Un modelo para Panamá
Una mejor calidad de vida se obtiene desarrollando las actividades económicas y sociales que hoy día apuntan como más prometedoras
Antolino Herrera Castillo
Algunos piensan que cuando hablamos de modelos nos referimos a querubines o maniquíes en los escaparates de los almacenes, o de figuras que se mueven en la pasarela.
Los modelos son la representación de una realidad. Por ello existen modelos económicos, educativos, mecánicos, etc. Los mismos se expresan o explican mediante símbolos, es decir a través del uso de las matemáticas, las gráficas y la teoría. Con esto decimos que hay subdivisiones de modelos matemáticos, gráficos y teóricos.
Si queremos trazar un modelo de desarrollo para Panamá, podemos considerar, como mínimo, cinco aspectos: lo social, lo económico, lo educativo, lo jurídico y lo financiero.
Nuestro objetivo primario sería la búsqueda de una mejor calidad de vida. Pero una mejor calidad de vida se obtiene desarrollando las actividades económicas y sociales que hoy día apuntan como más prometedoras. Por esto, hoy en Panamá se delinean como buenas la actividad turística y las actividades portuarias, entre otros diversos proyectos que, concatenados entre sí, crean los centros multimodales. En el área revertida, por ejemplo, se desarrolla esta modalidad. Por ello se habla de hoteles, centros comerciales, playas y otros lugares de recreación, acuarios, áreas de negocios, actividades ecológicas, turismo, entre otros.
El desarrollo del sector agropecuario es imperativo, porque evita la emigración del campo hacia la ciudad. Con esto se logra la desaparición de los cordones de miseria y el apiñamiento de pobladores, cuya ocupación está atada a la explotación agropecuaria.
El sector agrícola se puede y se debe desarrollar a través de las cooperativas, las agroindustrias y las explotaciones pecuarias y vacunas, la horticultura, los proyectos rurales y el desarrollo de las comunidades. Este desarrollo puede crear una mayor oferta de bienes del agro, incluso para la exportación. Dicho evento trae consigo una baja en el precio y, por consiguiente, una disminución en el costo de la canasta básica de alimentos. También, cuando hay bonanza en el sector agropecuario, la misma se traslada al resto de los sectores económicos, los servicios y la industria.
En cuanto al sector servicio, parece haberse abusado mucho de él. Tal afirmación se sustenta en el castigo tremendo de que son objeto los prestatarios cuando asumen un nuevo crédito. Mientras tanto, los banqueros viven una vida de lucro y los prestatarios siguen asfixiándose ante cuantiosas anualidades y plazos de pago.
Lo único que se puede advertir en este sector como tremendamente positivo es la aprobación de la ley que crea la Banca para la Micro Finanzas, en donde las pequeñas y microempresas pueden obtener préstamos con valores menores o iguales a 30 mil balboas. Esto está muy bien. Los pequeños empresarios también merecen otras oportunidades.
Dentro de este esquema, es imprescindible el modelo educativo, el cual es la materia prima. El currículo debe adecuarse a los lineamientos que tiene la economía del país. Por ello, se debe pensar en formar profesionales como administradores de puertos, administradores de empresas cooperativas y de pequeñas empresas, especialistas en servicios al turismo, en la hotelería, ecologistas, especialistas en informática, etc.
Pero, ¿cómo haremos para adecuar los órganos del Estado, el Organo Judicial, por ejemplo, del cual se espera una actuación transparente en la correcta interpretación de la ley, para que colaboren en esta tarea?
Estas son puntadas que se le pueden dar a una economía con el afán de hacerla sostenible. Lo más difícil es seleccionar las actividades económicas que nos han de mantener en el tiempo.
El problema con los modelos es que ninguno recoge toda la verdad. Así, se podrían adicionar a un esquema como éste un sinnúmero de otras variables, todas igualmente viables.
Antes de que pase más tiempo, es necesario saber para dónde vamos y con qué instrumentos o medios contamos. Este escrito sólo trata de desarrollar un esquema sobre un modelo económico al que aspiramos todos los panameños.
El autor es economista y educador
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