Mecánicas instrumentistas
Ileana Gólcher
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
El trabajo de mecánica instrumentista lo realiza Mariela Aragón desde que se graduó de aprendiz en 1992. Sus labores tienen que ver con la selección de los instrumentos que se relacionan directamente con el proceso de potabilización del agua de la planta de Miraflores. Además de darle mantenimiento y reparación a la planta, participa en proyectos de mejora del equipo de instrumentación y control, entre otros.
La dependencia administrativa ha marcado récord en sus niveles de eficiencia técnica. Desde su inauguración el 14 de marzo de 1915, la planta potabilizadora de Miraflores ha operado 24 horas al día, sin una sola suspensión del servicio público. Está ubicada en la planta potabilizadora de Miraflores, dependencia de la Autoridad del Canal de Panamá. Cabe destacar que la planta también debe suplir a la industria marítima mundial, ya que cientos de barcos usuarios del Canal de Panamá atracan en el puerto de Balboa para abastecerse de agua.
Mujeres en oficios no tradicionales: un asunto de capacidad
Delgada, sencilla en su trato, enfundada en las clásicas botas de trabajo, Mariela conversa con muestras de satisfacción sobre sus grandes responsabilidades laborales.
Al efectuar un recorrido por el sitio de trabajo, nos encontramos con una área muy organizada, con equipo de precisión capaz de detectar la pureza del líquido; se comprende así el trabajo de quienes trabajan como mecánicas instrumentistas: se trata de sendos estanques de aeración de agua, cada una con sus respectivos aparatos de medición y cálculo y los monitores del nivel de cloro del agua potable que consume la población de la ciudad de Panamá. Se observan tres filas paralelas de estanques de sedimentación; la planta está organizada en dos pisos para oficinas; el depósito dispone de 20 cámaras de filtración. La funcionaria nos habla con gran entusiasmo de su mundo laboral. Explica la función de cada máquina, la precisión de cada componente,
Según nos indica, en la planta hay dos mecánicas instrumentistas. Al principio nada fue fácil, recuerda Mariela. Observar a una mujer desempeñar un oficio históricamente desempeñado por hombres fue todo un acontecimiento laboral. “La transformación ha sido más en mi persona que en el entorno laboral. Estaba consciente de que ingresaba en un lugar en el que no debía estar. Y hubo todo tipo de reacciones. Desde quienes la observaron con asombro, otro grupo expresó que las puertas estaban abiertas y que no existía ningún tipo de impedimento para que una mujer trabajara en la planta potabilizadora, un territorio exclusivamente masculino”.
Sin embargo, su actitud y madurez le permitieron comprender todas las reacciones. Durante los primeros años, se esforzaba al máximo por demostrar que era competente, y luego comprendió que debía tomar el asunto con la naturalidad de un mundo que ha evolucionado lo suficiente para comprender que ser mujer no era ni debe ser impedimento.
Ha sido un aprendizaje, declara Mariela con satisfacción. Durante todos estos años aprendió a compartir sus conocimientos con sus compañeros y a aprovechar al máximo las habilidades de cada cual.
Las barreras son imaginarias
Mariela combina sus labores profesionales con la pasión por el teatro. Pertenece desde hace muchos años al grupo Oveja Negra, una de las agrupaciones de mayor trayectoria en Panamá. En lo personal busca nuevas fronteras. Se graduó de licenciada en Mercadeo en la Universidad Latina y sus nuevas proyecciones se encaminan al convencimiento de la necesidad de brindar capacitación profesional dirigida a desarrollar la formación integral.
Al ser interrogada sobre sus sentimientos de género, Mariela expresó que los límites nos lo imponemos las mujeres mismas. “Las barreras son imaginarias”, destaca. La única labor que no podemos intercambiar hombres y mujeres es la reproducción, el rol de padres y de madres... a partir de eso, todo lo podemos realizar las mujeres.
Luz Santamaría de Meneses: primera mujer en el cargo
Otro punto de vista sobre el desempeño femenino en las labores de la planta potabilizadora de Miraflores, es ofrecido por Luz S. de Meneses, quien ejerce el cargo de superintendente de la planta.
Según explica, al inicio de su carrera laboral se desempeñó como instrumentista mecánica en la planta de Miraflores. Cabe destacar que es la primera mujer en el cargo de mecánica instrumentista en la planta. Sus responsabilidades se relacionan con la operación directa de la planta durante las 24 horas del día, los 365 días del año, a través de la dirección de 25 empleados que laboran en la planta; además de velar por la calidad del agua potable; 7 ingenieros de planta, operadores que trabajan turnos rotativos, personal de mantenimiento, analistas de laboratorio, personal de oficina y el personal que administra el sistema computarizado. Tan solo cinco mujeres laboran en la planta: una microbióloga, dos secretarias, una mecánica instrumentista y una superintendente.
La operación significa el proceso de tratamiento del agua potable y el mantenimiento de las facilidades, el equipo, los edificios y el área de la planta. Un sistema computarizado permite al personal de la planta vigilar y controlar unos 3,000 puntos de operación. Pueden abrir válvulas, encender y apagar bombas de tomas de agua cruda, vigilar y corregir los niveles de cloro. En materia de la calidad del agua, deben velar porque el producto cumpla con las normas de calidad establecidas por el Ministerio de Salud.
Santamaría de Meneses explica que ella fue la primera superintendente de la planta de Miraflores, aproximadamente en 1985. Su carrera siempre ha estado relacionada con el agua potable. Graduada de ingeniería en el Instituto Politécnico- hoy Universidad Tecnológica- era consciente de que incursionaba en una carrera no tradicional para mujeres.
Aplicó para las diferentes posiciones dentro del sistema de personal, hasta que llegó a desempeñarse como superintendente de la planta de Miraflores. “No siento que el hecho de ser mujer haya sido o sea un impedimento para ejercer el cargo”. Según explica, tal vez influyó en la situación de no contar con mujeres en este tipo de trabajo en la planta.
¿Cualidades especiales para desempeñar el cargo? Al respecto Santamaría de Meneses nos explica que hay que escuchar mucho, poseer habilidad de organizar trabajos de diferentes tipos, comprender problemas técnicos y buscar soluciones.
Al ser interrogada sobre las posibles barreras laborales existentes por el hecho de ser mujer, Luz confiesa que se manifestaron algunos sentimientos de rechazo hace muchos años cuando ingresó a la planta. Influyó, sin duda, su evidente juventud. ¿Joven y mujer? se preguntaban algunos varones. Afortunadamente, las diferencias lograron ser resueltas satisfactoriamente, advierte la funcionaria. Las rutinas de trabajo y la labor cumplida demostraron a todo el personal que la eficiencia es un asunto de responsabilidad, preparación, iniciativa... pero el ser hombre y mujer no es el factor determinante.
Suministrar agua de calidad
La responsabilidad de los funcionarios y funcionarias de la planta potabilizadora de Miraflores es significativa. Se trata de velar por la calidad de producción de 48 millones de galones de agua al día; el líquido se entrega al Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), que a su vez lo suministra al consumidor en las áreas de Arraiján, Bella Vista, Calidonia, el Casco Viejo de la ciudad de Panamá, Chorrillo; dentro del Canal de Panamá se suple las áreas de Rodman, Veracruz, Howard, Gamboa, Ancón, Balboa, Diablo, y la ribera oeste del Canal.
Un moderno laboratorio hace pruebas bacteriológicas y usa pruebas cromatográficas de gases y de absorción atómica para detectar contaminantes químicos de acuerdo con las normas de calidad.
Finalmente, Luz afirma que la calidad de agua potable de la planta potabilizadora de Miraflores sigue siendo excelente y se cumplen las normas de calidad del Ministerio de Salud. “Espero seguir aprendiendo”, advierte, todos los días son un reto, siempre hay cosas nuevas que aprender, me esfuerzo porque el grupo a nuestro cargo trabaje con los niveles de eficiencia que hasta ahora nos ha caracterizado.
Se trata de un reto histórico, explica Luz. Y las mujeres cumplimos con eficiencia nuestro compromiso profesional para asegurarle a la población que consume agua pura y segura.
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