Panamá, 21 de febrero de 2002
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Energía vital

Karla Jiménez
kjimenez@prensa.com

No hay duda, las manifestaciones sexuales humanas han sido desde hace mucho tiempo fuente de inspiración para los artistas. Grandes de antaño como Agostino Carraci, Toulouse Lautrec y Pablo Picasso aprovecharon esa fuerza al máximo para llevar a cabo sus trabajos.

El grupo local Tierra de Nadie no se quedó atrás y decidió explorar los cauces misteriosos de esta energía vital en su nuevo material discográfico llamado acertadamente Libido.

El reconocido psicoanalista Sigmund Freud planteó en sus estudios que la libido es el impulso que representa todo instinto sexual. Es decir, esta potencia tiene una íntima relación con esa manifestación de sentimientos llamada amor.

Algunos aspectos de esta hipótesis freudiana están presentes en Libido, complejo álbum que fue lanzado al mercado nacional a finales del 2001.

Juan Carlos Núñez, vocalista y guitarrista de Tierra de Nadie, advierte que este disco, cuya temática ha sido estructurada para personas con criterio propio, contiene líricas intencionalmente ambiguas.

“No hay mucha narrativa de historias, porque no queremos darle al público todo el concepto digerido”, explicó Núñez a La Prensa. “En parte, también queríamos llegarle a lo que nosotros denominamos como el ‘oyente inteligente’, que es el que puede adaptar las líricas a sus propias vivencias”, prosiguió.

Núñez aseguró que este disco contiene conceptos, que de cierta forma, podría no comulgar con las tendencias musicales actuales, ya que figura como un paso evolutivo en la carrera de esta agrupación.

Mirar otra vez

Tras varios cambios en su alineación a lo largo de sus 13 años de existencia (cuatro vocalistas, cinco tecladistas, cuatro bateristas y dos bajistas), Tierra de Nadie retorna con una nueva fórmula musical. Sus miembros actuales, Juan Octavio Díaz (bajo), West Valdés (batería) y Juan Carlos Núñez (guitarras y voz) se muestran abiertos a todo tipo de experiencias en su campo.

En este período, el trío musical le ha dado una segunda mirada a sus afluvios rítmicos. Por eso decidió hacer con Libido una especie de continuidad de su instrospectivo disco Alter Ego (1997). Por ejemplo, una señal de por dónde va la cosa con estos chicos es una estrofa de una de sus nuevas canciones que dice: “con ojos incandescentes que invitan a pecar”.

“Creo que los otros discos como el Deja Vu (1995) no representan en su totalidad lo que queremos proyectar como agrupación”, dijo el vocalista. “Sin embrgo, desde el lanzamiento de Alter Ego, Tierra de Nadie marcó cierto patrón que como músicos estamos interesados en seguir explotando”, continuó.

Para tal efecto, sus miembros investigan con aquellas cadencias que por años le han servido de musa para sus múltiples producciones. Núñez, fanático fiel de Led Zepellin, afirma haber plasmado algunos elementos propios de la antigua banda inglesa. No obstante, otros equilibrios eclécticos (nótese algunas inclinaciones a la Yngwie Malsteem, Rolling Stones, Caifanes y una que otra progresión mediterránea) sirvieron de complemento para armar la estructura de este álbum.

“Tenemos un tema tropical, algo de punk (véase Generación brutalidad), baladas, algunos ingredientes de jazz y guitarras acústicas con distorsiones”, confirmó Núñez.

Los 15 temas de Libido convidan al oyente a buscar la raíz de sus deseos y aliviarlos con indagaciones que vayan más allá de su realidad inmediata.

Esta metología quizás no se le presente al público de forma clara, pero como afirman los integrantes del grupo, todo radica en el análisis personalizado de cada individuo. A similitud de Freud, Tierra de Nadie utiliza el psicoanálisis para plasmar los sucesos narrados.

Cada corte sugiere que las vehemencias del hombre contemporáneo figuran como un impulso que se inicia con un estímulo, cuya finalidad última, es precisamente la supresión de las tensiones. Para ser más clara, las letras de Núñez trabajan como puñales tenaces que obligan al escucha a interrogarse sobre situaciones específicas.

Curiosamente el vocalista panameño no relaciona ninguna de sus canciones directamente con la sexualidad, sin embargo, sus compañeros Valdés y Díaz sí encuentran ciertos elementos eróticos en las composiciones. Pese a esto, el ejercicio artístico aplicado en las canciones de Libido es solamente interpretativo y nada tiene que ver con la obscenidad.

“Muchos opinan que hemos modernizado nuestros procesos musicales”, dijo Núñez. “Sin embargo, considero que tenemos canciones únicas como lo puede ser Mancha o Rompe mi corazón”.

Musicalmente hablando, Tierra de Nadie se muestra con la agresividad espontánea propia de quienes buscan no ser encasillados en un solo estilo. “Como grupo nos limitamos a tocar aquello que nos gusta escuchar”, comenta Núñez.

Por el momento, Libido, cuya co-producción fue organizada por Evan Rodaniche (Cage 9), comenzará a promocionarse “como Dios manda” durante el mes de marzo. En tanto, los muchachos de este colectivo añaden que hay probabilidades para promover este material musical en San Juan, Nueva York y Santiago de Chile.


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