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Textos caros
El suministro de cuadernos, textos y material didáctico
para la educación, parece que corresponde en exclusiva al
padre o a la madre de familia. El Estado se lava las manos...
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
La queja generalizada de los padres y madres de familia, en estos
días, es que los textos escolares están muy caros.
Las quejas son constantes. Un niño de cuarto grado, por ejemplo,
requiere de 50 ó 60 balboas para comprar los textos de ciencias
naturales, matemáticas, español y ciencias sociales.
Si en una casa hay tres niños de primaria, la inversión
se hace mucho mayor.
El asunto medular es que los libros de texto han entrado al mundo
del mercado, en donde las normas comerciales están muy alejadas
del propósito educativo. El Estado debiera garantizar -y
la gratuidad de la educación debiera cumplir con esto- que
se proporcionen todos los textos durante la básica general
a los escolares. No es así.
Si del precio se pasa a la calidad de los textos, se entra en otro
terreno que mucho deja que desear. Un examen detenido y científico
del material contenido en estos libros, descubrirá múltiples
errores, poca profundidad en los temas y una metodología
memorística que poco contribuye al desarrollo integral del
estudiante.
La educación es tarea de todos, ciertamente se ha recargado
en el padre y la madre de familia, pero debe ser responsabilidad
principal del Estado. La familia cubre las necesidades básicas
de albergue y alimentación, y también le ha correspondido
la faena educativa. Cierto es que los padres deben contribuir con
la educación de sus hijos, pero eso no es excusa para que
el Estado se lave las manos y no cumpla con el suministro de libros
y textos, de material didáctico y de escuelas en condiciones
aceptables.
Si a los costos de los libros se suman los de los uniformes, los
maletines, las loncheras y el pasaje se concluye que cumplir con
la obligación de enviar los niños a la escuela se
convierte en uno de los renglones de más altos gastos en
el seno de la familia.
Cartas y comentarios
Corrupción de la maledicencia
vs. corrupción de la maleficencia
20 de marzo del 2002
En artículo titulado La corrupción de la maledicencia,
aparecido en el diario La Prensa del 3 de marzo la ministra de Educación
sale en defensa de la presidenta de la República, irritada
por la publicación de [Carmen] Cabello, contra nuestra presidenta.
Es loable que los ministros defiendan a la señora presidenta.
Pero esa defensa, si es leal y sincera, más que con palabras
vacías de aparente respaldo o de lisonjas, los ministros
respaldan verdaderamente a la presidenta con acciones encaminadas
a colaborar con su política y obra de Gobierno, administrando
responsable y eficientemente el ministerio a su cargo, lo cual implica
entre otras cosas:
No utilizar su alto cargo para persecución personal
de nadie y menos a funcionarios capaces y aparentes familiares.
Establecimiento de programas de trabajo eficientes, elaborados
en forma colaborativa.
Establecimiento de un sistema científico de evaluación
de personal que sirva de base para la toma de decisiones en relación
al movimiento personal.
Manejo transparente y eficiente de los recursos económicos
y materiales.
Identificación y ubicación racional de los
recursos humanos capacitados y con experiencia con que cuenta la
dependencia a su cargo.
Erradicación del bochinche como fuente de información
para la toma de decisiones.
En reemplazo de lo anterior, establecer un moderno y científico
sistema de información que suministre la información
objetiva para la toma de decisiones.
Coordinación general con las distintas dependencias
a través de reuniones frecuentes.
¿Se está cumpliendo en este mandato elemental de
la administración en el Ministerio de Educación (MEDUC)?
¿La señora ministra hace reuniones periódicamente
con los directores? ¿Salen de esas reuniones las informaciones
para la toma de decisiones o estas se toman por capricho y vanidad
de la señora ministra en base a las calumnias e indisposiciones
de las personas incapaces, arribistas de última hora?
Del 19 al 26 de marzo del 2001 se celebró en el hotel Panamá
un seminario de alta gerencia al cual asistieron directores y otros
funcionarios del MEDUC. ¿Asistió la ministra a ese
importante evento? ¿Ha aplicado las recomendaciones recogidas
en el informe que le remitieron? La presidenta se reúne semanalmente
con sus ministros. ¿Hace eso la ministra con sus directores?
¿Hay verdadera coordinación de la labor de las distintas
dependencias en el MEDUC? ¿Quién o quienes, dentro
o fuera del MEDUC, y en base a qué criterios toman las decisiones
en el MEDUC?
La señora ministra, en el artículo citado, dice entre
otras cosas:
Que Tanto la señora presidenta, como todos los
funcionarios públicos no somos intocables y estamos obligados
a aceptar la crítica constructiva. Precisamente, por
no ser intocables y vivir en una democracia y no en una dictadura
que algunas insisten en implantar, formulo mis señalamientos
y observaciones. Pero, ¿la señora ministra, acepta
y atiende, tanto críticas, como razones y verdades de los
funcionarios a quienes sin motivo sanciona?
Que por más empeño que pongamos en transformar
el sistema educativo, no podemos avanzar si no desaparecen los contrasentidos
en el entorno nacional. A esto aclaro que la transformación
del sistema educativo no la hacen los ministros. La verdadera transformación
la llevamos a cabo los educadores con nuestra labor educativa sin
apoyarnos en incapaces o perversos ni usamos las aulas o la posición
para atacer o perseguir a nadie. El empeño educativo se hace
actuando positivamente con justicia y equidad y no con persecuciones
amañadas a funcionarios capaces con larga hoja de servicios
eficientes a la educación nacional y marcadas muestras de
respeto y lealtad, pero con claro conocimiento de sus derechos,
sentido de la dignidad profesional y sin sumisión a nadie.
La señora ministra dice que le exaspera que se pretenda
detener el poco avance democrático que hemos tenido, queriendo
tornarnos a la desmoralización y subestima nacional de la
época dictatorial, pero ¿no son precisamente
las acciones injustas, arbitrarias, alejadas de la ley, basadas
en caprichos o ego lastimado por falacias en contra de profesionales
dignos y capaces lo que desmoraliza y convierte a un ministerio
en dictatorial, donde: un tirano reprime, impone sus tributos
y obliga a acatar sus mandamientos; dispone de la hacienda y patrimonio
del Estado de modo deshonesto y calla, con el miedo, o todo verbo
que replique y proteste en su derecho, como sentencia la propia
ministra en su bien logrado poema Dictadura, página
11 de su obra: Memorias del siglo XX, que la autora me dedicó
con aprecio?
La señora ministra afirma que todos tenemos mucho
que cambiar individualmente. Pero una cosa es decirlo y otra
llevarlo a cabo. Deduzco razonablemente que con ese todos,
la señora jefa del MEDUC se refiere al universo de personas
que no somos ella, pues conozco un caso en el cual la señora
ministra ha dado reiteradas muestras de rechazo y resistencia al
cambio, entrando así en abierta contradicción con
sus propios postulados por lo que no merecen credibilidad. ¿Se
tratará tal vez de un típico caso de personalidad
por la lucha entre el yo y el ego?
La señora ministra acuñó el concepto de Corrupción
de la maledicencia, ¿pero no se habrá entronizado
acaso en el Ministerio de Educación, la corrupción
de la maleficencia?
Edwin R. Molina Jaén (profesor titular
de la Universidad de Panamá).
Comentan declaraciones de Alemán
sobre Illueca
19 de marzo del 2002
El ministro [José Miguel] Alemán tildó de
mentiroso al ex-presidente Illueca. Como dije en un
artículo que escribí en el pasado en donde clasifiqué
a Panamá como La Divina Comedia de Dios. Panamá
es una nación de Tres Patines, llena de comedia y chistes.
No recuerdo ninguna evidencia de que [Jorge] Illueca fuera elegido
presidente de Panamá por los ciudadanos. ¿Cómo
es que Panamá, clasificada como una nación noble
y decente, haya tenido gobernantes por la vía de elecciones
presidenciales, tanto como presidentes no electos?
Si esto es legal, entonces, ¿cuál es el chiste panameño
de motivar a los ciudadanos a votar por un presidente,
cuando legalmente podemos emplazar a cualquiera como tal?
En un caso, ¿por qué los panameños no postulan
a Tres Patines como presidente de Panamá, ganándonos
un Oscar en Hollywood por una comedia?
¿Pudiera alguien en Panamá explicarnos este misterio?
Pero, como siempre, esta pregunta quedará en el silencio
panameño.
También quisiera recordar que del Ministerio de Relaciones
Exteriores se le dijo a los periodistas que, en el caso de que Estados
Unidos quiera quedarse con Howard Field, hay que decirles a los
gringos, que Panamá no está de venta.
¡Por Dios! Panamá siempre ha estado en venta, hoy día
todavía está en venta, y seguirá siempre en
esa condición en el futuro.
Ralph Hauke (ingeniero. Alias, El caballero
errante, hijo de don Quijote de la Mancha).
Cuotas en territorios comarcales
16 de marzo del 2002
He leído con mucho interés la noticia de Ismael Hernández
publicada en el diario La Prensa de hoy sábado 16 de febrero
sobre: Indígenas cobran por entrar a tierras de la
comarca. Quisiera aportar alguna información sobre
el tema, pero esta vez sobre la comarca Kuna Yala.
Lastimosamente las personas que nos vemos afectadas por decisiones
intransigentes e ilegales por parte de la comarca kuna, por lo general
no tenemos la oportunidad de hacernos oír ante la opinión
pública.
Sepa usted que para transitar por las carreteras y caminos que
llevan hacia la comarca, pero que transcurren por territorio nacional
y siendo efectivamente carreteras y caminos públicos, los
panameños no kunas y los extranjeros debemos pagar un impuesto
o tasa (no lo definen bien) por utilizarlos, que bien pueden oscilar
también entre uno y cinco balboas, dependiendo de las decisiones
del sahila o del Congreso General Kuna.
Sepa usted que por visitar islas de la comarca, los kunas cobran
un impuesto de entrada y otro de salida que varía
según la comunidad en cuestión: Playón Chico:
7.50 balboas la entrada y 7.50 la salida. Río Sidra: 3.00
la entrada y 3.00 la salida. El Porvenir: 1.00 la entrada y 1.00
la salida y así sucesivamente. Como ve, no existe uniformidad
en los cobros y si pregunta la razón de los mismos se dará
cuenta de que tampoco saben por qué es exactamente el impuesto.
En principio afirman que es como en cualquier país
un impuesto de entrada y salida, pero si se alega que estamos en
Panamá y que en otra provincia no se paga por entrar ni por
salir entonces se disculpan y afirman que es un impuesto para darle
mantenimiento a la pista de aterrizaje. Sin embargo, si uno alega
que este impuesto deberían pagarlo las aerolíneas
que dan el servicio, según el reglamento de Aeronáutica
Civil, entonces contestan que es para ayudar a la comunidad de vecinos
y que el dinero se reparte entre todo el pueblo.
[Se incluyen en la carta citas de los artículos 3, 5, 27
y 153 de la Constitución Nacional que hablan de la integridad
territorial, sobre los derechos y deberes individuales y sociales,
y sobre la disposición que es la Asamblea Legislativa la
que tiene la potestad de dictar leyes impositivas].
Invitamos a que investigue estas situaciones que se dan de forma
regular en la Comarca Kuna Yala. Es importante que reconozcamos
los derechos indigenistas y que incorporemos a las poblaciones indígenas
al resto de la nación, pero siempre cumpliendo con las normas
constitucionales y legales porque el hecho de haber sido declarados
en minorías, no excluye a las comunidades indígenas
de los derechos y deberes como cualquier otro ciudadano panameño.
Jessica Young.
Recuerdan a la condesa Laura Tulia Paredes
du Bois de Montulé
21 de marzo del 2002
A pesar de no haber conocido personalmente al abogado [César]
Guevara, me interesó mucho el artículo de Hermes Sucre
titulado: ¿Y cuando es el entierro?, no solamente
por el mensaje que transmitía, sino porque al leer el primer
párrafo y percatarme de que incluía algo concerniente
al Instituto Nacional en las finales de los 60, yo estaba casi seguro
que incluiría a la Madame De Montulé, a quien sí
tuve la dicha de conocer personalmente y que nunca podré
olvidar.
Cursé toda mi primaria y secundaria en escuelas de la antigua
Zona del Canal, sin embargo, por unos seis meses, estuve en el Instituto
Nacional, hasta que el golpe militar del 11 de octubre de 1968 provocó
mi retorno a colegios zoneítas.
El hecho es que por ese breve lapso, me impactó mucho la
personalidad de la condesa de Montulé, cuya amistad seguí
cultivando a través de los años, hasta su fallecimiento
el 28 de mayo de 1990.
Admirando la habilidad con la pluma en rememorar anécdotas
de tiempos pasados, sería interesante para muchas personas,
especialmente para ex institutores, si algún día (tal
vez el 23 de julio, cuando hubiera cumplido 95 años de edad),
se le dedicara un artículo a la condesa Laura Tulia Paredes
du Bois de Montulé.
Toribio Martin
Sobre el caso de Rubén Rivera
15 de marzo del 2002
Siempre leo los comentarios de Humberto Sánchez Sarmiento
y los considero muy atinados y creo que es un gran conocedor de
los deportes. Apenas anoche cenaba con unos amigos y todos criticábamos
las acciones de Rubén Rivera. Un amigo dijo, no faltará
quien salga a defenderlo diciendo que eso no tiene nada de malo.
Parece que usted fue el primero en salir a la defensa del compatriota.
No conozco el in side de las diferencias con Bernie Williams, pero
a Rivera le faltan años luz para llegarle a los tobillos
de Williams, así que no creo que se sintiera atemorizado
por Rubén. Mariano no puede cegarse por ser pariente del
tipo. Cometió un error contra el equipo, no fue algo en su
casa con las puertas cerradas. El equipo decidió unánimemente
que no lo quería.
Incluso en la encuesta de Latinol de hoy, 49% de los panameños
están de acuerdo con botarlo. Sánchez Sarmiento asevera
que se trata de una conjura y aduce que porque Jeter puede conseguir
más bates se puede minimizar el hecho. Manda un mensaje erróneo
a la juventud. Si a alguien en La Prensa lo encuentran que se robó
un computadora lo botan en el acto, independientemente de que la
misma era vieja o de que tienen muchas. Cómo puede decir
que sin temor a equivocarnos se trata de una conjura
y el columnista no puede probar eso.
Somos panameños, somos fanáticos, nos gustaría
que Rubén se destacara para gloria de Panamá, pero
ignorar lo sucedido y dejarnos llevar por el fanatismo está
mal. El muchacho está arrepentido y ojalá se reponga
de esto. La sanción es fuerte, pero no injusta.
Carlos A. Velarde (médico).
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