencia.
Y aunque personalmente Martínez dice no estar de acuerdo
con la nueva tasa, lo cierto es que -según los estudios de
la ATTT- los transportistas no podrán adquirir unidades nuevas
si no reciben algún tipo de ayuda del Estado. Esto es así
porque mientras un bus de segunda cuesta entre 20 y 30 mil dólares,
uno de primera, sin impuestos, cuesta 80 mil dólares como
mínimo, y ni las tasas de interés vigentes en el mercado
ni la subida del pasaje a 25 centésimos hacen rentable la
compra de nuevas unidades.
Para Acosta, sin embargo, se trata de cambiar el modelo; de licitar
las rutas que sean rentables y solamente subsidiar a aquellas que
no lo sean. Como puntualiza, cada vez que inventan un subsidio
cruzado, los que quedamos cruzados somos los consumidores.
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| Hoy, en conmemoración del Día Mundial
de la Literatura Infantil, habrá sesiones de “cuentacuentos”
en la Biblioteca Narciso Garay de Betania, ubicada en el edificio
de la Junta Comunal de ese corregimiento, y en la Biblioteca
Pública Eusebio A. Morales. Las sesiones se iniciarán a las
10:00 a.m.. |
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| Líneas de quejas en el Municipio
de Panamá
Línea 800-Aseo (800-2736). Atiende todas las denuncias
de recolección de basura (lotes baldíos, chatarras,
estufas, refrigeradoras...)
Línea 800-Idea (800-4332). Recibe todas las ideas
y sugerencias para optimizar y mejorar el servicio a los contribuyentes.
Línea 800-Alto (800-2586). Recibe y absorbe denuncias
sobre presuntos actos de corrupción dentro del engranaje
municipal.
Línea 800-Tala (800-8252). Recibe las denuncias y
quejas referentes a las talas y podas indiscriminadas e ilegales
que se realicen en el distrito capital.
Línea 800-IDEM (800-4336). Recibe las denuncias y
observaciones sobre actos de discriminación e intolerancia
étnica, racial, de género, etc.
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El 6 de abril próximo continuará la jornada
de limpieza Panamá sin dengue en los corregimientos
de Bella Vista, Río Abajo, Betania y Pueblo Nuevo.
El operativo tiene como objetivo limpiar los ríos,
playas, herbazales y tragantes, y recoger chatarras para evitar
la propagación del mosquito transmisor de la enfermedad.
Por otra parte, siguen abiertas las inscripciones para participar
del curso de post-grado en Estudios para la Paz, que ofrece
la European University for Peace Studies/OAD, localizada en
Austria. La duración del curso es de tres meses y el
cierre en el IFARHU es el 13 de septiembre. El curso se impartirá
en inglés. Para mayor información, llame al
Departamento de Becas Internacionales del IFARHU.
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