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Defensor del lector
Seguimiento a los hechos
La manera vertiginosa como se suceden
y se informan los hechos en la actualidad conduce a que muchas veces
el lector quede en el aire: no se le informa cómo quedaron
al final.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
En la carta firmada por Juan Francisco Castillo, que se publica
en esta página, se plantea una realidad en relación
a la cobertura plena de los hechos que trascienden más allá
de la noticia.
Resulta que se produce un hecho, el incendio de la Boca Town en
Río Abajo, por ejemplo. Las llamas cubren los periódicos
y las pantallas de televisión, es la noticia, es la foto,
es el reportaje del momento. Pero, ¿qué pasará
dentro de un mes con los inquilinos damnificados? Eso se olvida,
quizás porque otros hechos vienen a ocupar los espacios noticiosos.
El lector común se queda en el aire, tragándose en
silencio las preguntas y preocupaciones. La impresión es
que no dan cierre a los hechos cuando los hechos se cierran.
Los hechos no admiten espera, se dan de manera vertiginosa, hoy
se habla de la corrupción, mañana habrá que
hablar de la intensificación de la guerra en Colombia. No
se logran establecer las relaciones o el camino que siguen los acontecimientos.
Como que unos hechos tapan a los otros. Por ejemplo: mientras el
escándalo de la corrupción ardía, el gobierno
firmaba un arreglo complementario que revive a las fuerzas
visitantes al permitir a Estados Unidos su injerencia en la
jurisdicción panameña. Preocupado por los actos de
corrupción, el lector de periódicos no logra, necesariamente,
valorar la trascendencia de ese arreglo.
El otro tema abordado por Castillo está relacionado con
la presentación pública de identificación,
fotos e imágenes de delincuentes pobres por el solo hecho
de haber sido acusados (no juzgados), sin medir las consecuencias
que para la persona tiene esa identificación.
Esto no es un problema de libertad de expresión, es eso
sí un asunto ético. Las imágenes que se publican
de las víctimas de asesinatos comunes o de accidentes automovilísticos,
no aumentan información, pero sí aumentan el dolor
de los familiares y amigos. Esto parece que solo se aplica al sector
social menos protegido de la sociedad, cuando no se debe aplicar
a nadie.
Cartas y comentarios
No se paga matrícula en
la básica: viceministro Linares
22 de febrero del 2002
Quiero aprovechar la oportunidad que me da el escribirle estas
líneas para felicitarlo por su atinado artículo La
primaria es gratuita [publicado el 21 de febrero del 2002]
ya que trata de un tema que no deja de generar polémica y
confusión entre los padres de familia y las asociaciones
de padres de familia de los diferentes planteles educativos de nuestro
país.
En efecto, como usted atinadamente lo afirma, el Artículo
9 de nuestra Constitución Política establece claramente
que ...la educación oficial es gratuita en todos sus
niveles pre-universitarios..., aunque en su último
artículo permite el establecimiento de un derecho de matrícula
pagada en los niveles no obligatorios, o sea, los siguientes a la
educación básica general o primer nivel de enseñanza,
como en efecto existió hace varios años atrás.
Fue mediante la Ley No. 13 de 28 de julio de 1987 que se vino a
eliminar el cobro de matrícula en los centros educativos
oficiales de todo el país. En efecto, el artículo
4 de la Ley No. 13 dispone lo siguiente: A partir de la entrada
en vigencia de la presente Ley, queda prohibido el cobro de matrículas,
gastos de laboratorio y cualquier otro, en las escuelas oficiales
de todo el país.
Esto significa que a ningún estudiante se le puede exigir
el pago de matrícula alguna en ningún colegio oficial
y mucho menos condicionar su cupo al previo pago de la cuota a un
club de padres de familia.
Si bien es cierto que los artículos 35 y 37 del Decreto
245 de 16 de julio de 1985, por el cual se establece el Estatuto
de las Asociaciones de Padres de Familia de los Colegios Secundarios
Oficiales, e igualmente los artículos 34 y 37 del Decreto
No. 3 de 20 de enero de 1989, por los cuales se adopta el Estatuto
de las Asociaciones de las Escuelas Primarias Oficiales, facultan
a las referidas organizaciones gremiales, para establecer el pago
de cuotas ordinarias, extraordinarias y especiales, que más
convengan a los intereses y necesidades del plantel, también
lo es que el pago de estas cuotas no es de carácter obligatorio
y mucho menos el no hacerlo es una causal para impedirle la matrícula
a ningún estudiante.
Es más, las cuotas que recaudan las asociaciones de padres
de familia no constituyen fondos públicos, sino privados,
y por lo tanto los sellos, recibos, facturas o comprobantes de pago
que expidan estas asociaciones privadas no pueden tener impreso
ningún logotipo del Ministerio de Educación, siglas
o acrónimos adoptados por esta institución, toda vez
que de hacerlo podrían inducir a confusión
y ejercer coerción en el padre de familia, para de este modo
lograr el pago de las cuotas como si se tratase del pago de matrícula.
Adolfo E. Linares (Viceministro de Educación)
Carnavales, obscenidad y televisión
19 de febrero del 2002
Hemos estado observando las reacciones ante el espectáculo
lamentable montado en una tarima ubicada en la vía España,
durante los carnavales. Los canales de televisión (y los
periódicos) nos mostraron a jóvenes desnudándose
y bailando con movimientos obscenos por una botella de licor, según
dijeron.
Se han escrito artículos y artículos sobre el tema
tratando de explicar el comportamiento de estas jovencitas,
niñas o adolescentes. También
se han hecho programas de televisión en el mismo sentido.
(Me ha llamado la atención que, hasta donde tengo entendido,
todos se han referido al triste espectáculo protagonizado
por jóvenes del sexo femenino solamente).
Se argumentan razones bien conocidas por todos: la desintegración
familiar (yo diría la no existencia de la familia),
la falta de esperanzas de una juventud que solo ve corrupción
a su alrededor, el desempleo, etc. etc.
Al que nadie menciona es a quien se aprovechó de toda esta
situación. Lo que vi en la televisión fue a un empresario
inescrupuloso escudado en un animador digno de mucha
lástima, incitar a jóvenes de ambos sexos a desnudarse
y degradarse frente a un público eufórico por el alcohol.
Vi a los canales de televisión repetir y repetir las escenas
hasta el cansancio, en un afán moralizador, alzando
un dedo acusador contra todo el mundo, menos contra
el gran culpable que estaba detrás de las bambalinas con
su brillante idea que, seguramente, le permitió llenarse
los bolsillos de dinero a costa de nuestra juventud panameña.
En el interior detuvieron a un cantante porque cantó una
canción prohibida que, supongo, debe ser obscena
y degradante. Mis felicitaciones. Pregunto: ¿por qué
no se metió preso al comerciante que instaló esa tarima
en la vía España? ¿Por qué ninguna autoridad
paró el espectáculo? ¿Por qué nadie
preguntó quién era el responsable? Incitar a la bebida
y a efectuar actos degradantes constituye un delito.
Mientras el Carnaval esté en manos de empresarios sin escrúpulos,
vendedores de cerveza y de licor; mientras las autoridades permitan
que éstos se aprovechen de los jóvenes seguiremos
viendo, año tras año, espectáculos cada vez
más tristes y seguiremos preguntándonos ¿por
qué?
Hasta ahora no he escuchado, ni leído, ningún comentario
al respecto de parte del presidente de la Junta de Carnaval que,
me imagino, debe estar muy avergonzado de que se haya usado y degradado
a la juventud con fines turísticos.
Valeria Neumann G.
Aclaración sobre el concepto luz
en un puente
19 de febrero del 2002
En el artículo sobre la contratación del segundo
puente sobre el Canal [19 de febrero del 2002, primera plana] aparece
una ficha técnica.
En la misma, uno de los puntos es: Iluminación
y allí describen que el puente tendrá una luz central
de 420 metros.
En ingeniería en general y en puentes en particular, cuando
se habla de luz, se refiere a la distancia entre apoyos,
no a la luz generada por bombillas eléctricas.
Jacobo Stolear (ingeniero)
Abierto al uso el estacionamiento del
Teatro Nacional
19 de febrero del 2002
Aunque usted no lo crea, hace varios años que hemos estado
presionando para que el estacionamiento frente al Teatro Nacional
fuera habilitado y usado por la comunidad, sin que en ningún
momento se interesaran las instituciones responsables. El haber
conseguido solo con un par de publicaciones que el Servicio de Protección
Institucional (SPI) y la oficina del Casco Antiguo firmaran un convenio
para el uso del estacionamiento, es tremendo éxito y comprueba
la fuerza de persuasión que tiene la página 'La ciudad'.
Alvaro González Clare
Falta seguimiento a algunos hechos
23 de febrero del 2002
Como defensor del lector le pido que me aclare algunas dudas que
tengo sobre el manejo de la información en los medios periodísticos,
no sólo en La Prensa.
Resulta que por un lado se arguye que la opinión pública
tiene derecho a la información, sujeta, por supuesto, a los
principios que gobiernan el periodismo serio: principios de reserva
de la fuente, de reserva del sumario y aquellos de otro género
que tienen que ver con el respeto a la integridad e intimidad de
las personas, sin que se tomen como iguales. Así debe ser,
pero en todos los casos, aplicar la misma regla a todos por igual.
Por el otro lado, siento que en determinados casos se practican
principios selectivos o elitistas a la hora de publicar las noticias.
Ejemplos varios. Recuerdo que cuando falleció una respetada
dama de la sociedad, todos los medios plasmaron un acuerdo tácito
de no divulgar fotos que de alguna forma afectaran el respeto y
la memoria de ella y de sus familiares. Yo, en silencio, aplaudí
la iniciativa. Estoy muy de acuerdo con ello. Debe ser así,
pero igual creo que ese respeto deben hacerlo extensivo a la memoria
de todos los mortales.
El otro ejemplo, desde inicio del año pasado se descubrió
el problema con la sobrerradiación a los pacientes del oncológico.
Al asunto se le ha dado cobertura, eso lo he visto. Sin embargo,
hasta estas alturas la opinión pública no conoce el
nombre de ninguno de los involucrados. No creo que sea asunto de
reserva del sumario. Ha pasado suficiente tiempo para determinar
y deslindar responsabilidades tanto es así que a nivel administrativo
se tomaron ya algunas decisiones. ¿Y los nombres? Nada. Me
pregunto si los implicados fueran abogados o profesionales de otras
ramas. ¿Se habría aplicado la misma regla ?
Juan Francisco Castillo
La tarea periodística del seguimiento de los casos es básica
en los medios de comunicación; sin embargo, no siempre se
cubre. En cuanto al hecho que la identidad de una persona juzgada
no debe quedar en silencio, es cierto. Surge en este tema un matiz
de discriminación: sucede que a los delincuentes comunes
les publican sus fotos por el solo hecho de haber sido acusados
de algún delito y a otros, aunque hayan sido juzgados y condenados,
se les oculta la identidad.
Desacuerdo con precio del periódico
dominical
20 de febrero del 2002
Quiero expresarles que hace muchos años he sido fiel lector
de su diario, aun cuando nunca me he suscrito al mismo. Sin embargo,
debo expresarles que me parece una exageración el aumento
que le han hecho a la edición dominical, un aumento de 25
centavos representa un 50% del costo inicial de 50 centavos, imagínese
si el resto de los empresarios en este país asumieran esa
actitud de incrementos del 50% en sus precios.
Les informo que desde que subieron el precio no he comprado más
su edición dominical, compro cualquier otro diario que tenga
un costo más bajo. Además el argumento que usaron
para incrementar el precio, que son los aumentos de precio del papel,
no creo que seamos los lectores los que debamos pagarlo, ya que
el abultado periódico que nos ofrecen los domingos es en
su mayoría páginas de publicidad que son de muy poco
interés sobre todo para los que somos de clase media para
abajo. Supongo que todas esas páginas representan ingresos
para ustedes, y si esos ingresos no son suficientes entonces a quienes
deben recargarle esos costos es a sus anunciantes y no a nosotros
los lectores. Creo que con ese precio están haciendo de su
diario un diario clasista porque solo lo podrán pagar aquellos
para quienes 75 centavos no significan nada.
Ojalá puedan hacer una revisión de esta tarifa, es
probable que el número de diarios vendidos ya se les haya
reducido, porque me ha tocado verlos a montones en los puestos de
venta a horas avanzadas de la tarde del domingo. Al menos yo les
digo que no lo volveré a comprar a ese precio. Deberían
hacer una encuesta entre sus usuarios a ver qué piensan de
su nuevo precio.
Luis Sánchez
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