Las películas con más
nominaciones al Oscar y su recaudación en la taquilla en Norteamérica
hasta el 10 de marzo: Una mente maravillosa (8) con 144 millones,
El Señor de los Anillos: la comunidad del Anillo (13) con 291 millones,
La caída del halcón negro (5) con 98 millones de dólares y Moulin
Rouge (8) con 25 millones
Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com
*****
Un musical postmoderno
El molino rojo
(‘Moulin Rouge’)
Twentieth Century Fox
Director: Baz Luhrmann
Elenco: Nicole Kidman, Ewan McGregor, Jim Broadbent
y John Leguízamo
Guión: Baz Luhrmann y Craig Pearce
Género: drama / musical
Duración: 126 minutos
Estreno mundial: 18 de mayo del 2001 en EU
Argumento:
Moulin Rouge cuenta la historia de un escritor
(Ewan McGregor) que se enamora de una hermosa cortesana llamada
Satine (Nicole Kidman), pero al final esta relación termina en tragedia.
Comentario:
Desde un principio, uno descubre que Moulin
Rouge no es un musical convencional. Cinco años de trabajo y un
presupuesto de 50 millones de dólares (hay tanto lujo que parecieran
mayores los gastos) dan como resultado una aproximación nada ortodoxa
del París que vio el pintor Toulouse Lautrec. Este surrealista,
atrevido y glamoroso musical, que va del music hall a la ópera con
una facilidad impresionante, transcurre en el Moulin Rouge, el famoso
club nocturno parisiense en 1900. Esta es la tercera vez que el
australiano Luhrmann aborda una pieza teatral o bien centra su interés
en lo que sucede en los escenarios. La primera ocasión fue en 1992
con Strictly Ballroom (aclamada en los festivales de Australia y
Toronto) y continuó en 1996 con Romeo + Julieta (alabada tanto en
festivales como Berlín hasta en los certámenes como los Blockbusters
y los MTV). A ritmo de fragmentos perfectamente entrelazados (que
giran en torno a situaciones alejadas del contexto original) de
canciones de personalidades como Madonna, Elton John, Lennon y McCartney,
Sting, U2, Dolly Parton y David Bowie, Buz Luhrmann nos narra una
versión postmoderna del mito de Orfeo. De allí que su mensaje principal
es cómo afrontar los miedos y cómo la única salida para salir del
abismo es aceptar la realidad y seguir adelante. Aunque Nicole Kidman,
que triunfó en las tablas con The Blue Room (en 1998 en Londres
y Nueva York) no tiene la gran voz, sí hay que admitir el poder
que tiene a la hora de transmitir emociones cuando canta en cuatro
ocasiones en Moulin Rouge. Como hecho simpático, Kidman además de
cantar baila, y fue la danza lo que le costó más para convencernos
en Moulin Rouge. Esta estupenda cinta es una amalgama de intérpretes
variados (desde Phil Collins hasta Nirvana, Puccini y Verdi), sino
que además presenta cuadros escénicos inspirados en cuadros de artistas
como Renoir y Toulouse-Lautrec y momentos que nos recuerdan los
filmes de Robert Wise y Vincent Minelli.
Luces
opacas
Una mente maravillosa
(‘A Beautiful Mind’)
Director: Ron Howard
Guión: Akiva Goldsman a partir de un libro de
Sylvia Nasar
Género: drama / romance
Argumento:
La vida del Premio Nobel de Economía (1994)
y matemático estadounidense John Forbes Nash (Russell Crowe) se
modificó considerablemente cuando cae en las redes de la esquizofrenia.
Comentario:
Una mente brillante es el trabajo cumbre
de Ron Howard. Su textura es muy superior al discurso propagandístico
a favor de la Nasa de Apollo 13, es más honesta sentimentalmente
hablando que Ramson y tiene más intensidad que la agradable Cocoon.
Esta película es tan emotiva como toda biografía que se haga en
ese mundo de espejismos que es Hollywood, pero ¿supera la intensidad
visual e interpretativa, por ejemplo, de Shine, sobre otro genio
atormentado? No. Que uno sienta compasión y admiración por Nash
no hace que este filme sea una pieza histórica, en todo caso pone
en evidencia la madurez de un artesano (no es lo mismo que ser artista)
como Howard. Le explico: si usted lloró o rió en Una mente maravillosa
se debe más a la calculada y lagrimera mano del compositor musical
James Horner que por el dominio de la cámara de Howard. El realizador
se fue por lo convencional, plantear que el amor vence a todas las
fuerzas negativas le sirvió de motivo tramposo para evitar la profundización
de aspectos polémicos como que Nash era un peligro para sí mismo
y su familia (salvo dos escenitas de rigor) y nada sobre su supuesta
bisexualidad. Por su parte, Russell Crowe merece reconocimiento
por su notable capacidad de crear manías a su personaje, pero no
las mantiene de forma permanente, y encima, Howard y el encargado
del vestuario cometen el error de ponerle en algunas secuencias
unas camisetas que ponen en evidencia su esculpido cuerpo producto
de Gladiador (aceptó participar en Una mente maravillosa un par
de semanas después de finalizar la cinta por la que ganó un Oscar).
En tanto, Jennifer Connelly (intensa a ratos) y Ed Harris (dizque
el misterioso) presentan una labor interesante, pero sus papeles
no tienen las dimensiones que sí posee el Nash de Crowe, fruto de
un guión del sobrevalorado Akiva Goldsman, quien encima quiere dárselas
de autor noir y no le llega ni a los pies a un James Ellroy.
**
Los amigos de Gasparín
Trece fantasmas
(‘Thir13en Ghosts’)
Dark Castle Entertainment
Director: Steve Beck
Elenco: Tony Shalhoub, Embeth Davidtz y Matthew
Lillard
Guión: Neal Stevens, Robb White y Richard D'Ovidio
Género: horror / thriller
Duración: 91 minutos
Estreno mundial: noviembre del 2001 en EU
Argumento:
Una ingenua familia recibe como herencia
una casa de lujo, pero lo que no sabe el clan es que el inmueble
está habitado por 13 amigos malos de Gasparín que no los dejarán
en paz.
Comentario:
Hombre, si usted ve primero Trece Fantasmas
y luego pasa a la otra sala para enfrentarse a Una mente maravillosa,
sin duda pensará que Ron Howard merece todos los Oscar del planeta
y que los Lumiere pueden dormir tranquilos, ya que tienen un digno
sucesor en este cineasta que comenzó su andar hollywoodense como
actor de televisión. Sí, Trece fantasmas es de esas cintas que yo
solo vería otra vez si odiara el fútbol y no tuviera nada más que
disfrutar en la televisión local porque todos los espacios están
dedicados al deporte por excelencia de mi admirado Maradona. Esta
es la clase de producciones que impiden que el séptimo arte tenga
permanentemente un nombre de respeto. Momentos fugaces, cuando fugazmente
aparecen los atormentados fantasmas, son lo único valioso de una
cinta que desaprovechó a un F. Abraham Murray (un Oscar por su magistral
Antonio Salieri en Amadeus). Como es usual en estos casos lo que
entretiene es un despliegue decente de efectos sonoros y de imagen,
que al final son los que te detienen en tu deseo de levantarte de
la silla y ver si afuera, en el territorio de la realidad, no hay
formas más ingeniosas de pasar el tiempo. Hechos: 13 fantasmas ha
recaudado 33 millones de dólares en Estados Unidos.
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