El ‘trilema’ de Alberto Vallarino
Bueno, pero siguiendo con el ‘trilema’ de Alberto, el tercer problema de sus asesores es el más complicado de todos: cómo hacerse pasar por independiente y ser a la vez arnulfista confeso
Roberto Díaz Herrera
Con la gracia de las recientes encuestas a su favor, Alberto Vallarino encara un grave trilema (más que doble confusión). Tendrá que elegir una de tres posibilidades: que acepte desde ya la “panga” que le ha ofrecido su entusiasta suegro don Samy Lewis, o sea, irse en el 2004 con Solidaridad, y no decimos “panga” por burla (no hay bote chico cuando no hay el propio), sino porque obviamente no tiene el tamaño de manga ni de eslora que mandan los estatutos marinos del Tribunal Electoral para tener gran calado. El otro dilema es cómo hacer para que la doña (que según íntimos no gusta mucho del banquero) le abra su “yate morado”, que si bien no es una “fragata” como el PRD (ahora haciendo aguas), es grandecito, y se refuerza con miles de náufragos de todos los colores que se encaramaron en la nave, únicamente por las gracias del gobierno, como le ocurrió al PRD cuando el Toro. A propósito, tres comadres del interior me confesaron que fueron del PRD hasta el 90; con la invasión saltaron al arnulfismo y mandaron cartas a Cuchungo donde hablaban pestes de Noriega (aunque en privado me confiaron que éste les becó todos los hijos con el IFARHU); ellas, en el ínterin, guardaron bajo el colchón las fotos dedicadas de Omar, que luego revivieron algo magulladas al llegar el Toro al poder (aunque en verdad en aquel mayo del 94 votaron por Rubencito, ¡“porque él es tan belloooo”!). A las tres las emplanillaron desde el 94 hasta el 99, cuando volvieron a ponerse moradas de vergüenza y empezaron a llamar al Toro “preeeeeeepotente”, especialmente delante de todo arnulfista que vieran, pese a que no pudieron dejar de abrazar a Martín en su campaña “por los remordimientos”. Y con tales confidencias, las comadres se parecen también al país político de hoy, donde la corruptela no es sólo de arriba ni de legisladores, ministros o magistrados; el pueblo sabe responder, y de lo que traen, llevan. A propósito de las tres comadres, me dicen que hoy siguen trabajando y no son botellas porque sí van a trabajar, pero no les han dado funciones, que no es su culpa.
Bueno, pero siguiendo con el trilema de Alberto, el tercer problema de sus asesores es el más complicado de todos: cómo hacerse pasar por independiente y ser a la vez arnulfista confeso, como Alberto lo ha dicho antes, con sus intimidades familiares de que en su casa desde chiquito hasta las tortillas eran de maíz morado, aunque tuvieran que mandar a buscar el maíz a las sierras del Perú, único lugar donde se cultiva. En todo caso, dificulto que algún político (aunque sea por accidente, como dijo de Alberto don Samy) haya cosechado tanta encuesta a su favor con tan poco esfuerzo; y creo que sólo, y en su tiempo, lo emparejó Rubén Blades, aunque Rubén cantaba, y en el caso de Alberto éste a la fecha de su éxito encuestarial ni canta ni habla. De aquí en adelante los estrategas de las encuestas y los marketing, incluidos los sociólogos, filósofos, filólogos (que creo que el único del país es Pedrito Altamiranda) cambiarán sus métodos para encumbrar candidatos a lo que sea; es decir, podrán concluir en que la mejor manera de salir encaramado en las encuestas es esperar que haya grandes escándalos, los que de ahora en adelante se medirán en la famosa escala de Afú (recuerden que ésta se agregará a la de Mercalli y a la de Ritcher para medir parlamotos, o sea los que tienen epicentros en parlamentos), y de allí en adelante salen las reglas clave para aprovechar trepaquesubes y ganar encuestas. Veamos algunas:
1.-Cuando veas que los billetes zumban por el aire, y a ti no te ha tocado nada de esa repartición, escóndete en tu finca o vete al extranjero por lo mínimo seis meses; y, si te ha tocado algo, entiérrate en el Jardín de Paz con derecho a resucitar al tiempo.
2.- Cuando oigas las bombas explotar cerca, y aunque tú deberías ser un comandante jefe, hazte el pendejo y cierra la mouth del todo, sin dejarte entrevistar por nadie, aunque algunas voces te puyen para que digas algo. En tal caso lo mejor es no decir ni siquiera “pío”, no vaya a ser que alguien lo interprete como una crítica a algún Papa, y espera que salga Leopo Neira con su panfleto de lunes. Y verás el éxito de ser mudo, sordo y ciego.
3.- Cuando te coloques en una posición de primerito en encuestas, no hables nada sobre tus aspiraciones ni los partidos que podrían llevarte en su nómina, no vaya a ser que te caiga “el maleficio de Mayín”, el que le hicieron a la macaraqueña los brujos gringos quiroprácticos del Bin Bin, que no sólo le hicieron perder la Alcaldía y llegar hasta después del último (Miguel Antonio), sino perder la vicepresidencia (de Alberto por cierto) y quedarse sin una primera plana por tres años seguidos. Y eso sí es grave.
4.- Para mantener a tu favor a los arnulfistas, sigue los consejos del tío Fufo: “jovencito, cuando no sepa qué hacer, ponga las dos señales a la vez, la intermitente izquierda y la derecha, y cuando algunos piensen que usted va para un lado, y los otros que va para otro lado, y los mal pensados que siguen recto, sorprenda a todos y pare en seco. Y recuerde que con boca callada no ofende a nadie, y al final todos le ofrecen la candidatura y hasta plata encima”. Podría haber otras interpretaciones estratégicas de aquí en adelante y a partir de los “Rodin-dólares” (dólares que rodan y rodan, pero nadie los tiene), sin embargo, creo que la regla de juego para trepar encuestas es precisamente la contraria que han dicho hasta ahora todos los analistas; se acabó eso de que “un candidato ideal es aquél que estudia los problemas del país, que está presente en todas las crisis, que no espera que lleguen las campañas para ponerse su gorrita, el blue jean rotito y el suéter sudado para saltar a abrazar niñitos y morenas, y darle lecciones a su señora para que se aguante todo apretón y grajo (que después se fumiga en casa con baygón); no, todo lo contrario, ahora se cierra el pico, se espera que se acerque la campaña, que el enemigo se desangre; e igual que los aguerridos combatientes italianos, cuando todos los contrarios rodines por el suelo, tutti mortus, entonces sí, ¡ataque rabioso! Desde la última encuesta me declaro, por mi propia voluntad, ignorante de la ciencia panameña de la política, y pido a todos los que me clavaron lo de “analista político” que borren ese título de sus matrices o lo saquen para siempre de sus grabaciones. Y tapo y no juego más, como dijo el filósofo Ñato Contreras.
El autor es coronel retirado y estudiante de derecho
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