Panamá, 24 de febrero de 2002
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Doctorados en la Ciudad del Saber

El Estado debe estimular la demanda por doctores mediante una política científica y tecnológica

Rodrigo Tarté

La Ciudad del Saber (CDS) lleva a cabo una constante labor encaminada a fortalecer los vínculos de Panamá con la red global de producción y difusión del conocimiento. Esta labor ya permite a un creciente número de entidades académicas de excelencia encontrar en nuestro país las oportunidades y los contactos necesarios para desarrollar novedosos programas de investigación y de educación de alta calidad. Tal es el caso del semestre de campo en ambientes neotropicales que ofrece la Universidad de McGill, Canadá, desde hace tres años, en asociación con el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).

La indiscutible excelencia académica de McGill, además, ha contribuido a que otras prestigiosas universidades norteamericanas, canadienses, europeas y latinoamericanas hayan manifestado su interés de afiliarse a la CDS. Ejemplo de ello son los casos de la ampliación y modernización de los servicios académicos que ofrece a la región, desde nuestro país, Florida State University Panamá, y los nuevos programas académicos creados por otras entidades norteamericanas como el Williams College, la School for International Training, el consorcio integrado por las universidades de California en Davis, Iowa State, Cornell y Texas A&M, y el St. Claire College, de Ontario, Canadá.

En este contexto, además, se ha iniciado el nuevo programa de doctorados y maestrías en las áreas de ciencias de los recursos naturales, ciencias de las plantas, ingeniería agrícola y de biosistemas, biología, geografía, sociología y ciencias políticas, ofrecido por la Universidad de McGill en colaboración con el STRI. El programa ofrece una nueva opción a Panamá y a la región, y materializa una de las máximas aspiraciones de las autoridades de la CDS. Por su parte, la Universidad Southern Methodist (SMU), de Estados Unidos, ha firmado un convenio de colaboración con la CDS para analizar, entre otras iniciativas, la de establecer programas de doctorado en ciencias de la ingeniería. Como un preludio hacia esa opción, la Escuela de Ingeniería de SMU ofrecerá a partir de agosto próximo tres maestrías regionales en las áreas de telecomunicaciones, ingeniería de software y gerencia de ingeniería de la información.

McGill y SMU son ejemplos de instituciones académicas que comparten con la CDS la tarea de formar un nuevo modelo de gestión del conocimiento, mediante la creación de un complejo multi-institucional internacional que vincule la educación, la investigación, la gestión tecnológica y el desarrollo humano. En materia educativa, los programas ofrecidos por las entidades académicas que se establecen en la CDS van desde cursos de corta duración hasta la oferta de doctorados con las mismas exigencias de las mejores universidades del mundo. Sin embargo, atraer programas académicos de corta duración es relativamente fácil, a diferencia de los programas de doctorado.

A McGill le tomó dos años convencerse de la viabilidad de establecer un programa de doctorado en Panamá, y otros tres para convertirlo en realidad. En ese proceso fue determinante la asociación con el ISIT, una organización de reconocida excelencia científica internacional en materia de biología y ecología tropical, que aportó una masa crítica de científicos con nivel de doctorado para interactuar con los profesores de McGill, y laboratorios de primera categoría. La posibilidad de que SMU ofrezca doctorados dependerá también de que existan en el país condiciones equivalentes en su campo de interés. La otra opción sería el modelo de Singapur, que invierte al menos 23 millones de dólares por universidad para atraer a las mejores del mundo, una posibilidad fuera de nuestro alcance.

Panamá dispone de otras ventajas comparativas, respaldadas por profesionales de alto nivel e infraestructura de calidad. Por ejemplo, la riqueza biológica de nuestros ecosistemas tropicales y la condición de Panamá como puente biológico entre las Américas, unidas a la presencia del STRI, constituyen elementos de enorme atracción. Sin embargo, si queremos incursionar en otros campos de formación de recursos humanos a nivel de doctorado –por ejemplo, en las ingenierías y tecnologías de punta– el país debe incrementar su oferta científica.

Para ello, nuestras universidades y centros de investigación deben hacer lo posible para retener a los profesionales con doctorado, y el Estado debe estimular la demanda por doctores mediante una política científica y tecnológica que considere a la investigación científica como eje del desarrollo nacional. También es necesario incrementar la capacidad instalada en materia de laboratorios y centros de investigación, mediante el apoyo a instituciones como el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios en Salud (ICGES) y el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP). Por último, se requiere apoyar a la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT), y a iniciativas de ésta como el Instituto de Investigación Científica Aplicada y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT), que ofrecerá modernas instalaciones en biotecnología y biología aplicada, ambiente, energía, acuicultura y elucidación estructural.

La CDS contribuye a esta labor mediante su base científico-académica local. A esta red, formada por un conjunto de instituciones que aportan recursos humanos, físicos y biológicos para desarrollar programas conjuntos con las instituciones externas de excelencia, pertenecen el ICGES, el IDIAP, la SENACYT y el INDICASAT –las tres últimas con sede en las instalaciones de la CDS– así como el STRI, las principales universidades del país, y otras instituciones culturales.

Además, la CDS ha incorporado a un grupo de prestigiosos científicos y académicos locales en sus diversas estructuras de apoyo y consulta.

Esto, y los doctorados que ahora se ofrecen, constituye ya un paso significativo para vincular efectivamente la gestión del conocimiento al desarrollo de Panamá.

El autor es PhD en fitopatología y director del área académica de la Ciudad del Saber


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