Panamá, 15 de marzo de 2002
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Defensor del lector
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

23 añitos del PRD

Martín Torrijos acota con optimismo, que así como el PRD remonta otras, sorteará esta crisis

Jaime A. Porcell A.
japorcell@yahoo.com.mx

El Liberal aparece con la república, y el arnulfismo frisa las siete décadas. Entonces, los del PRD son apenas 23 añitos. Pero de esos abriles, contabilice 16 en el poder, y persígnese: proporcionalmente posee el récord de encaramado en la silla, aunque los vientos hoy se empecinen contrarios.

Hace exactamente 24 años, Torrijos, en acto de magia política, saca del sombrero al PRD. El partido inventado desde el poder, inscribe 200 mil adherentes. A partir de allí, emprende con entusiasmo el papel de “brazo político de los cuarteles”.

El partido se define como socialdemócrata, policlasista y nacionalista. Se apropia, pero en el camino dignifica, gestas y héroes populares (Victoriano Lorenzo, Ascanio Arosemena, Felicia Santizo), hasta entonces patrimonio de la izquierda. El nacionalismo y el discurso antioligárquico atrae una base amplia. Y en su debut, en 1980, el partido se hace del 40% de los votos mientras se alza con 12 de 17 curules.

El PRD, sin vínculo con un pasado electoral pleno en fraudes y corruptelas, con su discurso de centro, antioligárquico y antiimperialista, despierta grandes expectativas. El nuevo jugador dispone de la oportunidad de erigirse como la reserva moral. Pero transa con gamonales políticos, otorga prebendas a quienes apoyan, persigue a opositores, mientras las atrocidades de los aliados militares lo salpican. Así el gigante resulta con pies de barro y nunca logra erigirse como aquella organización ideológica nueva.

En julio del 81 fallece en un extraño accidente el conciliador y replegado Torrijos, único capaz de congelar las contradicciones de la amalgama policlasista. Algunos apuestan entonces al desmembramiento del gigante. Pero en el ´84 muestra íntegra su base electoral y presta fuerte apoyo a la candidatura neoliberal y cuartelaria de Nicky Barletta.

Luego de una sucesión de presidentes desechables, apoya la aventura norieguista de COLINA en el 99, donde, a pesar del desgaste, el PRD obtiene 30% de los votos.

La bayoneta está en su sino. Nace acunado por la criolla, y cae por la gringa, con la invasión. Pero en el 93, para sacudirse el estigma, es el único partido que erige primarias internas para candidatos, dándose un tupé típico de los partidos más democráticos. Y en el 94, por primera vez en oposición, otra vez resulta el más votado, hazaña que repite en el 99.

A los 23, muchos partidos arrastran los pies. Pocos llegan con tanta vitalidad. Su símil, la Coalición Patriótica Nacional, también inventada para apoyar al militar José Remón Cantera, mantuvo sólo durante tres elecciones su capacidad de capturar por encima del 30% de los votos. Aunque eleva a dos presidentes, apenas aparece Arnulfo en escena en el 64, la elección se polariza entre liberales y panameñistas, mientras la Coalición cae vertiginosamente al 7%.

Durante su existencia, el PRD remonta varias crisis de transición entre pantalones cortos y largos. Evoluciona de la tutela de generales en aquellos buenos tiempos en el poder, a la de líderes civiles en oposición democrática. Hoy, aunque asume el papel de polo contrario al arnulfismo, exhibe mejor hoja de vida que la propia Coalición.

Martín Torrijos acota con optimismo, que así como el PRD remonta otras, sorteará esta crisis. Pero ésta apunta demasiado a la erosión de su imagen institucional entre nosotros los electores, como de su autoridad interna, y eso sí resulta inédito. La renovación en agosto del organismo genera también vientos que magnifican la crisis interna.

Nadie intuye que lo que saca Torrijos del sombrero, resultaría el único partido de nuestra historia republicana capaz de sobrevivir debacle como la invasión y pérdida del poder, donde nadie daba un real por él. Hoy saluda al nuevo siglo con 320 mil adherentes y dirigiendo uno de los órganos del Estado. Eso motivaba fiesta con sabor a ¡y quién dijo miedo! Pero ninguna celebración de este aniversario remeda el cumpleaños angustioso de la solterona que siente que pierde el tren, mientras topa al partido con un susto que enturbia el significado de 23 años bien vividos.

El autor es investigador de mercado


Además en opinión

Futuro del seguro social, aquí… y allá: I. Roberto Eisenmann, Jr.
23 añitos del PRD: Jaime A. Porcell A.
El ‘trilema’ de Alberto Vallarino: Roberto Díaz Herrera
Periodistas, ¡ya!: Juan Ramón Vallarino J.






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ Trasfondo¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios ¦ UH Deportes ¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.internet@prensa.com