Panamá, 14 de marzo de 2002
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Las películas con más nominaciones al Oscar y su recaudación en la taquilla en Norteamérica hasta el 10 de marzo: Una mente maravillosa (8) con 144 millones, El Señor de los Anillos: la comunidad del Anillo (13) con 291 millones, La caída del halcón negro (5) con 98 millones de dólares y Moulin Rouge (8) con 25 millones

Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com

*****
Un musical postmoderno
El molino rojo
(‘Moulin Rouge’)
Twentieth Century Fox
Director: Baz Luhrmann
Elenco: Nicole Kidman, Ewan McGregor, Jim Broadbent y John Leguízamo
Guión: Baz Luhrmann y Craig Pearce
Género: drama / musical
Duración: 126 minutos
Estreno mundial: 18 de mayo del 2001 en EU

Argumento:

Moulin Rouge cuenta la historia de un escritor (Ewan McGregor) que se enamora de una hermosa cortesana llamada Satine (Nicole Kidman), pero al final esta relación termina en tragedia.

Comentario:

Desde un principio, uno descubre que Moulin Rouge no es un musical convencional. Cinco años de trabajo y un presupuesto de 50 millones de dólares (hay tanto lujo que parecieran mayores los gastos) dan como resultado una aproximación nada ortodoxa del París que vio el pintor Toulouse Lautrec. Este surrealista, atrevido y glamoroso musical, que va del music hall a la ópera con una facilidad impresionante, transcurre en el Moulin Rouge, el famoso club nocturno parisiense en 1900. Esta es la tercera vez que el australiano Luhrmann aborda una pieza teatral o bien centra su interés en lo que sucede en los escenarios. La primera ocasión fue en 1992 con Strictly Ballroom (aclamada en los festivales de Australia y Toronto) y continuó en 1996 con Romeo + Julieta (alabada tanto en festivales como Berlín hasta en los certámenes como los Blockbusters y los MTV). A ritmo de fragmentos perfectamente entrelazados (que giran en torno a situaciones alejadas del contexto original) de canciones de personalidades como Madonna, Elton John, Lennon y McCartney, Sting, U2, Dolly Parton y David Bowie, Buz Luhrmann nos narra una versión postmoderna del mito de Orfeo. De allí que su mensaje principal es cómo afrontar los miedos y cómo la única salida para salir del abismo es aceptar la realidad y seguir adelante. Aunque Nicole Kidman, que triunfó en las tablas con The Blue Room (en 1998 en Londres y Nueva York) no tiene la gran voz, sí hay que admitir el poder que tiene a la hora de transmitir emociones cuando canta en cuatro ocasiones en Moulin Rouge. Como hecho simpático, Kidman además de cantar baila, y fue la danza lo que le costó más para convencernos en Moulin Rouge. Esta estupenda cinta es una amalgama de intérpretes variados (desde Phil Collins hasta Nirvana, Puccini y Verdi), sino que además presenta cuadros escénicos inspirados en cuadros de artistas como Renoir y Toulouse-Lautrec y momentos que nos recuerdan los filmes de Robert Wise y Vincent Minelli.


Luces opacas
Una mente maravillosa
(‘A Beautiful Mind’)
Director: Ron Howard
Guión: Akiva Goldsman a partir de un libro de Sylvia Nasar
Género: drama / romance

Argumento:

La vida del Premio Nobel de Economía (1994) y matemático estadounidense John Forbes Nash (Russell Crowe) se modificó considerablemente cuando cae en las redes de la esquizofrenia.

Comentario:

Una mente brillante es el trabajo cumbre de Ron Howard. Su textura es muy superior al discurso propagandístico a favor de la Nasa de Apollo 13, es más honesta sentimentalmente hablando que Ramson y tiene más intensidad que la agradable Cocoon. Esta película es tan emotiva como toda biografía que se haga en ese mundo de espejismos que es Hollywood, pero ¿supera la intensidad visual e interpretativa, por ejemplo, de Shine, sobre otro genio atormentado? No. Que uno sienta compasión y admiración por Nash no hace que este filme sea una pieza histórica, en todo caso pone en evidencia la madurez de un artesano (no es lo mismo que ser artista) como Howard. Le explico: si usted lloró o rió en Una mente maravillosa se debe más a la calculada y lagrimera mano del compositor musical James Horner que por el dominio de la cámara de Howard. El realizador se fue por lo convencional, plantear que el amor vence a todas las fuerzas negativas le sirvió de motivo tramposo para evitar la profundización de aspectos polémicos como que Nash era un peligro para sí mismo y su familia (salvo dos escenitas de rigor) y nada sobre su supuesta bisexualidad. Por su parte, Russell Crowe merece reconocimiento por su notable capacidad de crear manías a su personaje, pero no las mantiene de forma permanente, y encima, Howard y el encargado del vestuario cometen el error de ponerle en algunas secuencias unas camisetas que ponen en evidencia su esculpido cuerpo producto de Gladiador (aceptó participar en Una mente maravillosa un par de semanas después de finalizar la cinta por la que ganó un Oscar). En tanto, Jennifer Connelly (intensa a ratos) y Ed Harris (dizque el misterioso) presentan una labor interesante, pero sus papeles no tienen las dimensiones que sí posee el Nash de Crowe, fruto de un guión del sobrevalorado Akiva Goldsman, quien encima quiere dárselas de autor noir y no le llega ni a los pies a un James Ellroy.

**
Los amigos de Gasparín
Trece fantasmas
(‘Thir13en Ghosts’)
Dark Castle Entertainment
Director: Steve Beck
Elenco: Tony Shalhoub, Embeth Davidtz y Matthew Lillard
Guión: Neal Stevens, Robb White y Richard D'Ovidio
Género: horror / thriller
Duración: 91 minutos
Estreno mundial: noviembre del 2001 en EU

Argumento:

Una ingenua familia recibe como herencia una casa de lujo, pero lo que no sabe el clan es que el inmueble está habitado por 13 amigos malos de Gasparín que no los dejarán en paz.

Comentario:

Hombre, si usted ve primero Trece Fantasmas y luego pasa a la otra sala para enfrentarse a Una mente maravillosa, sin duda pensará que Ron Howard merece todos los Oscar del planeta y que los Lumiere pueden dormir tranquilos, ya que tienen un digno sucesor en este cineasta que comenzó su andar hollywoodense como actor de televisión. Sí, Trece fantasmas es de esas cintas que yo solo vería otra vez si odiara el fútbol y no tuviera nada más que disfrutar en la televisión local porque todos los espacios están dedicados al deporte por excelencia de mi admirado Maradona. Esta es la clase de producciones que impiden que el séptimo arte tenga permanentemente un nombre de respeto. Momentos fugaces, cuando fugazmente aparecen los atormentados fantasmas, son lo único valioso de una cinta que desaprovechó a un F. Abraham Murray (un Oscar por su magistral Antonio Salieri en Amadeus). Como es usual en estos casos lo que entretiene es un despliegue decente de efectos sonoros y de imagen, que al final son los que te detienen en tu deseo de levantarte de la silla y ver si afuera, en el territorio de la realidad, no hay formas más ingeniosas de pasar el tiempo. Hechos: 13 fantasmas ha recaudado 33 millones de dólares en Estados Unidos.

 


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