EU construirá nueva embajada en Panamá
Tras la tragedia de septiembre, Washington ve con suma urgencia la tarea de mejorar la seguridad de sus embajadas
Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com
Washington, D.C. -El nuevo presupuesto estadounidense para el 2003 confirma en blanco y negro algo que reporté hace dos años y que, en la época, la Embajada de Estados Unidos negó: que el Gobierno norteamericano se está preparando para mudar las oficinas de su embajada de la Avenida Balboa hacia otro sitio.
El presupuesto para el 2003 (que por el momento es solo una propuesta, ya que requiere la confirmación del Congreso) asigna mil 300 millones de dólares para la construcción o remodelación de varias embajadas en el extranjero. Se especifica en blanco y negro que unos 600 millones de dólares serán para la construcción o adquisición de “edificios nuevos” en Panamá, Kazakhstan, y Mali, “anexos nuevos” en Grecia, Rusia y Albania, y la compra de terrenos para proyectos futuros (ver www.state.gov).
El viernes intenté, sin éxito, obtener información adicional sobre lo que se planea para Panamá. Por ahora, solo puedo agregar que el secretario de Estado, Colin Powell, ha dicho –sin mencionar países específicos– que actualmente hay 13 proyectos de embajadas nuevas en la etapa de diseño o construcción, además de ocho que se iniciarán en el transcurso de este año y nueve más en el año próximo.
Debo mencionar, sin embargo, que cuando reporté en enero de 2000 que el Gobierno de Estados Unidos estaba contemplando mudar su embajada en Panamá, un vocero de esa embajada se empeñó en negarlo. A pesar de que yo tenía información confirmada de fuentes dentro y fuera del Departamento de Estado, este vocero –de manera muy ruda– tildó mi información de “pura conjetura” y se dedicó a tergiversar lo que yo había reportado para así dar entrevistas en las que desmintía mi despacho.
Pero el tiempo, como de costumbre, se ha encargado de aclarar la verdad de los hechos. Esos hechos son así: desde hace cinco o seis años, la Embajada de EU en Panamá está en una lista del Departamento de Estado sobre instalaciones que no cumplen con los requisitos de seguridad que se establecieron en 1985 (tras un ataque contra la embajada en Beirut) y 1998 (tras los ataques contra las embajadas en Kenia y Tanzania). En algunos casos, la seguridad se ha podido restablecer con solo remodelar el edificio existente, pero eso no es posible en el caso de las oficinas de la Avenida Balboa, porque el edificio –que data de los años cuarenta– es muy viejo y está demasiado expuesto a la calle.
Uno de los nuevos requisitos de seguridad es que la embajada debe estar retirada de la calle por una franja de, por lo menos, 100 pies, cosa que obviamente es imposible con el edificio de la Avenida Balboa. Otros requisitos incluyen que la planta baja tenga ventanas a prueba de balas y puertas de plomo sólido, que haya barreras eléctricas para impedir el acceso a vehículos, y que el edificio esté protegido por una muralla de nueve pies de alto. Todo esto se hace más fácil si el edificio está un tanto retirado de la ciudad, no en un área densamente urbana.
En el caso de Panamá, sin duda algún sitio de las áreas revertidas sería ideal, y es extraño que Estados Unidos no haya negociado esto antes de la devolución final de esos terrenos. En todo caso, a principios del 2000 pude confirmar que el Gobierno estadounidense había contratado a Cushman y Wakefield, una agencia gigante de bienes raíces (con oficinas en 44 países), para que ayudara a buscar el terreno. La información que obtuve entonces era que aunque Panamá no presentaba el mismo riesgo de terrorismo que otras regiones (el Medio Oriente, por ejemplo), Estados Unidos resentía que de vez en cuando había incidentes en que se le causaba daños menores a la embajada (por manifestantes tirando piedras, por ejemplo). Un funcionario norteamericano me dijo que Panamá no tenía alta prioridad en la lista de embajadas que se reemplazarían, pero que tampoco estaba en el renglón de países sin prioridad alguna.
Es obvio que tras la terrible tragedia de septiembre, Washington ve con suma urgencia la tarea de mejorar la seguridad de sus embajadas. Así, el proyecto de la nueva embajada en Panamá ha progresado al punto de que ya aparece en el presupuesto para el 2003. Imagino que en los próximos días se sabrá si Washington ya tiene en mano el terreno y el diseño.
La autora es corresponsal de La Prensa en
Washington
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