Energía vital
Karla Jiménez
kjimenez@prensa.com
No
hay duda, las manifestaciones sexuales humanas han sido desde hace
mucho tiempo fuente de inspiración para los artistas. Grandes de
antaño como Agostino Carraci, Toulouse Lautrec y Pablo Picasso aprovecharon
esa fuerza al máximo para llevar a cabo sus trabajos.
El grupo local Tierra de Nadie no se quedó
atrás y decidió explorar los cauces misteriosos de esta energía
vital en su nuevo material discográfico llamado acertadamente Libido.
El reconocido psicoanalista Sigmund Freud
planteó en sus estudios que la libido es el impulso que representa
todo instinto sexual. Es decir, esta potencia tiene una íntima relación
con esa manifestación de sentimientos llamada amor.
Algunos aspectos de esta hipótesis freudiana
están presentes en Libido, complejo álbum que fue lanzado al mercado
nacional a finales del 2001.
Juan Carlos Núñez, vocalista y guitarrista
de Tierra de Nadie, advierte que este disco, cuya temática ha sido
estructurada para personas con criterio propio, contiene líricas
intencionalmente ambiguas.
“No hay mucha narrativa de historias, porque
no queremos darle al público todo el concepto digerido”, explicó
Núñez a La Prensa. “En parte, también queríamos llegarle a lo que
nosotros denominamos como el ‘oyente inteligente’, que es el que
puede adaptar las líricas a sus propias vivencias”, prosiguió.
Núñez aseguró que este disco contiene conceptos,
que de cierta forma, podría no comulgar con las tendencias musicales
actuales, ya que figura como un paso evolutivo en la carrera de
esta agrupación.
Mirar otra vez
Tras varios cambios en su alineación a lo
largo de sus 13 años de existencia (cuatro vocalistas, cinco tecladistas,
cuatro bateristas y dos bajistas), Tierra de Nadie retorna con una
nueva fórmula musical. Sus miembros actuales, Juan Octavio Díaz
(bajo), West Valdés (batería) y Juan Carlos Núñez (guitarras y voz)
se muestran abiertos a todo tipo de experiencias en su campo.
En este período, el trío musical le ha dado
una segunda mirada a sus afluvios rítmicos. Por eso decidió hacer
con Libido una especie de continuidad de su instrospectivo disco
Alter Ego (1997). Por ejemplo, una señal de por dónde va la cosa
con estos chicos es una estrofa de una de sus nuevas canciones que
dice: “con ojos incandescentes que invitan a pecar”.
“Creo que los otros discos como el Deja Vu
(1995) no representan en su totalidad lo que queremos proyectar
como agrupación”, dijo el vocalista. “Sin embrgo, desde el lanzamiento
de Alter Ego, Tierra de Nadie marcó cierto patrón que como músicos
estamos interesados en seguir explotando”, continuó.
Para tal efecto, sus miembros investigan
con aquellas cadencias que por años le han servido de musa para
sus múltiples producciones. Núñez, fanático fiel de Led Zepellin,
afirma haber plasmado algunos elementos propios de la antigua banda
inglesa. No obstante, otros equilibrios eclécticos (nótese algunas
inclinaciones a la Yngwie Malsteem, Rolling Stones, Caifanes y una
que otra progresión mediterránea) sirvieron de complemento para
armar la estructura de este álbum.
“Tenemos un tema tropical, algo de punk (véase
Generación brutalidad), baladas, algunos ingredientes de jazz y
guitarras acústicas con distorsiones”, confirmó Núñez.
Los 15 temas de Libido convidan al oyente
a buscar la raíz de sus deseos y aliviarlos con indagaciones que
vayan más allá de su realidad inmediata.
Esta metología quizás no se le presente al
público de forma clara, pero como afirman los integrantes del grupo,
todo radica en el análisis personalizado de cada individuo. A similitud
de Freud, Tierra de Nadie utiliza el psicoanálisis para plasmar
los sucesos narrados.
Cada corte sugiere que las vehemencias del
hombre contemporáneo figuran como un impulso que se inicia con un
estímulo, cuya finalidad última, es precisamente la supresión de
las tensiones. Para ser más clara, las letras de Núñez trabajan
como puñales tenaces que obligan al escucha a interrogarse sobre
situaciones específicas.
Curiosamente el vocalista panameño no relaciona
ninguna de sus canciones directamente con la sexualidad, sin embargo,
sus compañeros Valdés y Díaz sí encuentran ciertos elementos eróticos
en las composiciones. Pese a esto, el ejercicio artístico aplicado
en las canciones de Libido es solamente interpretativo y nada tiene
que ver con la obscenidad.
“Muchos opinan que hemos modernizado nuestros
procesos musicales”, dijo Núñez. “Sin embargo, considero que tenemos
canciones únicas como lo puede ser Mancha o Rompe mi corazón”.
Musicalmente hablando, Tierra de Nadie se
muestra con la agresividad espontánea propia de quienes buscan no
ser encasillados en un solo estilo. “Como grupo nos limitamos a
tocar aquello que nos gusta escuchar”, comenta Núñez.
Por el momento, Libido, cuya co-producción
fue organizada por Evan Rodaniche (Cage 9), comenzará a promocionarse
“como Dios manda” durante el mes de marzo. En tanto, los muchachos
de este colectivo añaden que hay probabilidades para promover este
material musical en San Juan, Nueva York y Santiago de Chile.
Además en revista
•
Energía vital
•
Cine Paralelo
•
Buen comer
•
Sonidos en la vía
•
Cierra feria de arte ARCO con ventas al alza
|