Ring
Side
No apuremos la carreta
Nicolás Espinosa s.
nespinos@prensa.com
Las posibilidades de que el colonense Demetrio
Pambelé Ceballos logre un triunfo sobre el estadounidense
y ex campeón del mundo Randall Bailey, mañana sábado
en su encuentro titular, son a mi entender muy pocas. El optimismo
que irradia nuestro compatriota y paisano son justificables, ya
que no todos los días se obtiene una oportunidad de esta
magnitud, pero de esto a que lleve alguna probabilidad, es un millón
de pesos totalmente diferente.
Ceballos, quien no pelea desde marzo del año pasado, se
enfrentará a Bailey por el título vacante superligero
de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). El estadounidense
ya fue una vez campeón de esta división y está
ansioso por volver a saborear las mieles de lo que significa serlo,
y para ello el año pasado efectuó tres encuentros.
Uno ante Mongo Aurelio (Bob Elkins), otro frente al Fulo de la Esquina
(Anthony Cobb) y uno más con Robin (Billy Wooten), el compañero
de Batman, pero al fin y al cabo fueron compromisos que lo llevaron
a mantenerse activo y con muy buena opción a un título
del mundo.
No es que menospreciemos las aptitudes que pueda tener Demetrio
Ceballos, pero sus condiciones técnicas no bastarán
para hacerle frente a una pelea de tamaña envergadura. Ojalá
nos equivoquemos y Pambelé logré alcanzar el cetro
anhelado.
Este tema nos lleva a otro. Panamá, boxísticamente
hablando, ha vuelto a despertar, después de mucho tiempo
de navegar en un círculo vicioso, y es por ello que no debemos
echar todo por la borda. Otrora, boxeador que iba por un título,
púgil que venía arrastrando una derrota, además
una paliza; esa era la tónica. Falta de madurez de nuestros
trompadachines, apresurados encuentros estelares e ingreso mucho
más rápidos en las clasificaciones mundiales, eran
algunos de los aditamentos que nos adornaban.
Hago todo este pantallazo para hablar de la muy promocionada pelea
entre Davis Arosemena y Leopoldo El Tiburón Arrocha, por
el cetro gallo de la Federación Centroamericana de Boxeo
(FEDECENTRO), este sábado 2 en la ciudad de Penonomé.
Al principio pensé que era un error del periodista de La
Prensa sobre el hecho de que el compromiso iba a ser un por un título,
pero leí otros diarios y confirmé la información.
Inmediatamente me hice varias interrogantes ¿No fueron vencidos
en sus más recientes compromisos estos dos señores?
¿Qué créditos poseen los protagonistas para
disputar un título, así sea de papel? ¿O será
que las reglas han cambiado y cualquiera puede hacerlo?
No sé de quiénes habrá sido la idea, pero
le hacen mucho mal al boxeo istmeño. Eso nos hace recordar
la ocasión en que el púgil colonense Alexander Miller
fue a pelear como sustituto a Colombia, y lo hizo con el crédito
de ser el campeón minimosca o mosca de Panamá. Como
es de suponer, Miller fue noqueado y la prensa colombiana hizo fiesta
por ello, porque antes se enviaban a verdaderos campeones;
hoy, solo paquetes.
No sé si están conscientes de ello, pero la misma
organización se demerita avalando este tipo de peleas. Tal
vez algún día, tanto Arosemena como Arrocha podrán
tener la categoría para disputar un cetro, pero en la actualidad
no están ni siquiera para pelear por una corona nacional.
Bailemos el bolero como tiene que ser, porque el tener hoy día
dos campeones mundiales y otros boxeadores muy bien clasificados,
ha costado muchísimo.
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