La otra cara de la gobernabilidad
Gobernar no es fácil, pues el Estado puede considerarse la empresa más compleja y difícil de administrar
Alfonso Torres M.
altom25@hotmail.com
Frecuentemente observamos, a través de los diferentes medios de comunicación, cómo algunos políticos hablan de “gobernabilidad” interpretando esta en términos generales como las actividades que deben realizar los distintos sectores ciudadanos, partidos políticos de oposición, gremios empresariales, sindicatos obreros y el resto de la sociedad civil, tendientes a coadyuvar o facilitar a los ungidos por el voto popular la labor de gobernar o administrar el país, que dicho sea de paso, es su responsabilidad.
En ese sentido somos de la opinión que quienes piensan así están soslayando lo que, a mi juicio, constituye el verdadero significado de la “gobernabilidad” la cual, para los efectos prácticos, podríamos definir como el ambiente o situación que se produce cuando existe una sintonía, aceptación o confianza de parte de los gobernados o el pueblo en general, de cara a los resultados que se van obteniendo a través de las actividades que desarrolla o lleva a cabo el gobierno de turno, para cumplir sus promesas electorales y resolver los agobiantes problemas y necesidades de las grandes mayorías nacionales.
En consecuencia, siento que el grado de gobernabilidad de un país es proporcional, no a las actividades que puedan o no realizar los sectores opuestos a los gobernantes de turno, sino a la cantidad de aciertos de ese gobierno, en el ejercicio de sus funciones tendiente a cumplir las promesas electorales y solucionar la problemática nacional.
Contrario a lo que muchos piensan, la función de gobernar no es fácil, puesto que el Estado puede considerarse como la empresa más compleja y difícil de administrar, debido a esa gran gama de recursos, necesidades y servicios que se tienen que considerar. Para desempeñar con éxito esas funciones y asumir semejantes responsabilidades es indispensable contar con personal debidamente calificado, desechando el gobierno como botín político, el empirismo y la improvisación.
Otros factores que a mi juicio tienen mucha incidencia en lograr la gobernabilidad son la idoneidad, la competencia y el liderazgo que deben demostrar los gobernantes en la ejecución de sus funciones. Cualquier país con un gobierno cuyos principales miembros no cumplan con los requisitos antes citados, tendrá serias dificultades en crear un ambiente propicio para lograr la gobernabilidad, y esto es así porque los mismos no contarán con los medios o las herramientas necesarias para realizar una labor eficiente en beneficio del pueblo.
Finalmente, cabe señalar que los gobiernos electos popularmente no están vacunados contra los efectos de la ingobernabilidad, ya que esta empieza con un descontento popular que, cuando no es atendido oportunamente, puede convertirse en frustración general, fuente generadora de conflictos. Si esta situación se mantiene por mucho tiempo y se le adicionan otros ingredientes, como rampante nepotismo, altos niveles de corrupción e incapacidad generalizada, puede dar origen a situaciones peligrosas como las ocurridas en Argentina, Ecuador, Perú y Filipinas.
El autor es administrador público
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