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Próxima parada: Zona Libre de
Colón
Los supuestos herederos
de la Panama Railroad Company reclaman derechos sobre terrenos en
la Zona Libre y amenazan con desalojar a varios comerciantes del
área
Mónica Palm
mpalm@prensa.com
Hablar de un encontronazo con un tren nos
trae a la mente ideas de desastre y fatalidad. En el caso de la
sociedad denominada Panama Railroad Company, a pesar de que no hay
un caballo de hierro de por medio, la connotación —al menos en términos
económicos— ha sido la misma para los empresarios colonenses que
han tenido la mala suerte de encontrarse en su arrollador camino.
Hasta ahora, siempre se ha creído que las
tierras administradas por la Zona Libre de Colón (ZLC) eran propiedad
de la Nación. Pero resulta que hay un grupo de personas que, amparándose
bajo un supuesto derecho de propiedad sobre terrenos que en un momento
pertenecieron a la Panama Railroad Company, amenazan con usurpar
los inmuebles de varios comerciantes establecidos dentro e incluso
fuera de la zona franca.
Entre los que reclaman figuran Legrande Norris
Lamb —presidente y representante legal de Panama Railroad Company—
y su hermano Donald Lynn Lamb. Además, Joseph Debella, Iván Harris,
Aristides Valdés, Luis Alberto Alvares, Robert More, Anel Guillén
Villarreal y Santiago Guillén Peralta.
Todas estas personas han sido querellados
criminalmente por supuesta falsedad de documentos, usurpación, estafa,
encubrimiento, asociación ilícita y extorsión por la Cámara de la
Propiedad Urbana de Colón —gremio que agrupa a varias de las empresas
afectadas— representada por la firma forense Rubio, Alvarez, Solís
y Abrego.
De acuerdo con el abogado David Alberto Davarro,
la Panama Railroad Company obstaculiza el proceso mediante el cual
los comerciantes de la Zona Libre obtienen el título de dominio
sobre los inmuebles que construyen en los terrenos que les arrienda
la Administración de la ZLC para establecer sus negocios. Con ello,
la empresa busca obtener una “injustificada e ilegal compensación
económica”, asegura Davarro.
A tal extremo ha llegado el asunto que Panama
Railroad Company ha secuestrado bienes muebles e inmuebles y, en
algunos casos, hasta cuentas bancarias de los comerciantes.
Al parecer, para nada ha contado una reciente
opinión de la Procuraduría de la Administración, que advirtió que
las áreas que fueron revertidas a Panamá a raíz de los Tratados
Torrijos-Carter son de dominio de la Nación y, por lo tanto, no
proceden las reclamaciones de los supuestos herederos de Panama
Railroad Company.
Carlos Moore, abogado de Panama Railroad
Company, reveló que su cliente tiene “como 25 casos” contra empresarios
colonenses, interpuestos en diferentes tribunales de la provincia
atlántica, entre ellos, Alma Import & Export, Attia & Attia,
Corporación de Costas Tropicales Panamá y Colón (Colón 2000), Oficina
Quijano, S.A., Víctor Lum Lee, Panama Canal Railway Company, Rada
Internacional, S.A., y Nirzvi, S.A.
Las dos últimas —Rada y Nirzvi— son las únicas
que mantienen procesos judiciales pendientes con Panama Railroad
Company.
¿Qué ocurrió con el resto de las empresas
demandadas? ¿Quién es el verdadero dueño de las fincas en litigio?
¿Existe la Panama Railroad Company?
Algo ¿bueno? está pasando en Colón
El 21 de diciembre de 1999, Rada y la Administración
de la ZLC suscribieron un contrato de arrendamiento del lote No.
912, sobre el cual Rada desarrolló un inmueble de cinco plantas.
Como es de rigor, la empresa acudió a los tribunales a solicitar
la expedición del título constitutivo de dominio sobre las mejoras
construidas en el terreno arrendado.
Pero de repente, en medio del proceso, apareció
la Panama Railroad Company, que alegaba ser titular de los terrenos
amparándose en un contrato-ley de concesión del Gobierno de la República
de Nueva Granada —hoy Colombia— publicado en la Gaceta Oficial 1128,
de 9 de junio de 1850.
Este contrato otorga a Panama Railroad Company
varios privilegios exclusivos, entre ellos, la operación del ferrocarril
y la navegación por el río Chagres.
El 28 de marzo de 2001, el abogado Carlos
Moore, en nombre de Panama Railroad Company, interpuso incidente
de oposición contra el proceso para obtener el título constitutivo
de dominio solicitado por Rada.
“Panama Railroad Company se considera sin
duda de buena fe dueña de esa área, en la cual ha ejecutado constantemente
actos de dominio”, alegó Moore.
Lo mismo ocurrió con Nirzvi. Los abogados
de Lamb —en este caso Aubrey Oliver Dawkins Samuels y Gisela Dudley—
presentaron otro incidente de oposición contra el proceso para obtener
el título constitutivo de dominio que solicitó Nirzvi el 26 de julio
de 2000. En este caso, Panama Railroad Company (PRC) también alega
ser propietaria de la finca concesionada.
Moore reconoció que el resto de las empresas
afectadas por los reclamos de la Panama Railroad Company ha decidido
solucionar el problema mediante “transacciones” extrajudiciales
a favor de la PRC.
El gerente de la ZLC, Jorge Fernández, reconoce
que eso ha pasado: “hemos tenido casos de empresarios que nos dicen
que ciertas personas se le acercan y le dicen que esto es un proceso
largo, pero que con 'X' cifra de dinero, ellos retiran la demanda”.
Donald Lamb no parece muy contento con estos
arreglos, porque se queja de que ninguno de los empresarios aludidos
ha pagado lo que supuestamente ha acordado con la Panama Railroad
Company.
Pero, ¿por qué emprenderla contra empresas
establecidas en la zona franca?
Resulta que, según Donald Lamb —accionista
de la Panama Railroad Company— la ZLC fue creada en 1948 sobre la
finca 464, propiedad de la Panama Railroad Company. “La Zona Libre
tenía nada más el usufructo” de la tierra, no así los empresarios
establecidos en ésta, se queja.
Los abogados de Lamb aseguran que la finca
en donde está asentada la zona franca —la No. 3442, inscrita en
el tomo 402, folio 247 de la Sección de la Propiedad de la Provincia
de Colón— no es más que un “traslape ilegal” sobre la finca 464.
En ello concuerda Lamb, quien insistió en que “la Zona Libre no
tiene el título ni la propiedad” y de eso dice “tener pruebas".
Lamb mostró a La Prensa un documento expedido
por el Registro Público el 2 de febrero de 2002, que certifica que
la Panama Railroad Company es propietaria de la finca No. 464, inscrita
el 9 de febrero de 1915, al tomo 47, folio 460, actualizada al rollo
No. 28697, documento No. 5, de la Sección de la Propiedad del Registro
Público de la Provincia de Colón. (Ver
facsímil).
Tan convincente parece ser la Panama Railroad
Company que logró que una familia colonense instalara su residencia
dentro de una bodega en la ZLC, lo que afectó a los comerciantes
arrendatarios del terreno.
Dado que se supone que los terrenos que reclama
la Panama Railroad Company son propiedad de la Nación, a la Administración
de la ZLC no le ha quedado otra que intervenir en el asunto.
Así, en noviembre de 2001, los abogados Andreas
Vasilópulos y Sae Anh Park, apoderados legales de la ZLC, interpusieron
tercería en el proceso para obtener el título constitutivo de dominio
por mejoras construidas en terrenos ajenos que habían solicitado
Rada Internacional, S.A, y Nirzvi.
Con esta acción, la ZLC pretende demostrar
legalmente que los contratos de arrendamiento a favor de Nirzvi
y Rada se verifican sobre terrenos propiedad del Estado, administrado
por la ZLC, explicó Vasilópulos.
Según los abogados de la ZLC, el contrato
realizado por la República de Nueva Granada el 9 de junio de 1850
fue anulado con la Constitución de la República de Panamá de 1904.
De hecho, el artículo 147 de la Carta Magna disponía que “todas
las leyes, decretos, reglamentos, órdenes y demás disposiciones
que estuvieren en vigor continuarán observándose en cuanto no se
opongan a ella ni a las Leyes de la República de Panamá”.
Vasilópulos y Park recuerdan que Panamá,
al adquirir su independencia y soberanía de la República de Nueva
Granada en 1903, suscribió con el Gobierno de Estados Unidos el
tratado para la construcción del Canal, con lo cual dejó totalmente
sin efecto concesiones realizadas con antelación contrarias a la
Constitución.
Según Alberto Davarro, el abogado de la Cámara
de la Propiedad Urbana de Colón, el grupo de Lamb se apropió de
todas las fincas inscritas en el Registro Público a nombre de la
Panama Railroad Company, “aun cuando las inscripciones de estas
fincas debieron ser canceladas desde 1959, según el Decreto 434”
de ese mismo año.
¿Qué es Panama Railroad Company?
Donald Lamb, quien dice ser accionista de Panama Railroad Company,
muestra los documentos que supuestamente acreditan a la compañía.
Es una sociedad constituida en el Estado de Nueva York el 7 de abril
de 1849 e inscrita en el Registro Público panameño
apenas a partir de 1999. Fue adquirida por la sociedad francesa
Compañía Universal del Canal Interoceánico
en 1881, la que, a su vez, fue comprada por la Nueva Compañía
del Canal de Panamá en 1894, también de capital francés.
Finalmente, la Panama Railroad Company pasó a manos del Gobierno
de Estados Unidos en 1904.
Se supone que la compañía dejó de existir
en 1948, cuando fue reincorporada como un brazo operativo del Canal,
que era por entonces una agencia federal de Estados Unidos, que
posteriormente fue nombrada Compañía del Canal de
Panamá, en 1950, y que subsistió como la Comisión
del Canal de Panamá de 1979 a 1999.
Donald Lamb quien dice que heredó las acciones de
su bisabuelo, J.J. Buchanan, director de la Panama Railroad Company
en 1903 afirmó que no existe ningún documento
que avale la compra-venta entre el Gobierno estadounidense y la
compañía francesa. Y sin ese documento dice
no se puede probar que el Gobierno americano es dueño de
nada [sic].
Pero Davarro dice tener pruebas que demuestran que el Gobierno
estadounidense sí adquirió la totalidad de las acciones
de la Panama Railroad Company, hasta que la sociedad fue incorporada
a la Comisión del Canal de Panamá (hoy Autoridad del
Canal de Panamá).
Como se sabe, posteriormente Estados Unidos, en virtud del Tratado
Torrijos-Carter, transfirió a Panamá todos los derechos,
títulos e intereses que mantuviera en las propiedades, instalaciones
y equipos del ferrocarril.
Pero, aunque al revertir a Panamá dichos bienes fueron inscritos
nuevamente a nombre de la Nación, subsistieron en el Registro
Público las inscripciones de fincas inscritas a nombre de
Panamá Railroad Company. Estas inscripciones debían
ser canceladas en cumplimiento del decreto No. 434 de 1959, emitido
en su momento por el entonces presidente de la República,
Ernesto de la Guardia. No obstante, esto no ocurrió.
Actualmente, hay una comisión interinstitucional integrada
por abogados de la ZLC, la Autoridad de la Región Interoceánica
y los ministerios de Economía y Comercio que trabaja
en una propuesta para solicitar al Registro Público que ordene
la cancelación de la inscripción de varias fincas
que están a nombre de personas naturales o jurídicas,
pero que traslapan propiedades del Estado.
Ese desliz es el que sirve de base para los reclamos
de los supuestos herederos de la Panama Railroad Company.
Según Davarro, Lamb y su grupo, valiéndose
de declaraciones falsas en instrumentos públicos, se han
apropiado de acciones de la sociedad Panama Railroad Company y se
auto nombraron directores, dignatarios, apoderados y propietarios
de dicha corporación con el propósito de hacerse
como dueños de las inexistentes fincas que aún, por
error, se mantienen inscritas en papel en el Registro Público
de Panamá.
Para Donald Lamb, en cambio, el asunto es muy simple. ¿Quién
tiene las acciones? Ellos [la ZLC y los abogados del caso] nunca
van a poder probar que el Gobierno americano compró nada
recalcó. La compra no existe entre los franceses
y Estados Unidos; no existe en Washington ni existe en París.
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