Panamá, 19 de marzo de 2002
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El deporte es un negocio

La danza de los millones que genera la actividad deportiva, sobre todo en los llamados “deportes profesionales”, dista mucho del espíritu competitivo que debe ser el norte de su práctica.

HERASTO REYES
hreyes@prensa.com

La difusión de la expulsión de Rubén Rivera del equipo de los Yanquis de Nueva York y de las faltas en las que incurrió el pelotero panameño, así como los comentarios derivados del hecho han permitido comprobar cuán importante es para los lectores el sensible caso. Las cartas que hoy se publican son una muestra de ello.

Pero el hecho también permite hacer algunas reflexiones sobre la comercialización in extremus del deporte. Lejos ya de los tiempos en los que las competencias deportivas estaban motivadas por la afición hacia tal o cual disciplina deportiva, hoy el móvil del asunto contiene en su alforja millones de dólares amparados por el llamado profesionalismo deportivo.

Cada persona debe vivir de su trabajo, oficio u ocupación, eso es incuestionable. Y si es un jugador de béisbol, por ejemplo, el deportista debe vivir de ello; pero de ahí al mandongueo millonario del que participan los empresarios, los promotores y las grandes cadenas de televisión hay una gran diferencia.

En la actualidad un beisbolista recibe pagos cuyo monto dejan chiquito a cualquier empresario capitalista. El deportista vende muy cara su capacidad o, dicho de otra manera, los grandes negociantes del deporte han visto una mina de oro inagotable en las canchas y los estadios.

Una ecuación ilustrativa: si los Yanquis de Nueva York no especularan, como lo hacen, con los pagos de los beisbolistas y dedicaran la mitad de lo que pagan a sus peloteros a la promoción efectiva de este deporte entre los jóvenes de Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela y Panamá, por ejemplo, de seguro que podrían generar una juventud más sana, disciplinada y con un mayor desarrollo cualitativo de las habilidades deportivas. Ese no es su interés...


Cartas y comentarios

Referencias

—El 12 de marzo del 2002 el beisbolista panameño Rubén Rivera fue despedido por los Yanquis de Nueva York, después que se diese a conocer el robo de un bate y un guante que el paracorto titular Derek Jeter tenía en su vestuario del campo de entrenamiento.

—El 15 de marzo el periodista Humberto Sánchez Sarmiento publicó en la página 18A un artículo bajo el título de “Montaron una conjura contra Rubén Rivera” en el que dice: “Aquí hubo la intención premeditada de perjudicar al panameño, cuando ese asunto se podía arreglar amistosamente, ya que lo hurtado no justificaba el escándalo que han formado, perjudicando incluso la carrera de Rivera”. Y agrega que la expulsión de Rubén Rivera fue alentada por “reincidentes en casos de drogas como Strawberry y Gooden, quienes repetidas veces han dado positivo de cocaina y protagonizado actos de violencia en la calle y en sus hogares”. Sánchez Sarmiento dice que “han sido la gente de color como Derek y Bernabé Williams quienes se encargan de hundir a un compañero, también de color como ellos, pero que es latino”.

De una cantidad considerable de cartas sobre el tema que han llegado a La Prensa se publican las que de alguna manera representan las apreciaciones de los lectores sobre el hecho y sobre el comentario de Sánchez Sarmiento.

¿Cuál es la pregunta en el caso de Rubén Rivera?

15 de marzo del 2002

Estoy de acuerdo con Humberto Sánchez Sarmiento en que otros peloteros han cometido graves faltas, no solo en el tema de drogas, podemos recordar el caso de Roberto Alomar y el árbitro, el caso de Mesa y la supuesta violación a una joven, si no me equivoco hay otro caso similar, delitos o actos estos (violación) más repudiables que cualquier otro.

Sin embargo, con todo y el apoyo que acostumbro darle a los peloteros criollos en la carpa grande, mantengo mi acuerdo con la decisión de los jugadores de los Yanquis ya que el “locker room” es un lugar sagrado y lo que hizo Rubén [Rivera] es sumamente difícil de perdonar.

Esto sin entrar en la difícil tarea de tratar de entender qué pudo estar pasando por la mente de Rubén en ese momento.

En el artículo de hoy (15 de marzo), Sánchez Sarmiento se pregunta “¿Dónde está la consideración a Mariano Rivera?”. La respuesta es fácil... El solo hecho que Rubén llegara nuevamente a tener una oportunidad con los Yanqus fue suficiente consideración, ya que independientemente de que tuviera una buena pretemporada, antes de llegar ahí no tenía ningún mérito para ser invitado.

Por esto y para finalizar, la pregunta no es “dónde está la consideración a Mariano Rivera”, sino ¿dónde está la consideración de Rubén para con Mariano, quien se peló la cara para que lo invitaran al campo de entrenamientos y éste se saliera con lo que hizo?

Mario Julio Alcedo (Gerente General Austin Caribbean, S.A.)

Pena y vergüenza

15 de marzo del 2002

Con todo el respeto que merece el señor Sánchez Sarmiento, lo que ha hecho Rubén Rivera me da pena y vergüenza como panameño y creo que no es correcto defenderlo como si no hubiera hecho nada.

Como amante del béisbol profesional, me da pena pensar que una persona de tanto talento como Rivera desperdicie ese talento con errores como este. Está bien, pidió disculpas, pero eso no indica que Bernie Williams y Derek Jeter no lo quieran correr del equipo. Encima lo premian pagándole el 20% de su contrato garantizado de un millón de dólares. Vaya que nos debe dar lástima el señor Rivera.

El hecho de que Rubén Rivera haya tenido una buena campaña en la pretemporada no significa que le iba a quitar el puesto a Bernie Williams, un jugador de años, probado y con un contrato millonario con los Yanquis.

Sánchez Sarmiento pide un margen de dudas para Rubén Rivera, yo le pido a Rubén Rivera que se comporte como un adulto y que utilice su “gran talento” de pelotero en el cuadro para el desarrollo deportivo, así nos quitará la pena y la vergüenza que nos hace pasar como representante panameño en la pelota profesional.

Isaac Basher

Rubén Rivera no tiene excusas

15 de marzo del 2002

¡Me parece impresionante que ahora pretenda alguien defender a un ladrón con la excusa vieja y gastada del racismo! Rubén Rivera no tiene excusa sea lo que sea que haya pasado con Daryl Strawberry o con quien sea.

Pregúntenle a Pete Rose si le dieron break, ¿será por lo negro o lo latino que es? Además que es una ridiculez comparar su lugar en el béisbol profesional con el de Rubén Rivera. Me alegra que por lo menos allá, en el equipo de los Yanquis, no son como el gobierno de Panamá en donde la gente roba y roba sin ninguna consecuencia.

Me parece el colmo que lo defiendan además porque aquí en Panamá el ejemplo más importante para los niños pobres de que pueden ser alguien importante en la vida lo dan los deportistas como Mariano Rivera y los artistas como Rubén Blades. Más que eso no hay nada de ejemplos positivos en Panamá para la niñez y la juventud. Sánchez Sarmiento tiene la osadía de defender lo que ha hecho Rubén Rivera, y, por Dios, ¿cómo rayos lo puede comparar con Bernie Williams?... de a milagro no escribió también que Jeter y Giambi le tienen miedo.

Me ha dado una pena increíble este incidente, principalmente por su primo Mariano quien es un hombre de familia muy digno y un gran profesional.

Alma Orillac


Rubén Rivera y un injusto “double standard'

15 de marzo del 2002

Todavía más importante es tener la autoridad moral para juzgar. En Panamá son muchos los que deberían cerrar el pico, especialmente un gran porcentaje de nuestros políticos. Como panameño, residente en los Estados Unidos por más de 11 años, conozco de sobra que en este país existe una regla general en cualquier organización privada, llamada “double standard” o “doble regla”. El “double standard” permite que a un empleado se le puede reprimir o penalizar de una forma más severa que a otro, pese a estar en la misma posición, por una falta específica, de acuerdo a su nivel de indispensabilidad. Sabido es que ningún ser humano es totalmente indispensable para hacer avanzar una empresa, pero hay ciertos casos en que el individuo se convierte en pieza valiosa para llegar al objetivo final del lucro, algo típico de las grandes organizaciones deportivas de paga en Estados Unidos. Por ejemplo, Derek Jeter representa esa pieza para los Yanquis, también lo fue Michael Jordan para los Chicago Bulls y lo es Oscar De La Hoya para Top Rank. Este efecto también se da en otras áreas no-deportivas de la empresa privada norteamericana, pero en menor escala. Varios son los casos en Estados Unidos en los que un empleado que está a punto de jubilarse se le da una gran cantidad de dinero y se le obliga a firmar un contrato, para evitar que este comparta los secretos de la entidad privada que representaba con sus competidores, o lo que es peor aún, trabaje en un futuro para ellos. Cosa muy común en el mercado norteamericano que se maneja a manera de trillones de dólares. En Panamá, se ve el mismo efecto, pero envenenado por nuestra cultural y marcada rosca de clases sociales. A diferencia de Estados Unidos, en donde, en términos generales, el producto final del lucro es el factor más determinante.

¿Acaso los Yanquis hubieran actuado con la misma severidad si Derek Jeter fuera el amonestado? ¿Cree usted que a mitad de temporada en 1996, los Chicago Bulls despidieran a Michael Jordan por hurtarle un reloj a Dennis Rodman o la empresa promotora de Top Rank fuera capaz de cancelar la superpelea millonaria De La Hoya vs Vargas, del próximo 4 de mayo, por que el “Niño de oro” se peleó a los puños con Bob Arum?

En fin, el punto es que aunque nos duela a los panameños, el gran relevista Mariano Rivera no es el “darling” de los Yanquis, tampoco lo fue su ex compañero de equipo Tino Martínez y menos su primo Rubén. Ninguno de estos tres llenan los zapatos de la indispensabilidad yanqui y por eso Rubén Rivera está pagando, a piñatazos, el error humano que ya como hombre aceptó.

Nosotros los panameños debemos perdonar a Rubén y reconocer todas las cosas buenas que Rubén Rivera representa, no solo para su familia y su comunidad de Puerto Caimito, sino para nuestra patria. No es la hora de tirar la piedra, sino de apoyar a un compatriota contra el cual se ha cometido una gran injusticia. El “double standard” que se le aplicó a Rubén Rivera ha sido uno de los peores que hemos visto en los últimos años del deporte rentado.

Ludo Sáenz


Insólito defender a un ladrón

15 de marzo del 2002

Acabo de leer el artículo de Sánchez Sarmiento que publicaron hoy [15 de marzo] defendiendo a Rubén Rivera.

Es algo insólito defender a un ladrón. Que una persona con acceso a grandes cosas y grandes salarios en el béisbol de las grandes ligas, se ponga a robar una manilla y un bate para venderlos a un coleccionista por míseros 2 mil 500 dólares, cuando su sueldo lo más seguro es que sobrepase los 100 mil dólares al año...

No es solo ladrón, es estúpido; y el periodista que lo defienda, debe irse a trabajar a la Asamblea Legislativa... allá lo necesitan para defenderlos.

Raúl Lacayo(residente en Houston)

Destacan reportaje de Nubia Aparicio

15 de marzo del 2002

Me impactó de sobremanera el impresionante testimonio de Carmen y Arturo, sobre uno de los males más grandes de la sociedad: el odio y la violencia. Me refiero al reportaje especial “Parte de nuestras vidas se murió con las torres”, que nos ofrece la periodista Nubia Aparicio, publicado el viernes 15 de marzo.

Ser víctima de un atentado de tal magnitud deja huellas en el alma y en el cuerpo. En el mundo abundan quienes han sufrido una desgracia; para Carmen y Arturo solo la fuerza de voluntad los anima a seguir adelante. Ellos son vivos ejemplos de un amor incondicional donde encuentran alivio, calma y felicidad. Su actitud hacia la vida les crea la capacidad de tener una mente abierta y un corazón dispuesto a amar. Este conmovedor relato nos enseña que el amor es necesario y que también lo sentimos en las situaciones adversas cuando el destino nos sacude sin piedad.

Cada día, hora, minuto y segundo hay que vivirlos intensamente. Historias como estas nos conducen a la reflexión y son ejemplos de la grandeza del Creador.

Geraldine Emiliani S.




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