Panamá, 3 de marzo de 2002
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Comentario dominical

Golpe de luna

Por Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com

 

Mercé Rodoreda es de las narradoras que no creen en lo local, sino en lo universal. Sus cuentos y novelas no tienen como escenario forzoso su Barcelona natal ni otro punto de España, ya que varias de sus narraciones se desarrollan en cualquier punto del planeta.

Ese aire alejado de lo regional le permite experimentar con temáticas divorciadas de las típicas costumbres de los pueblos para adentrarse en las manifestaciones humanas, el verdadero eje de toda Literatura, con mayúscula, pues al fin y al cabo, las emociones no tienen banderas ni territorios.

Dentro de ese manejo de lo general también aparece otro punto que diferencia a Rodoreda de otros escritores: su interés por la mujer, pero no vista como un trampolín para lanzar dardos feministas, sino para mostrarnos el rico mundo interior de las damas.

Los años vividos le han permitido a Rodoreda hablar de la mujer niña, joven, adulta y anciana con dominio y aplicación. En cada una de las etapas de la vida, la autora de La plaza del Diamante ha sabido poner en evidencia las luchas, desdichas y alegrías de la gente, sin caer en diferencias de nacionalidades, con un lenguaje muy unido a la poesía y con unas descripciones tan reales, fruto de su gran poder de observación, que parecen cinematográficas,

Una ventaja para su riqueza temática y geográfica fue su exilio después de la Guerra Civil Española, que la llevó a recorrer París, Burdeos y Ginebra. Es precisamente en esta última ciudad donde da inicio, en 1954, a sus labores artísticas a la par que se dedicaba al oficio de la traducción.

Su libro Vint-i-dos contes (1958) marca el inicio formal de su presencia en las letras castellanas.

A esta obra pertenecen los tres cuentos que conforman esta recopilación titulada Golpe de luna (Aguilar) en la que aparecen el cuento que da título a esta publicación, así como “Carnaval” y “La sangre”.

En estas tres historias uno encuentra a una Mercé Rodoreda interesada en explicarnos las relaciones complejas de seres extraños. Cada página suya aspira a ser un imán; cada palabra, un campo de batalla en el cual comprender, desde la realidad, las pugnas eternas del hombre: el odio, la libertad y el amor.


 


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