Panamá, 22 de marzo de 2002
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El otro lado de la historia

Da pena ver cómo líderes del mundo empresarial que tanto han podido aportar al desarrollo de Panamá, han quedado públicamente señalados

Carlos M . Arango Jr.

Hace unas semanas escribí un artículo de opinión sobre el liderazgo. Me referí concretamente al fiasco que ha resultado ser el liderazgo del sector público, incluyendo a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y a los líderes políticos en general. Señalábamos en ese entonces que estamos frente a un liderazgo carente de autenticidad, entretenido en gestos demagógicos, que tiene hastiada a la ciudadanía.

Esta historia no sería completa ni justa, si no miramos el otro lado de ella: el liderazgo en el sector privado. Sin rodeos y con una apreciación ajustada a lo que hemos observado en meses recientes, debemos aceptar que el liderazgo en el sector privado ha resultado ser otro fiasco. Hemos presenciado cómo han fracasado financieras, bancos, grupos empresariales, consorcios y almacenes, con graves sospechas de fraude, mala administración, grandes movimientos de efectivo sin explicación creíble y acusaciones de soborno. Es tal la gravedad del asunto, que estos casos están, unos en los tribunales y otros en etapa de investigación en el Ministerio Público.

Estas investigaciones y las diligencias pertinentes en los tribunales de justicia debemos alentarlas al máximo para respaldar lo que debiera ser la oportunidad reivindicadora, que tal vez no se vuelva a presentar, para recobrar la confianza perdida en nuestras instituciones de justicia.

Da pena ver cómo líderes del mundo empresarial que tanto han podido aportar al desarrollo de Panamá, han quedado públicamente señalados en actos de corrupción, con posibilidades de ir a dar a la cárcel, de comprobarse las graves denuncias que pesan sobre sus cabezas. De allí que la corrupción del sector público proviene en buena medida de la empresa privada panameña, la que ciertamente está influenciada por algunos extranjeros, que nada positivo aportan a la buena imagen que la mayoría de los nacionales queremos construir para nuestro país.

Ante esta crisis de liderazgo en Panamá, ¿dónde podemos enfocar nuestra esperanza? Me inclino a pensar en nuestra juventud. Tengo la firme esperanza de que ellos no se hayan contaminado de tanta basura corrupta que encarna el liderazgo que ha venido siendo noticia en las últimas semanas.

En nuestra juventud tenemos gran cantidad de profesionales, obreros, educadores, empresarios, gente del campo y miembros de organizaciones gremiales, cívicas y sindicales, que tienen como norte en sus vidas la realización del bien común, basado en principios morales. Para ellos, la patria es primero, como debiera ser, anteponiéndola a sus propios intereses. Quiero pensar que esos líderes potenciales están presentes en la población joven de nuestro país, para fincar en ellos el futuro de Panamá.

Estos jóvenes –líderes del mañana– necesitan un ejemplo que les sirva de guía, sin temor de experimentar otro fiasco, para que su seguimiento sea una fuente de fortaleza para superar las dificultades y tentaciones que podrían anular su liderazgo en bien de Panamá. Para que no exista el menor peligro de exponer a nuestra juventud a un ejemplo equivocado, tomemos el que ha sido el máximo líder que ha tenido la humanidad desde hace siglos. Me refiero a Jesucristo. Si tomamos su palabra y su ejemplo de vida, encontraremos los principios auténticos de liderazgo que hoy vemos ausentes en nuestros dirigentes.

Solo como ejemplo tomemos a Lucas 22, 25-26. “Pero él les dijo: Los reyes de las naciones las dominan y los que tienen potestad sobre ellas son llamados bienhechores; no seáis así vosotros, sino que el mayor entre vosotros hágase como el menor, y el que manda como el que sirve”. Marcos 10,45 dice: “El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en redención por muchos”.

En lo anterior queda claramente explicado lo que hoy día se considera por los grandes expertos en administración, como la base inequívoca de un liderazgo efectivo: el servicio a los demás en función del bien común, el sacrificio y la humildad personal. El desafío para nuestra juventud está planteado. Solo falta que lo recojan, lo encaren y lo lleven a la práctica en todas las áreas de nuestro acontecer nacional –público y privado–. De esta manera, en el futuro el otro lado de la historia será mucho mejor que el que tenemos en el presente.

El autor es empresario


Además en opinión

Ciudadanos centinelas: I. Roberto Eisenmann, Jr.
El otro lado de la historia: Carlos M . Arango Jr.
Hablando de percepciones: José Blandón Figueroa
Gran cruzada por el adecentamiento: Jorge Gamboa Arosemena






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