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Librerías para
todo gusto
En la ciudad existen varias librerías
cristianas en donde, además de literatura religiosa, pueden
adquirirse libros de orientación familiar y auto ayuda
Abdiel Zárate
azarate@prensa.com
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| Las librerías cristianas tienen miles
de ejemplares listos para ser adquiridos. |
Así como el científico utiliza los libros para encontrar
las explicaciones lógicas de los hechos, el creyente utiliza
la misma fuente de información, pero para entender mejor
el espíritu del cristianismo.
Así pues, cuando los problemas se acumulan o, simplemente,
se tiene necesidad de buscar literatura reconfortante para el alma,
pueden buscarse las varias librerías cristianas que existen
en la ciudad, en donde igual puede encontrarse la Sagrada Biblia,
que libros de autoayuda o de consejería familiar.
Los directores de la Librería Católica Arquidiocesana,
de la Librería San Pablo y el de la Librería Sociedad
Bíblica, explican el concepto y las funciones que desempeñan
estos negocios.
La Librería San Pablo
En 1993, el arzobispo Marcos Gregorio McGrath le dio la oportunidad
a la Congregación Sociedad de San Pablo para que sirviera
a la sociedad panameña y para presentar a lo católicos,
fundamentalmente, la palabra de Dios y ponerla al alcance de todos.
La Librería San Pablo buscó desde sus inicios llegar
a las clases más necesitadas. Aquí ha llegado
la presidenta de la República Mireya Moscoso; y llegan niños
a buscar tarjetas y estampitas para venderlas en la calles. Esta
librería es de todos: de los que tienen más dinero,
de los que tienen poco y de los que no tienen nada, pero sobre todo
de los que tienen fe, dice su director Andrés Monroy.
La librería, con más de 6 mil libros, ha sembrado
un interés en la gente sencilla que no tiene una cultura
teológica, pero que tienen mucha fe, lo cual le da un sentido
y la necesidad de cultivarse.
El mito que existe aquí de que el panameño
no lee debe eliminarse, porque si hay buena literatura y libros
atractivos, los compran, considera el padre Monroy.
De acuerdo con el director de la San Pablo, en Panamá hay
buena cultura religiosa y un valor y respeto por lo religioso, lo
que hace que la sociedad panameña sea diferente de otras
otras culturas latinoamericanas, que son más secularizadas.
El padre y director editorial en Colombia de la Librería
San Pablo, Vicente Mioto, explica que el lugar, además de
tener como objetivo ofrecer literatura religiosa, también
busca dar libros, videos y casetes a precios módicos.
Otro aspecto que destaca Mioto es que la librería puede
ofrecer un intercambio cultural a través de otros libros
y productos que se hacen en otros países, los cuales son
traídos aquí para enriquecer la cultura panameña.
En la San Pablo, los creyentes buscan sobre todo la Biblia, que
igual puede conseguirse en español como en inglés
o chino. Pronto, además, tendrán una versión
en francés, y también puede comprarse en discos compactos.
También están los que prefieren las biografías
de los santos.
Allí también se pueden encontrar objetos como rosarios,
medallas, imágenes de santos, cirios y artículos que
usa el sacerdote en las misas.
Vender libros sean o no de contenido religioso no es
el gran negocio dice Mioto pero si se quiere hacer
algo por el hombre de hoy, tenemos que arriesgarnos. Nuestro éxito
consiste en servir bien.
Librería Católica Arquidiocesana
El 18 de julio de 1993, los esposos Cecilia y Enzo Espino se unieron
para administrar la Librería Católica Arquidiocesana,
con el fin de atender las demandas de material didáctico
y religioso a precios especiales.
Al igual que la San Pablo, en la Librería Católica,
además de libros, se pueden encontrar tarjetas y oraciones
para toda ocasión, al igual que campanas para iglesias, ornamentos
religiosos, velas, cirios e imágenes.
Tiene entre 3 mil 500 y 4 mil libros. Su especialidad son las biblias
Latinoamericana, de Jerusalem, Dios habla hoy, La casa de la Biblia,
La Biblia del peregrino, y material de ayuda para una mejor comprensión
como las colecciones de La creación, Los evangelios, Las
parábolas, Las cartas de Pablo y Catequesis bíblica.
Para los niños hay libros de cuentos.
El inventario va mucho más alla. Allí pueden comprarse
también diccionarios, textos universitarios de humanidades,
comunicación social, psicología, trabajo social, autoestima,
valores humanos, pedagogía, psiquiatría, autoayuda
y de ética.
Karina Fernández, directora de la Librería Católica,
destaca que en los últimos tres años ha habido una
mayor demanda de la Biblia, por los cinco años de misión
que declaró el arzobispo José Dimas Cedeño.
Hay mayor número de laicos que buscan formarse más
en la fe.
Los tiempos de crisis económica que vive el país
han hecho que cierren muchos negocios en la ciudad. Para la directora
Fernández, la razón por la que este negocio se mantiene
en pie, se debe a que el hombre aún en los tiempos
malos siempre necesita y madura en la fe. En las pruebas
difíciles como la enfermedad, el dolor, la pérdida
de un ser querido o por factores económicos, el ser humano
busca este tipo de material, no por consumismo, sino por una necesidad
intrínseca de conocer más a Dios como apoyo verdadero
de su vida.
La Sociedad Bíblica
La historia de la librería La Sociedad Bíblica se
remonta al año 1810, cuando los misioneros de la Sociedad
Bíblica británica y extranjera enviaron sus hombres
para sembrar la palabra de Dios.
A Panamá llegaron en 1826 y se establecieron en la provincia
de Colón. Desde allí se enviaban las Sagradas Escrituras
hacia parte de Centro y Suramérica.
La Sociedad Bíblica, cuya labor es interconfesional (sirve
a todas las iglesias), está en Panamá desde 1916 y
es parte integral de una fraternidad conocida como Sociedades Bíblicas
Unidas, cuya tarea fundamental es traducir, producir y distribuir
la Biblia en el idioma que la gente pueda entender, y al precio
que se pueda pagar. La idea es lograr una amplia difusión
de este libro.
Como dato curioso puede decirse que esta sociedad dio Biblias y
Nuevos Testamentos a la tripulación que viajaba en el vapor
Ancón, el primero que cruzó las aguas del Canal de
Panamá.
En palabras de su director general, Rupert Neblett, desde 1950
La Sociedad Bíblica de Panamá contribuyó al
avance de la obra de cristianización, al participar activamente
con las traducciones del Nuevo Testamento en emberá y en
kuna, y actualmente se está haciendo en buglere y wounan.
Parte de la labor de esta sociedad es fortalecer la enseñanza
de valores entre niños y jóvenes que acuden a las
escuelas públicas y privadas.
En el local, además de Biblias y Nuevos Testamentos, puede
adquirirse música cristiana en casetes y discos compactos,
además de libros de orientación familiar. Pero la
labor de la Sociedad Bíblica no solo se circunscribe a la
venta de libros; también dan seminarios y talleres que tienen
como propósito impulsar los diversos ministerios que las
iglesias desarrollan, dice Neblett.
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Vistazo
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Paisajes
de verano
En las
isletas de Residencial Olímpico, al final de la Avenida
Santa Elena, la naturaleza muestra su esplendor a través
del verdor de los ficus podados, y en las flores de
los guayacanes.
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Tribuna abierta
El significado del perdón
Perdonar no es solo una palabra; implica un cambio
de actitud
ANDRES MONROY
laciudad@prensa.com
Padre, perdónales, que no saben lo que hacen.
Con estas significativas palabras, Jesús empieza su agonía,
busca la cercanía a los pecadores, pide perdón por
quienes le han perseguido y crucificado, y los disculpa ante su
Padre porque no saben lo que hacen. La fuerza del pecado es una
violencia a Dios mismo. Cuando el mundo ha perdido el sentido del
pecado, Dios es violentado desde el hombre.
Jesús se acercó a lo profundo del pecado humano,
entró en la oscuridad y en la ignorancia de quienes no pueden
perdonar ni disculpar. Es la anonadación de Dios a favor
del hombre; pero no es esta la única vez que Jesús
habla del perdón.
Cuando curó al ciego de nacimiento le perdonó y le
pidió que no pecara más. Cuando Pedro preguntó
por los limites del perdón, le ordenó perdonar infinitamente.
En el Sermón del Monte evocó como bienaventurados
a los misericordiosos. Cuando enseñó a orar a sus
discípulos, les dijo: digan a mi Padre con sinceridad: Padre
nuestro, perdónanos nuestras ofensas como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
En todo el recorrido del Evangelio, Jesús es el Dios perdonante
y desafía a sus adversarios interrogando sobre la gravedad
de poner por encima del perdón el espíritu de la ley.
Desde el punto de vista del hombre, el perdón no puede ser
sencillamente un olvido, sino que tiene que ser una súplica
y una plegaria al Padre por quienes nos han ofendido. Asunto verdaderamente
complicado y difícil para una sociedad confrontada entre
los ricos y los pobres, entre los que tienen poder y los que no
lo tienen, entre un partido político y otro, entre los que
persiguen unos intereses y los que desean la equidad, en fin, entre
los que sí pueden y los que no pueden.
Esta actitud de no-perdón genera la violencia, el odio entre
los hombres y se establece la necesidad de las armas, las grandes
potencias tiran las migajas de pan de la mesa a los pueblos pobres
y gastan millonadas de dólares para destruir a esas mismas
naciones. El odio ha sido legitimado en la diplomacia internacional
como una estrategia política. Basta nada más leer
e interpretar los discursos beligerantes de los líderes de
las grandes potencias y la actitud, menos conciliadora, de sus socios
guerreristas, y la no despreciable dosis de violencia y de odio
generada en los grupos extremistas islámicos, y en las exageraciones
de izquierda y derecha de América Latina, las confrontaciones
racistas de Europa y Estados Unidos, y las intolerancias de orden
cultural en pueblos en desarrollo.
El problema de fondo es que a muchos de nuestros líderes
hoy les queda muy difícil saber qué es lo que hacen,
y tratan siempre de justificar sus posiciones radicales disfrazándolas
de progreso o de defensa de la fe.
Nuestro reclamo hoy, como cristianos, lo elevamos al Señor
como un servicio a la humanidad, porque la muerte de un inocente
siempre nos cuestiona, no nos puede dejar indiferentes. La cultura
de la vida y no la de la muerte debe ser el signo por excelencia
de la civilización de los cristianos de hoy, y esta nuestra
plegaria e invitación no es una cátedra de retórica
ni una proclama política, sino que es el mandato del Señor,
quien nos dice: perdónalos porque no saben los que hacen.
Saber perdonar hoy es destinar los recursos del desarrollo para
las necesidades de salud y educación de nuestras gentes marginadas;
saber perdonar hoy, es dejar de lado la retórica política
y como gobernantes y legisladores elegidos por el pueblo, crear
las leyes, los principios y las condiciones que garanticen la paz,
porque la paz es fruto del perdón, y un pueblo al que le
han quitado el pan es incapaz de perdonar.
La violencia no es una actitud fortuita, sino que es la herencia
de muchas injusticias de deliberados actos de maldad de gobernantes
corruptos, de multinacionales inescrupulosas, de magnates avaros
y de gente sin conciencia. Señores, la mejor manera de perdonar
es dar al César lo que es del César y a Dios lo que
es de Dios. El Señor Jesús en el leño de la
cruz lo demostró entregando su propia vida, la vida de Dios
mismo, lo único que poseía y lo más digno que
posee un hombre.
El perdón entonces, no es una simple frase lo siento
hermano, sino que es un cambio de actitud, una manera nueva
de estar en el mundo; un estar al servicio del otro de forma desinteresada.
El perdón no se negocia, el perdón se entrega gratuitamente.
Cuando su hijo le pregunte: ¿cómo debo perdonar?,
dígale: tu compañero de escuela, el niño pobre
de la calle, los niños de todas las razas, son tu prójimo.
A ellos siempre tiéndeles la mano; nuestra vida tiene sentido
si vivimos para ellos. Si te ofenden, perdónalos; si tú
los ofendes, pídeles perdón porque Dios también
está presente en ellos, y Dios es incapaz de no perdonar.
Entonces, tu hijo entenderá que el perdón no es una
leyenda ni es una simple distracción, sino que es el grito
de Dios mismo en la cruz.
Perdonar infinitamente vale más que todos los tesoros que
hombre alguno pueda acumular. ¡Felices pascuas!
El autor es director de la Sociedad de San Pablo
Actividades citadinas
Feria de libros
Del 1 al 5 de abril próximos, la Organización Panamericana
de la Salud y la Oficina Regional de la Organización Mundial
de la Salud llevarán a cabo una Feria de Libros del Programa
Ampliado de Libros de Texto (PALTEX), en el edificio 261 de la Avenida
Gorgas. Durante la feria, los estudiantes y profesionales de medicina,
odontología, medicina veterinaria, nutrición, salud
ambiental y otras disciplinas, podrán adquirir libros de
texto a precios accesibles.
Feria para embarazadas
La Clínica Hospital San Fernando llevará a cabo una
feria para futuras madres el próximo sábado 6 de abril,
de 2:00 p.m. a 4:30 p.m., en el Salón de Conferencias del
Hospital. La entrada es gratis.
Conflicto colombiano
La Fundación Socorro llevará a cabo la conferencia
Conflicto armado colombiano, repercusiones e impacto socioeconómico
en la República de Panamá, el próximo
4 de abril, a la 8:00 p.m., en el Hotel Ejecutivo.
Para filatelistas
La Dirección de Correos y Telégrafos invita a todos
los coleccionistas de estampillas y postales a una reunión
el 6 de abril próximo, a las 2:00 p.m. La reunión
se llevará a cabo en el Departamento de Filatelia, ubicado
en la Avenida Central.
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