Olores que sanan
La aromaterapia estimula
centros del organismo que por diversas razones se quedan inactivos
Eva Aguilar
eaguilar@prensa.com
Egipcios, griegos,
romanos... el arte de utilizar los aceites esenciales de las plantas
para despertar los sentidos es tan viejo como las civilizaciones
que, hace miles de años, aprendieron que uno de los mayores placeres
de la vida se consigue al mimar el cuerpo en busca de su pleno bienestar.
El término aromaterapia, sin embargo, fue
acuñado apenas el siglo pasado por René-Maurice Gattefosse, químico
francés y propietario de una casa que producía aceites esenciales.
Un buen día, se quemó la mano mientras trabajaba en su laboratorio.
Rápidamente le aplicó lavanda, que le alivió el dolor y borró el
enrojecimiento. Sorprendido por el poder curativo de la esencia,
decidió investigar otros aceites y descubrió que, aunque aplicados
externamente, estos penetran hasta los órganos gracias a que la
piel está conectada con el sistema nervioso.
La investigación iniciada por Gattefosse no
ha terminado. Los terapeutas todavía estudian el efecto específico
que ejerce cada tipo de aceite en el organismo. Sin embargo, la
teoría del francés es aún la razón de ser de la terapia aromática
moderna.
Como parte de la medicina alternativa, la
base científica de la aromaterapia descansa en la facultad que tienen
los extractos esenciales de las plantas de aportar al organismo
moléculas que despiertan las reservas bioquímicas del cuerpo que
se encuentran anuladas. De allí que no se limite únicamente a la
internalización de olores a través del olfato, sino que se apoya
en el principio básico de que la piel también respira.
“El contacto directo con el líquido que contiene
esa síntesis molecular estimula ciertas áreas de nuestro cuerpo,
de nuestro cerebro y nuestro sistema inmunológico para que activen
sus mecanismo de autocuración”, explica Abraham Castro, terapeuta
de origen venezolano experto en aromaterapia. “La esencia no cura,
lo que cura es el sabio connubio de esos extractos esenciales en
algunas partes del cuerpo o en forma de innhalaciones para que el
organismo haga correctamente el trabajo que debe hacer”.
Y según explica el terapeuta, somos nosotros
mismos los que nos encargamos de atrofiar nuestras funciones más
esenciales. Cedemos ante el estrés, las emociones fuertes, el cansancio
y pretendemos que el cuerpo soporte todos nuestros males sin ayudarlo
a llevar la carga.
“El 97% de los trastornos de salud tienen
su trasfondo en la parte psicológica. Además, nuestros sentidos
están en plena involución: no vemos bien, no oímos bien, y lo que
oímos lo malinterpretamos, y lo que olemos no es lo que mejor nos
cae”, dice el terapeuta, quien trabaja estos meses con el Centro
de Estética y Salud Mercury 7.
Castro sabe, sin embargo, que muchas personas
son muy escépticas con estas cosas. “Todos utilizamos colonias,
jabones y champú, pero no entendemos de qué forma los aceites y
sus aromas nos benefician. Hay gente que todavía no está convencida
de que somos los artífices de nuestro propio destino, y que si no
nos preocupamos por mejorarnos, nadie lo va a hacer. Esto es algo
muy individual”.
Tratamiento
Tan personal es la terapia aromática que antes
de aplicarla en personas que sufren trastornos emocionales, es indispensable
que el terapeuta conozca las particularidades psicológicas de cada
quien para saber si la esencia que necesita deberá procurarle equilibrio,
armonía o energía.
“También habría que identificar cuál es el
clima olfatológico de la persona, porque a lo mejor no le gustan
ciertos aromas y entonces tendría que utilizar aquellos con los
que se sienta cómoda”, explica Abraham Castro.
¿Hay un aroma para cada malestar? De acuerdo
con el terapeuta, se ha comprobado, por medio de investigaciones
y observación, que en tratamientos para el estrés, estreñimiento,
dolores de cabeza, pérdida de la memoria, irritabilidad y otros
malestares muy generales, es posible utilizar determinadas esencias
en la mayoría de las personas.
Si bien la aromaterapia sirve como estímulo
para el sistema límbico (“cerebro olfativo” del ser humano íntimamente
relacionado con el centro emocional, las respuestas sexuales y la
motivación), su uso está mucho más extendido en los tratamientos
estéticos, donde se aplican aceites esenciales durante una sesión
de masaje.
Malena Sáenz de Cachafeiro, del Centro Internacional
D’Estética Corporal, explica que los aromas esenciales utilizados
durante el masaje, activan el hígado, el páncreas y el sistema circulatorio,
por lo que complementan el trabajo manual de estimular el sistema
linfático para que cumpla con su función de eliminar las toxinas.
“Los aceites puros no solo huelen maravillosamente,
sino que además son compatibles con la estructura básica de la piel;
la penetran capa por capa, hidratándola, haciéndola más flexible
y estimulando la producción de células nuevas”, explica la cosmiatra
y especialista en estética.
Si ello se complementa con baños de vapor
a los que se le añade algún aroma -el favorito es el eucalipto-,
se ayuda además al sistema respiratorio y se purifica la piel al
limpiarla. El resultado es que la piel adquiere una apariencia mucho
más saludable.
Y aunque parezca una mera cuestión estética,
es imposible negar que la relación con nuestro cuerpo va ligada
al bienestar general. “Estas terapias ayudan a la persona a sentirse
mejor; su humor cambia porque se siente mimada”.
Esencias
- Los aceites esenciales que se utilizan
en el tratamiento de aromaterapia provienen de la esencia vital
de las plantas y las flores.
- Para lograr un kilo de aceite esencial
de una planta como la Melisa, se requieren más de mil kilos de sus
hojas.
-Los aceites se producen por destilación,
mediante procesos industriales que extraen la esencia de la planta,
o por maseración, mediante una base alcohólica en la que se colocan
partes de la planta hasta que suelten su sustancia.
Naturaleza y ciencia
La
aromaterapia sana, no cura. Los aceites esenciales tienen la facultad
de procurar un bienestar físico y emocional que sin duda mejorará
el estado de ánimo de la persona al reactivar componentes químicos
del organismo que se quedan “dormidos”. Pero de ningún modo debe
esperarse que sea la solución a problemas mayores.
“La aromaterapia sirve para sanar males físicos
y emocionales, pero debemos ser lo suficientemente objetivos para
no caer en el extremo de subestimar la atención profesional de un
médico en el caso de una enfermedad grave. La aromaterapia es una
ayuda, una alternativa”, explica el terapeuta Abraham Castro. Y
con él coincide Malena Sáenz, especialista en estética.
“No podemos quedarnos solamente con el poder
curativo de las plantas. La aromaterapia no va a curar una afección
en un órgano, aunque yo sí creo en la relajación y en el aporte
de energía. Con aromaterapia no se adelgaza ni se cura el estreñimiento
crónico, pero ayuda”.
Algunos de los aromas más populares son los
siguientes:
- Jazmín: propiedades afrodisíacas.
En la antigua civilización egipcia, las sacerdotisas se untaban
extractos de jazmín en algunas partes del cuerpo, como el coxis
y los pezones. También se recomienda para las arritmias cardíacas
(aplicada sobre el plexo cardíaco) y para calmar la melancolía.
- Rosa: se recomienda colocar dentro
del frasco de extracto esencial de rosa una esfera de cuarzo rosado
y dejarla allí durante siete días. Después se saca, se limpia la
esfera y se utiliza como dije en un collar, que caiga cerca del
plexo cardiaco. Al sentir depresión o emociones desagradables, se
coloca un poco de extracto sobre la esfera, y se hace masaje sobre
el plexo inhalando profundamente.
- Mandarina: su regencia elemental
tiene que ver con la limpieza. Para que haya prosperidad debe limpiarse
el ambiente y de esa manera se atraen situaciones favorables.
- Vainilla: es dulce y por lo tanto
armonizante. Se recomienda para levantar el ánimo a las personas
que suelen ser alegres de por sí.
- Canela: se conoce como la esencia
elemental de la amistad. Para que la alegría reine en casa, debe
haber aroma a canela.
- Menta: utilizada para problemas digestivos,
hígado, intestinos, náuseas, gripe y tos. Estimulante, ayuda a las
migrañas y a la fatiga mental.
- Ylang-Ylang:
es un hipotensivo (ayuda a bajar la tensión alta), calmante y se
aplica como tratamiento para la piel grasosa. También es un afrodisíaco
y se utiliza para combatir la rabia, la frustración y el insomnio.
- Menta, eucalipto y manzanilla: al
colocar extracto de esencia de menta junto a la oreja, en un punto
en el que se perciben fuertes pulsaciones, extracto de eucalipto
en el mismo punto del otro lado y extracto de manzanilla en la coronilla
(en un punto que los chinos llaman “las 100 reuniones”), se forma
un triángulo magnético que estimula la corteza motora del cerebro
y ayuda a la persona en casos de problemas de pérdida de memoria
y concentración.
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