Panamá, 3 de marzo de 2002
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Olores que sanan

La aromaterapia estimula centros del organismo que por diversas razones se quedan inactivos

Eva Aguilar
eaguilar@prensa.com

Egipcios, griegos, romanos... el arte de utilizar los aceites esenciales de las plantas para despertar los sentidos es tan viejo como las civilizaciones que, hace miles de años, aprendieron que uno de los mayores placeres de la vida se consigue al mimar el cuerpo en busca de su pleno bienestar.

El término aromaterapia, sin embargo, fue acuñado apenas el siglo pasado por René-Maurice Gattefosse, químico francés y propietario de una casa que producía aceites esenciales. Un buen día, se quemó la mano mientras trabajaba en su laboratorio. Rápidamente le aplicó lavanda, que le alivió el dolor y borró el enrojecimiento. Sorprendido por el poder curativo de la esencia, decidió investigar otros aceites y descubrió que, aunque aplicados externamente, estos penetran hasta los órganos gracias a que la piel está conectada con el sistema nervioso.

La investigación iniciada por Gattefosse no ha terminado. Los terapeutas todavía estudian el efecto específico que ejerce cada tipo de aceite en el organismo. Sin embargo, la teoría del francés es aún la razón de ser de la terapia aromática moderna.

Como parte de la medicina alternativa, la base científica de la aromaterapia descansa en la facultad que tienen los extractos esenciales de las plantas de aportar al organismo moléculas que despiertan las reservas bioquímicas del cuerpo que se encuentran anuladas. De allí que no se limite únicamente a la internalización de olores a través del olfato, sino que se apoya en el principio básico de que la piel también respira.

“El contacto directo con el líquido que contiene esa síntesis molecular estimula ciertas áreas de nuestro cuerpo, de nuestro cerebro y nuestro sistema inmunológico para que activen sus mecanismo de autocuración”, explica Abraham Castro, terapeuta de origen venezolano experto en aromaterapia. “La esencia no cura, lo que cura es el sabio connubio de esos extractos esenciales en algunas partes del cuerpo o en forma de innhalaciones para que el organismo haga correctamente el trabajo que debe hacer”.

Y según explica el terapeuta, somos nosotros mismos los que nos encargamos de atrofiar nuestras funciones más esenciales. Cedemos ante el estrés, las emociones fuertes, el cansancio y pretendemos que el cuerpo soporte todos nuestros males sin ayudarlo a llevar la carga.

“El 97% de los trastornos de salud tienen su trasfondo en la parte psicológica. Además, nuestros sentidos están en plena involución: no vemos bien, no oímos bien, y lo que oímos lo malinterpretamos, y lo que olemos no es lo que mejor nos cae”, dice el terapeuta, quien trabaja estos meses con el Centro de Estética y Salud Mercury 7.

Castro sabe, sin embargo, que muchas personas son muy escépticas con estas cosas. “Todos utilizamos colonias, jabones y champú, pero no entendemos de qué forma los aceites y sus aromas nos benefician. Hay gente que todavía no está convencida de que somos los artífices de nuestro propio destino, y que si no nos preocupamos por mejorarnos, nadie lo va a hacer. Esto es algo muy individual”.

Tratamiento

Tan personal es la terapia aromática que antes de aplicarla en personas que sufren trastornos emocionales, es indispensable que el terapeuta conozca las particularidades psicológicas de cada quien para saber si la esencia que necesita deberá procurarle equilibrio, armonía o energía.

“También habría que identificar cuál es el clima olfatológico de la persona, porque a lo mejor no le gustan ciertos aromas y entonces tendría que utilizar aquellos con los que se sienta cómoda”, explica Abraham Castro.

¿Hay un aroma para cada malestar? De acuerdo con el terapeuta, se ha comprobado, por medio de investigaciones y observación, que en tratamientos para el estrés, estreñimiento, dolores de cabeza, pérdida de la memoria, irritabilidad y otros malestares muy generales, es posible utilizar determinadas esencias en la mayoría de las personas.

Si bien la aromaterapia sirve como estímulo para el sistema límbico (“cerebro olfativo” del ser humano íntimamente relacionado con el centro emocional, las respuestas sexuales y la motivación), su uso está mucho más extendido en los tratamientos estéticos, donde se aplican aceites esenciales durante una sesión de masaje.

Malena Sáenz de Cachafeiro, del Centro Internacional D’Estética Corporal, explica que los aromas esenciales utilizados durante el masaje, activan el hígado, el páncreas y el sistema circulatorio, por lo que complementan el trabajo manual de estimular el sistema linfático para que cumpla con su función de eliminar las toxinas.

“Los aceites puros no solo huelen maravillosamente, sino que además son compatibles con la estructura básica de la piel; la penetran capa por capa, hidratándola, haciéndola más flexible y estimulando la producción de células nuevas”, explica la cosmiatra y especialista en estética.

Si ello se complementa con baños de vapor a los que se le añade algún aroma -el favorito es el eucalipto-, se ayuda además al sistema respiratorio y se purifica la piel al limpiarla. El resultado es que la piel adquiere una apariencia mucho más saludable.

Y aunque parezca una mera cuestión estética, es imposible negar que la relación con nuestro cuerpo va ligada al bienestar general. “Estas terapias ayudan a la persona a sentirse mejor; su humor cambia porque se siente mimada”.

Esencias

- Los aceites esenciales que se utilizan en el tratamiento de aromaterapia provienen de la esencia vital de las plantas y las flores.

- Para lograr un kilo de aceite esencial de una planta como la Melisa, se requieren más de mil kilos de sus hojas.

-Los aceites se producen por destilación, mediante procesos industriales que extraen la esencia de la planta, o por maseración, mediante una base alcohólica en la que se colocan partes de la planta hasta que suelten su sustancia.

Naturaleza y ciencia

La aromaterapia sana, no cura. Los aceites esenciales tienen la facultad de procurar un bienestar físico y emocional que sin duda mejorará el estado de ánimo de la persona al reactivar componentes químicos del organismo que se quedan “dormidos”. Pero de ningún modo debe esperarse que sea la solución a problemas mayores.

“La aromaterapia sirve para sanar males físicos y emocionales, pero debemos ser lo suficientemente objetivos para no caer en el extremo de subestimar la atención profesional de un médico en el caso de una enfermedad grave. La aromaterapia es una ayuda, una alternativa”, explica el terapeuta Abraham Castro. Y con él coincide Malena Sáenz, especialista en estética.

“No podemos quedarnos solamente con el poder curativo de las plantas. La aromaterapia no va a curar una afección en un órgano, aunque yo sí creo en la relajación y en el aporte de energía. Con aromaterapia no se adelgaza ni se cura el estreñimiento crónico, pero ayuda”.

Algunos de los aromas más populares son los siguientes:

- Jazmín: propiedades afrodisíacas. En la antigua civilización egipcia, las sacerdotisas se untaban extractos de jazmín en algunas partes del cuerpo, como el coxis y los pezones. También se recomienda para las arritmias cardíacas (aplicada sobre el plexo cardíaco) y para calmar la melancolía.

- Rosa: se recomienda colocar dentro del frasco de extracto esencial de rosa una esfera de cuarzo rosado y dejarla allí durante siete días. Después se saca, se limpia la esfera y se utiliza como dije en un collar, que caiga cerca del plexo cardiaco. Al sentir depresión o emociones desagradables, se coloca un poco de extracto sobre la esfera, y se hace masaje sobre el plexo inhalando profundamente.

- Mandarina: su regencia elemental tiene que ver con la limpieza. Para que haya prosperidad debe limpiarse el ambiente y de esa manera se atraen situaciones favorables.

- Vainilla: es dulce y por lo tanto armonizante. Se recomienda para levantar el ánimo a las personas que suelen ser alegres de por sí.

- Canela: se conoce como la esencia elemental de la amistad. Para que la alegría reine en casa, debe haber aroma a canela.

- Menta: utilizada para problemas digestivos, hígado, intestinos, náuseas, gripe y tos. Estimulante, ayuda a las migrañas y a la fatiga mental.

- Ylang-Ylang: es un hipotensivo (ayuda a bajar la tensión alta), calmante y se aplica como tratamiento para la piel grasosa. También es un afrodisíaco y se utiliza para combatir la rabia, la frustración y el insomnio.

- Menta, eucalipto y manzanilla: al colocar extracto de esencia de menta junto a la oreja, en un punto en el que se perciben fuertes pulsaciones, extracto de eucalipto en el mismo punto del otro lado y extracto de manzanilla en la coronilla (en un punto que los chinos llaman “las 100 reuniones”), se forma un triángulo magnético que estimula la corteza motora del cerebro y ayuda a la persona en casos de problemas de pérdida de memoria y concentración.

 


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