La siguiente meta
El espacio, que es considerado la última frontera, nos deja saber la grandeza de la mano del creador de la humanidad
Ricardo de la Espriella
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
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El transbordador Atlantis es una de las naves más nuevas de la NASA.
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Esta es la última entrega sobre el programa de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA por sus siglas en inglés) y el puerto espacial John F. Kennedy, en Cabo Cañaveral de la Florida.
Luego del programa Apolo y los legendarios viajes a la Luna, la NASA ingresó en una fase menos extravagante, pero de igual forma sumamente importante.
Las visitas a la Luna fueron la culminación de una serie de proyectos de la NASA para probar su capacidad en viajes espaciales. Además probaron sus hombres y equipos en esta hazaña de la humanidad. Sin embargo, la Luna es un cuerpo celeste que está extremadamente cerca de la Tierra en distancias espaciales. La gravedad de la Tierra funcionaba como un resorte que impulsaba a las naves del proyecto Apolo.
La otra fase
Luego de estas espectaculares expediciones a la Luna la NASA aparentó entrar en una etapa no tan extravagante. Para muchos se convirtió en una agencia gubernamental mas.
No obstante, la realidad era otra. Los científicos de la NASA conscientes de que los próximos viajes espaciales serían muy distintos debido a las grandes distancias empezaron una serie de experimentos y proyectos con miras a su próxima misión: el planeta Marte.
Para este fin se estableció primero una estación espacial en órbita alrededor de la Tierra: el famoso Skylab.
El Skylab fue el siguiente paso de la NASA. Felizmente este proyecto integró por primera vez a distintas naciones y particularmente a la Unión Soviética y Estados Unidos.
Fue una sorpresa que la antigua Unión Soviética y Estados Unidos empezaran a trabajar juntos. Algo sin precedentes en esos tiempos.
En esa oportunidad se estudió, por primera vez, la permanencia de los humanos por extensos periodos en el espacio.
Sin esos resultados no se podrían realizar los actuales viajes al espacio y mucho menos el planeado periplo al planeta Marte.
El Skilab fue abandonado en 1979 y en 1984 se desintegró al hacer contacto con la atmósfera terrestre.
Otra opción
Durante muchos años Estados Unidos había planificado una nueva nave que pudiera ser utilizada como una aeronave convencional y no como una cápsula. Una verdadera nave espacial con todas las comodidades y la seguridad de un regreso a la Tierra sin contratiempos.
El resultado de esos estudios fueron los trasbordadores espaciales que se usan actualmente. Son naves totalmente nuevas que vuelan como un avión y pueden llevar y recoger astronautas de las estaciones orbitales.
Para este siglo se planea una plataforma especial permanente.
El trasbordador espacial se planificó para que fuera una mula de carga que pudiera llevar a los astronautas y toneladas de materiales para construir la primera estación espacial permanente.
Todas estas maravillas fueron planeadas con décadas de antelación en una titánica labor que habla por sí sola de la organización y dedicación del programa espacial de Estados Unidos.
El Enterprise
Desde 1972 se planearon viajes en trasbordadores. En 1977, el primer trasbordador en vuelo no orbital fue el Enterprise.
El Columbia logró el primer vuelo orbital el 12 de abril de 1981 y el resto ya es historia.
El programa de trasbordadores de la NASA lleva satélites de comunicaciones, experimentos científicos y armas militares al espacio en uno de los programas más lucrativos en la historia de los vuelos espaciales.
Entre 1981 y 1986 hubo más de 23 vuelos espaciales y el programa de la NASA se convirtió en una rutina.
Pero así como el espectacular programa Apolo tuvo sus mártires de igual forma el programa de transbordadores pagó un alto precio por su éxito.
El 28 de enero de 1986 el transbordador espacial Challenger explotó en una helada mañana de invierno causando la muerte de ocho tripulantes, entre ellos una maestra que ganó el derecho a viajar luego de vencer a 11 mil aspirantes.
La NASA aprendió de sus errores y siguió con este increíble programa espacial que en tan solo 30 años ha logrado avanzar en el proceso del conocimiento del cosmos.
El telescopio espacial Hubble y la construcción de la Estación Espacial Internacional han unido a la comunidad científica internacional como nunca antes, lo que contribuye a la integración de la humanidad.
Una base lunar permanente y una misión a Marte son los siguientes objetivos del programa espacial para este siglo.
El espacio, que es considerado la última frontera, nos deja saber la grandeza de la mano del creador.
Las magníficas fotos de estrellas, nebulosas y galaxias nos inspiran a tener fe y esperanza en un futuro mejor donde la paz, la abundancia y la armonía reemplacen los sufrimientos de la humanidad.
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