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El
deporte es un negocio
La danza de los millones que genera
la actividad deportiva, sobre todo en los llamados deportes
profesionales, dista mucho del espíritu competitivo
que debe ser el norte de su práctica.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
La difusión de la expulsión de Rubén Rivera
del equipo de los Yanquis de Nueva York y de las faltas en las que
incurrió el pelotero panameño, así como los
comentarios derivados del hecho han permitido comprobar cuán
importante es para los lectores el sensible caso. Las cartas que
hoy se publican son una muestra de ello.
Pero el hecho también permite hacer algunas reflexiones
sobre la comercialización in extremus del deporte. Lejos
ya de los tiempos en los que las competencias deportivas estaban
motivadas por la afición hacia tal o cual disciplina deportiva,
hoy el móvil del asunto contiene en su alforja millones de
dólares amparados por el llamado profesionalismo deportivo.
Cada persona debe vivir de su trabajo, oficio u ocupación,
eso es incuestionable. Y si es un jugador de béisbol, por
ejemplo, el deportista debe vivir de ello; pero de ahí al
mandongueo millonario del que participan los empresarios, los promotores
y las grandes cadenas de televisión hay una gran diferencia.
En la actualidad un beisbolista recibe pagos cuyo monto dejan chiquito
a cualquier empresario capitalista. El deportista vende muy cara
su capacidad o, dicho de otra manera, los grandes negociantes del
deporte han visto una mina de oro inagotable en las canchas y los
estadios.
Una ecuación ilustrativa: si los Yanquis de Nueva York no
especularan, como lo hacen, con los pagos de los beisbolistas y
dedicaran la mitad de lo que pagan a sus peloteros a la promoción
efectiva de este deporte entre los jóvenes de Puerto Rico,
República Dominicana, Venezuela y Panamá, por ejemplo,
de seguro que podrían generar una juventud más sana,
disciplinada y con un mayor desarrollo cualitativo de las habilidades
deportivas. Ese no es su interés...
Cartas y comentarios
Referencias
El 12 de marzo del 2002 el beisbolista panameño Rubén
Rivera fue despedido por los Yanquis de Nueva York, después
que se diese a conocer el robo de un bate y un guante que el paracorto
titular Derek Jeter tenía en su vestuario del campo de entrenamiento.
El 15 de marzo el periodista Humberto Sánchez Sarmiento
publicó en la página 18A un artículo bajo el
título de Montaron una conjura contra Rubén
Rivera en el que dice: Aquí hubo la intención
premeditada de perjudicar al panameño, cuando ese asunto
se podía arreglar amistosamente, ya que lo hurtado no justificaba
el escándalo que han formado, perjudicando incluso la carrera
de Rivera. Y agrega que la expulsión de Rubén
Rivera fue alentada por reincidentes en casos de drogas como
Strawberry y Gooden, quienes repetidas veces han dado positivo de
cocaina y protagonizado actos de violencia en la calle y en sus
hogares. Sánchez Sarmiento dice que han sido
la gente de color como Derek y Bernabé Williams quienes se
encargan de hundir a un compañero, también de color
como ellos, pero que es latino.
De una cantidad considerable de cartas sobre el tema que han llegado
a La Prensa se publican las que de alguna manera representan las
apreciaciones de los lectores sobre el hecho y sobre el comentario
de Sánchez Sarmiento.
¿Cuál es la pregunta en
el caso de Rubén Rivera?
15 de marzo del 2002
Estoy de acuerdo con Humberto Sánchez Sarmiento en que otros
peloteros han cometido graves faltas, no solo en el tema de drogas,
podemos recordar el caso de Roberto Alomar y el árbitro,
el caso de Mesa y la supuesta violación a una joven, si no
me equivoco hay otro caso similar, delitos o actos estos (violación)
más repudiables que cualquier otro.
Sin embargo, con todo y el apoyo que acostumbro darle a los peloteros
criollos en la carpa grande, mantengo mi acuerdo con la decisión
de los jugadores de los Yanquis ya que el locker room
es un lugar sagrado y lo que hizo Rubén [Rivera] es sumamente
difícil de perdonar.
Esto sin entrar en la difícil tarea de tratar de entender
qué pudo estar pasando por la mente de Rubén en ese
momento.
En el artículo de hoy (15 de marzo), Sánchez Sarmiento
se pregunta ¿Dónde está la consideración
a Mariano Rivera?. La respuesta es fácil... El solo
hecho que Rubén llegara nuevamente a tener una oportunidad
con los Yanqus fue suficiente consideración, ya que independientemente
de que tuviera una buena pretemporada, antes de llegar ahí
no tenía ningún mérito para ser invitado.
Por esto y para finalizar, la pregunta no es dónde
está la consideración a Mariano Rivera, sino
¿dónde está la consideración de Rubén
para con Mariano, quien se peló la cara para que lo invitaran
al campo de entrenamientos y éste se saliera con lo que hizo?
Mario Julio Alcedo (Gerente General Austin Caribbean,
S.A.)
Pena y vergüenza
15 de marzo del 2002
Con todo el respeto que merece el señor Sánchez Sarmiento,
lo que ha hecho Rubén Rivera me da pena y vergüenza
como panameño y creo que no es correcto defenderlo como si
no hubiera hecho nada.
Como amante del béisbol profesional, me da pena pensar que
una persona de tanto talento como Rivera desperdicie ese talento
con errores como este. Está bien, pidió disculpas,
pero eso no indica que Bernie Williams y Derek Jeter no lo quieran
correr del equipo. Encima lo premian pagándole el 20% de
su contrato garantizado de un millón de dólares. Vaya
que nos debe dar lástima el señor Rivera.
El hecho de que Rubén Rivera haya tenido una buena campaña
en la pretemporada no significa que le iba a quitar el puesto a
Bernie Williams, un jugador de años, probado y con un contrato
millonario con los Yanquis.
Sánchez Sarmiento pide un margen de dudas para Rubén
Rivera, yo le pido a Rubén Rivera que se comporte como un
adulto y que utilice su gran talento de pelotero en
el cuadro para el desarrollo deportivo, así nos quitará
la pena y la vergüenza que nos hace pasar como representante
panameño en la pelota profesional.
Isaac Basher
Rubén Rivera no tiene excusas
15 de marzo del 2002
¡Me parece impresionante que ahora pretenda alguien defender
a un ladrón con la excusa vieja y gastada del racismo! Rubén
Rivera no tiene excusa sea lo que sea que haya pasado con Daryl
Strawberry o con quien sea.
Pregúntenle a Pete Rose si le dieron break, ¿será
por lo negro o lo latino que es? Además que es una ridiculez
comparar su lugar en el béisbol profesional con el de Rubén
Rivera. Me alegra que por lo menos allá, en el equipo de
los Yanquis, no son como el gobierno de Panamá en donde la
gente roba y roba sin ninguna consecuencia.
Me parece el colmo que lo defiendan además porque aquí
en Panamá el ejemplo más importante para los niños
pobres de que pueden ser alguien importante en la vida lo dan los
deportistas como Mariano Rivera y los artistas como Rubén
Blades. Más que eso no hay nada de ejemplos positivos en
Panamá para la niñez y la juventud. Sánchez
Sarmiento tiene la osadía de defender lo que ha hecho Rubén
Rivera, y, por Dios, ¿cómo rayos lo puede comparar
con Bernie Williams?... de a milagro no escribió también
que Jeter y Giambi le tienen miedo.
Me ha dado una pena increíble este incidente, principalmente
por su primo Mariano quien es un hombre de familia muy digno y un
gran profesional.
Alma Orillac
Rubén Rivera y un injusto double standard'
15 de marzo del 2002
Todavía más importante es tener la autoridad moral
para juzgar. En Panamá son muchos los que deberían
cerrar el pico, especialmente un gran porcentaje de nuestros políticos.
Como panameño, residente en los Estados Unidos por más
de 11 años, conozco de sobra que en este país existe
una regla general en cualquier organización privada, llamada
double standard o doble regla. El double
standard permite que a un empleado se le puede reprimir o
penalizar de una forma más severa que a otro, pese a estar
en la misma posición, por una falta específica, de
acuerdo a su nivel de indispensabilidad. Sabido es que ningún
ser humano es totalmente indispensable para hacer avanzar una empresa,
pero hay ciertos casos en que el individuo se convierte en pieza
valiosa para llegar al objetivo final del lucro, algo típico
de las grandes organizaciones deportivas de paga en Estados Unidos.
Por ejemplo, Derek Jeter representa esa pieza para los Yanquis,
también lo fue Michael Jordan para los Chicago Bulls y lo
es Oscar De La Hoya para Top Rank. Este efecto también se
da en otras áreas no-deportivas de la empresa privada norteamericana,
pero en menor escala. Varios son los casos en Estados Unidos en
los que un empleado que está a punto de jubilarse se le da
una gran cantidad de dinero y se le obliga a firmar un contrato,
para evitar que este comparta los secretos de la entidad privada
que representaba con sus competidores, o lo que es peor aún,
trabaje en un futuro para ellos. Cosa muy común en el mercado
norteamericano que se maneja a manera de trillones de dólares.
En Panamá, se ve el mismo efecto, pero envenenado por nuestra
cultural y marcada rosca de clases sociales. A diferencia de Estados
Unidos, en donde, en términos generales, el producto final
del lucro es el factor más determinante.
¿Acaso los Yanquis hubieran actuado con la misma severidad
si Derek Jeter fuera el amonestado? ¿Cree usted que a mitad
de temporada en 1996, los Chicago Bulls despidieran a Michael Jordan
por hurtarle un reloj a Dennis Rodman o la empresa promotora de
Top Rank fuera capaz de cancelar la superpelea millonaria De La
Hoya vs Vargas, del próximo 4 de mayo, por que el Niño
de oro se peleó a los puños con Bob Arum?
En fin, el punto es que aunque nos duela a los panameños,
el gran relevista Mariano Rivera no es el darling de
los Yanquis, tampoco lo fue su ex compañero de equipo Tino
Martínez y menos su primo Rubén. Ninguno de estos
tres llenan los zapatos de la indispensabilidad yanqui y por eso
Rubén Rivera está pagando, a piñatazos, el
error humano que ya como hombre aceptó.
Nosotros los panameños debemos perdonar a Rubén y
reconocer todas las cosas buenas que Rubén Rivera representa,
no solo para su familia y su comunidad de Puerto Caimito, sino para
nuestra patria. No es la hora de tirar la piedra, sino de apoyar
a un compatriota contra el cual se ha cometido una gran injusticia.
El double standard que se le aplicó a Rubén
Rivera ha sido uno de los peores que hemos visto en los últimos
años del deporte rentado.
Ludo Sáenz
Insólito defender a un ladrón
15 de marzo del 2002
Acabo de leer el artículo de Sánchez Sarmiento que
publicaron hoy [15 de marzo] defendiendo a Rubén Rivera.
Es algo insólito defender a un ladrón. Que una persona
con acceso a grandes cosas y grandes salarios en el béisbol
de las grandes ligas, se ponga a robar una manilla y un bate para
venderlos a un coleccionista por míseros 2 mil 500 dólares,
cuando su sueldo lo más seguro es que sobrepase los 100 mil
dólares al año...
No es solo ladrón, es estúpido; y el periodista que
lo defienda, debe irse a trabajar a la Asamblea Legislativa... allá
lo necesitan para defenderlos.
Raúl Lacayo(residente en Houston)
Destacan reportaje de Nubia Aparicio
15 de marzo del 2002
Me impactó de sobremanera el impresionante testimonio de
Carmen y Arturo, sobre uno de los males más grandes de la
sociedad: el odio y la violencia. Me refiero al reportaje especial
Parte de nuestras vidas se murió con las torres,
que nos ofrece la periodista Nubia Aparicio, publicado el viernes
15 de marzo.
Ser víctima de un atentado de tal magnitud deja huellas
en el alma y en el cuerpo. En el mundo abundan quienes han sufrido
una desgracia; para Carmen y Arturo solo la fuerza de voluntad los
anima a seguir adelante. Ellos son vivos ejemplos de un amor incondicional
donde encuentran alivio, calma y felicidad. Su actitud hacia la
vida les crea la capacidad de tener una mente abierta y un corazón
dispuesto a amar. Este conmovedor relato nos enseña que el
amor es necesario y que también lo sentimos en las situaciones
adversas cuando el destino nos sacude sin piedad.
Cada día, hora, minuto y segundo hay que vivirlos intensamente.
Historias como estas nos conducen a la reflexión y son ejemplos
de la grandeza del Creador.
Geraldine Emiliani S.
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