Panamá, paraíso perdido
El grave deterioro de la capa de ozono acompañado del calentamiento global han cambiado el clima del planeta con impredecibles consecuencias para la humanidad
Ricardo de la Espriella
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
En Panamá, como en pocos lugares del mundo, existe más de un paraíso natural, en donde la fauna y la flora es verdaderamente incomparable.
Durante más de 10 años de filmaciones hemos descubierto parajes de ensueño y aventuras incomparables e irreproducibles en ningún otro lugar del planeta.
La lucha
Estos sistemas ecológicos se encuentran bajo una presión constante por el avance de la modernidad.
Tanto en Panamá, como en tantos otros sitios del globo los bosques han sido talados, los ríos y lagos contaminados. Los mares y manglares sobreexplotados.
El grave deterioro de la capa de ozono acompañado del calentamiento global han cambiado el clima del planeta con impredecibles consecuencias para la humanidad.
Durante estos últimos años hemos visto un marcado incremento de los fenómenos naturales y los comportamientos extremos de los sistemas atmosféricos.
Los llamados por los conservacionistas a reducir las emisiones de hidrocarburos no han sido escuchados y mucho menos atendidos.
La violación
Estados Unidos unilateralmente abandono el protocolo de Kyoto que lo obligaba a reducir drásticamente las emisiones de hidrocarburos.
Por otro lado, las tecnologías que permiten impulsar los vehículos con vapor de agua ya existen. Igualmente ya hay automóviles eléctricos e impulsados por hidrógeno.
Esas tecnologías se han mantenido por décadas en la oscuridad y aún hoy se demora su implementación.
El mundo agoniza. Se prevé un futuro incierto para los billones de almas que hoy se encuentran en los países más pobres a la merced de grandes sequías, inundaciones y tormentas causadas por los abusos del mundo industrializado.
Los países más pobres sufren estos trastornos naturales mucho más que los de grandes recursos.
Presupuestos gigantes aminoran las dolencias de los más afectados por los desastres naturales.
En los países pobres las pocas cosas que tienen los indigentes son arrastradas por los ríos y tormentas que pierden sus cauces y azotan al Tercer Mundo.
Cada año más y más desastres ecológicos se atribuyen al desbalance ecológico creado por la humanidad.
Billones morirán de hambruna. El deshielo de los polos, la muerte de las especies marinas y un sinfin de impredecibles desastres naturales y ecológicos se avecinan.
Es imperativo tomar conciencia y preservar lo que queda de nuestro entorno natural.
En Panamá, en tan solo 80 años se ha deforestado casi el 85% de los bosques.
Nuestros magníficos bosques y arrecifes se encuentran hoy severamente golpeados por la contaminación y la tala y pesca descontrolada.
Todos debemos tomar acciones y aportar nuestros mejores esfuerzos para preservar lo poco que queda de nuestro entorno natural.
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