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Actualidad
Investigaciones y
obstáculos
Se adicionó un eslabón
más a este escándalo de sobornos a funcionarios
Rafael Pérez G.
rperez@prensa.com
Las
diligencias que emprende el Ministerio Público, tras el escándalo
sobre el presunto soborno a funcionarios, registró un bajón en términos
informativos durante la última semana. Sus razones no obedecen exclusivamente
a las fiestas carnestolendas. Los agentes de instrucción responsables
de las investigaciones –junto a un equipo especializado de auditores
y contables– entraron en una etapa de importancia suprema para las
indagaciones que llevan a cabo: el análisis de transacciones bancarias
y el estudio de los registros de llamadas telefónicas.
Sus primeras tareas, como se recuerda, consistieron
en la recepción de declaraciones juradas a legisladores, funcionarios
y particulares que puedan aparecer directa o tangencialmente vinculados
con los hechos delictivos denunciados. Tras la información recabada
como consecuencia de la práctica de varias diligencias, la Procuraduría
General de la Nación ordenó la toma de declaración indagatoria no
solo a los legisladores Carlos Afú Decerega y Mateo Castillero Castillo.
Dos altos ejecutivos del Consorcio San Lorenzo,
que suscribió un contrato con el Estado que contempla el desarrollo
del Centro Multimodal, Industrial y de Servicios (CEMIS) en Colón,
también serán sometidos a una declaración indagatoria.
Martín Rodin, quien figura entre los principales
accionistas del consorcio, y su representante legal, Stephen Jones,
podrían enfrentar cargos tras los últimos hallazgos.
Previo a ello, el Ministerio Público había
ordenado asimismo el impedimento de salida del país de ambos ejecutivos,
pero la medida aparentemente llegó tarde. Rodin había viajado a
Cuba y su socio Jones, junto con su familia, salió de Panamá rumbo
al viejo continente.
Con esa medida, Rodin y Jones se convertían
en la tercera y cuarta persona a quienes se les restringe salir
del país. Actualmente tienen el mismo impedimento de salida del
territorio nacional, los legisladores Afú y Castillero. Ayer jueves
estaba previsto que Martin Rodin acudiera a la Procuraduría a cumplir
con la orden girada en su contra. Se desconoce si Jones emulará
las acciones de su socio.
Pero la presencia ayer de Edgar Enrique Montenegro
Diviazo, secretario general del Frente Nacional contra la Corrupción,
en la sede principal de la Procuraduría, dio un giro sorprendente
a la agenda informativa del día. Y no solo eso: en el Ministerio
Público se tomaron acciones inmediatas.
La petición de Montenegro fue directa: verificar
la existencia de una auditoría a la Compañía Impresora Técnica Especializada,
S.A., cuyos resultados arrojaron un supuesto sobreprecio de 7 millones
de dólares en el cobro de la impresión de chances y billetes de
lotería. De acuerdo con la información entregada por Montenegro
al Ministerio Público, el contralor Alvin Weeden, presuntamente,
ordenó el archivo del expediente. Todo ello, según la información
que se le facilitó al Frente Nacional contra la Corrupción, luego
que se ratificó en la cámara legislativa a los magistrados de la
Corte Suprema de Justicia, Winston Spadafora y Alberto Cigarruista.
Adicionalmente, el Frente Nacional contra
la Corrupción solicitó al procurador Sossa que investigue las razones
por las cuales se aumentó de 38 millones de dólares a 47 millones
de dólares el beneficio económico que obtiene la referida empresa
por la mencionada impresión de los billetes. Ayer la fiscal primera
anticorrupción, Cecilia López, encabezó una diligencia de inspección
en la Contraloría, tras ser comisionada para ello por el procurador
José Antonio Sossa.
Un eslabón adicional se incorporó a este
escándalo sobre sobornos a funcionarios. Las investigaciones que
realiza la Procuraduría podrían enfrentar otro obstáculo: dentro
de 10 días, los legisladores retoman su inmunidad parlamentaria,
debido a que el 1 de marzo próximo reinician las sesiones ordinarias
en la Asamblea Legislativa. Y la Constitución política es clara
sobre este particular: “ Cinco días antes del período de cada legislatura,
durante ésta y hasta cinco días después, los miembros de la Asamblea
Legislativa gozarán de inmunidad”. Si las matemáticas no fallan,
el próximo domingo 24 de febrero, los 71 legisladores reasumen su
inmunidad.
Argentina busca una
salida
No es fácil obtener el
respaldo de una población afectada por el hambre, el desempleo y
la pobreza
Alexs Osorio
aosorio@prensa.com
¿Qué
sucederá con Argentina? Es impredecible definir el futuro de los
argentinos, sobre todo cuando la crisis económica continúa y el
gobierno del presidente Eduardo Duhalde toma medidas riesgosas,
pero necesarias, para buscar alguna salida.
Lo único seguro es que se avecinan nuevas
tempestades para Argentina. Su presidente, Duhalde, acosado casi
a diario por las protestas de los desempleados, ha redoblado la
presión para destituir a los miembros de la Corte Suprema y recortar
el gasto de la burocracia, mientras surge el temor de que el abandono
del sistema de convertibilidad cambiaria –que desde 1991 ataba el
peso con el dólar– pueda hacer que se dispare la inflación.
Aunque en estos primeros días no se han cumplido
las profecías de los analistas, que esperaban una brusca devaluación
del peso al flotar libremente, todavía no se puede bailar tango.
Lo lamentable es que ya se han registrado
alzas en renglones del sector alimentario como carnes y cereales,
y se ha comprobado el encarecimiento de medicamentos y bienes de
consumo como automóviles y electrodomésticos, hecho que puede aumentar
el conflicto social.
Con la destitución y el enjuiciamiento de
los miembros de la Corte Suprema de Argentina, cuestionados popularmente
por haber respaldado los planes económicos que desembocaron en la
actual crisis, Duhalde pretende obtener el respaldo de un país con
una deuda pública de 142 mil millones de dólares y un alto índice
de desempleo.
No es fácil obtener el respaldo de una población
afectada por el hambre, el desempleo, la pobreza, y que se siente
traicionada por la clase política; y como si fuera poco, entre la
espada y la pared por el denominado corralito financiero, decreto
que limita el retiro de los escasos ahorros ante la falta de capital
de los bancos. El mes pasado la Corte declaró inconstitucional el
corralito financiero, pero el Gobierno recurrió de nuevo a un decreto
para mantenerlo vigente. Tampoco será un paseo el enjuiciamiento
de los magistrados (sobre quienes pesan 30 pedidos de juicio político,
y generalmente son ligados al ex presidente Carlos Menem), lo que
podría desencadenar una batalla política en un país donde la democracia
peligra.
Las medidas adoptadas en el campo económico
(la liberación del peso y la flexibilización del corralito financiero),
aunque riesgosas, son necesarias para intentar obtener dinero del
FMI, que en diciembre hizo estas exigencias al suspender el desembolso
de mil 300 millones de dólares que formaban parte del plan econó
mico en ese entonces.
En ese aspecto, Argentina va por buen camino
al restablecer el diálogo con el Fondo Monetario Internacional y
el Tesoro de Estados Unidos, lo que además le sirve para tratar
de recuperar la credibilidad mundial. Argentina estima que necesita
entre 22 mil ó 23 mil millones de dólares para empezar a reconstruir
su economía.
Pero cualquier plan económico que se acuerde
con el FMI tendrá que incluir un componente social para generar
empleo y combatir la pobreza.
Acertadamente, Duhalde ha propuesto una reforma
en su país, de tal manera que la Constitución contemple la reducción
de los gastos de las entidades públicas.
Dicha reforma política abriría paso a una
nueva República: con la ratificación del actual sistema presidencialista
o bien el establecimiento de un régimen parlamentario. Más importante
aún es que se limitaría el gasto del Parlamento nacional y de las
legislaturas provinciales. De igual forma, eliminaría los gastos
reservados, fondos extras libres de rendición de cuentas de que
disponen tanto la Presidencia, como los ministerios, el Parlamento,
la Corte Suprema de Justicia y otros organismos gubernamentales.
En conclusión, las medidas económicas ya
se han comenzado a implementar y la reforma política que las complementa
ya se promueve. Ahora solo hace falta que el tiempo determine si
se ha hecho lo correcto para evitar el colapso del país.
Cicerón en tiempos
de Afú
“Los legisladores no
son merecedores de ese reconocimiento, puesto que en vez de servir
a la patria, se sirven de ella”, dice Gina Rodríguez
Gerardo Berroa Loo
gberroa@prensa.com
De
los romanos nos quedan muchas enseñanzas: su arte, sus costumbres,
sus letras, pero, sobre todo, su derecho. Y es que el aporte de
los romanos dejó una huella imborrable en la historia y en el desarrollo
de las instituciones jurídicas que todavía hoy reflejan su influencia.
Constantemente, y para cualquier caso, se
citan pasajes de la época romana. A los legisladores, por ejemplo,
se les llama los “padres de la patria”, frase que también tiene
su origen en tiempo de los romanos.
Marco Tulio Cicerón fue un político y gran
orador romano. Por el año 63 a.C. un aristócrata, Sergio Catilina,
tramó un complot para tomarse el poder, aprovechando la ausencia
del general Pompeyo. Catilina agrupó a su alrededor cuanto había
de corrompido entre la juventud de la nobleza, junto con romanos
y proscritos, y concibió el propósito de asesinar a los magistrados.
Sin embargo, su plan fracasó. Cicerón, quien ocupaba un cargo en
el consulado, descubrió la conspiración y la desbarató a través
de sus célebres discursos “las catilinarias”. Por ello se le distinguió
con el título de “padre de la patria”.
El pasado 16 de enero, el legislador Carlos
Afú denunció que sus colegas del PRD recibieron dinero a cambio
de sus votos en beneficio del Centro Multimodal Industrial y de
Servicios, S.A. (CEMIS).
Inicialmente, la cifra que se les “adelantó”
fue de 6 mil dólares. Afú, cual Cicerón, asegura que él los recibió
como prueba del soborno.
¿Se merecen todos los legisladores la distinción
de “padres de la patria”? ¿Se merece Afú ser llamado “padre de la
patria”?
Julio González, un buhonero, dice que no.
Para él, los legisladores no merecen ni ser llamados honorables
ni mucho menos “padres de la patria”, porque no han hecho nada para
que se les distinga de esa manera.
Gina Rodríguez, secretaria de profesión,
concuerda con González. Para ella “los legisladores no son merecedores
de ese reconocimiento, puesto que en vez de servir a la patria,
se sirven de ella”.
Sin embargo, esta aversión que siente la
gente hacia muchos legisladores puede invertirse. Para ello se necesita
de un compromiso, de una visión de Estado, y la democratización
de la clase política panameña.
La legisladora Susana Richa de Torrijos,
catedrática de español en la Universidad de Panamá, cuando asumió
su puesto en la Asamblea comenzó a hacer una lista con todas las
palabras, frases y construcciones mal empleadas por sus colegas.
Al poco tiempo dejó de hacerlo. “Siempre uno comete errores... esto
se debe a una deficiencia en la enseñanza...”, explicó la legisladora.
Cicerón era un hombre muy educado. Estudió
con los eruditos griegos. Su mayor aporte se verificó, sin lugar
a dudas, en la literatura; con él la lengua del Lacio alcanzó gran
brillo y esplendor, al punto de que se llega a hablar de un “estilo
ciceroniano”.
Si los líderes del país, en este caso los
legisladores, están en un nivel tan deplorable que hace que la gente
sienta por ellos aversión, es necesario y urgente cambiar el sistema
de elección de los mismos.
Los partidos políticos, en gran parte, por
no decir que en todo, son responsables de esta situación.
Por conveniencias electoreras, durante muchos
años, se ha preferido cantidad en vez de calidad. Es necesario y
urgente bajar el número de legisladores y que estos sean elegidos
a nivel provincial y nacional, y no por circuitos electorales como
ocurre actualmente.
La democracia debe empezar por casa. Ya basta
del “dedo seleccionador”. En manos de los actuales legisladores
está que esto cambie. Las reformas electorales que tienen en sus
manos debe reflejar, al menos, que todas las candidaturas vayan
a primarias, no solamente la presidencial
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