Reflexiones ecológicas de Semana Santa
En esta Semana Mayor, debemos tomar un tiempo para apreciar y preservar los dones naturales con que fuimos bendecidos
Ricardo De La Espriella III
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
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En Panamá encontramos más especies de aves que en México, Estados Unidos y Canadá juntos.
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Panamá es un territorio privilegiado desde el punto de vista ecológico. Su incomparable posición geográfica viene acompañada de una profusa biodiversidad que rivaliza incluso con la que encontramos en zonas como el Amazonas.
Grillos, chinches, tigrillos, panteras, loros, guacamayas, pericos, tiburones, orquídeas, delfines, helechos, buganvillas, águilas arpías, son algunas de las especies que proliferan en este pequeño territorio.
En el istmo encontramos más especies de aves que las registradas en México, Estados Unidos y Canadá juntos. Esto para no hablar de la abundancia de especies marinas, la cual es codiciada por otros países que vienen hasta nuestros mares en busca de todo tipo de delicias marinas.
Sumada a nuestras bondades ecológicas, la estabilidad monetaria sustentada por el dólar hace de nuestro país un lugar sumamente atractivo tanto para visitantes como para inversionistas.
Apreciando la obra del creador
Es precisamente nuestro amor y aprecio por nuestra nación lo que nos enaltece como pueblo y asegura un futuro a nuestros hijos. En esta Semana Mayor, debemos tomar un tiempo para apreciar y cultivar los dones que Dios en su infinita sabiduría tuvo a bien concedernos. Deténgase tan siquiera por unos minutos para disfrutar de la obra del Creador. Bendiciones como las copiosas lluvias que nutren uno de los sistemas ecológicos más importantes del planeta no deben ser tomadas a la ligera.
Como todos sabemos, estos sistemas ecológicos se encuentran en peligro. No hace falta recordar que una vez una especie se extingue, desaparece para siempre de la faz de la Tierra. Una mayor toma de consciencia de estos problemas por parte del ser humano sería suficiente para preservar estos regalos divinos a través de los cuales se manifiesta la presencia del Creador, independientemente de cual sea nuestra fe o creencia religiosa.
La presencia de Dios la encontramos en todos los rincones de nuestra geografía. La percibimos en nuestra exuberante biodiversidad y en nuestros preciados sistemas ecológicos. La mayoría de las veces estamos tan sumidos en nuestros quehaceres cotidianos, que nos olvidamos que todo lo que nos rodea es sagrado.
En estos días de recogimiento, debemos aprovechar para olvidar los problemas que plantea nuestra existencia moderna y reflexionar acerca de la obra de Dios sobre la Tierra. Para entrar en contacto con ella, no tenemos que ir muy lejos, solo hace falta una visita a los bosques que rodean a la ciudad.
La renovación y preservación de nuestros tesoros ecológicos se hace cada vez más necesaria. No existe tarea más importante. Más sobre esta tierra de grandes aventuras, en nuestra próxima entrega.
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