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Defensor del lector
La
investigación
La ciencia en sus distintas ramas tiene un método
común de trabajo; desgraciadamente hay quienes la acomodan
a sus intereses
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Si se busca llegar a la verdad, el método de investigación
es el mismo, pueden variar las formas y los contenidos; pero aquello
de observar, ejecutar o experimentar, levantar una hipótesis
o establecer una confirmación se mantiene como el camino
válido de la ciencia.
Un biólogo llega a la orilla del mar, se sienta en la playa
y mira el movimiento de los cangrejos, los mira por mucho tiempo,
horas, días, meses y a veces años; anota, retrata
o filma; lee, estudia y analiza lo que se ha escrito sobre estos
artrópodos crustáceos; se acerca a ellos, los escucha,
trata de descifrar los rumbos erráticos que utilizan para
perderse en un hueco arenoso; trata de comprenderlos, pero no siempre
logra llegar hasta las últimas consecuencias...
Algo parecido experimenta el sociólogo. Su objeto de estudio,
para poner un ejemplo, es el comportamiento de las pandillas de
maleantes juveniles. Trata de vivir cerca de ellos, pero no se mezcla
en su vida. Cómo se mueven, cómo se visten, cómo
organizan sus ataques, cómo se amparan con la ley del silencio;
registra todo. Establece las relaciones de estos grupos con el resto
de la sociedad. Mide los niveles de su marginalidad, al tiempo que
trata de establecer el origen de sus riquezas y su comportamiento,
pero tampoco aquí logra llegar hasta las últimas consecuencias...
Para el politólogo la búsqueda de los resultados
puede ser más fácil o más difícil que
para los otros investigadores de la naturaleza y la sociedad. Los
objetos de estudio del politólogo son el poder, la ley y
la justicia... Si el investigador se deja llevar corriente abajo,
el asunto termina tuti mundi contenti y la ciencia toma otro rumbo.
Si el investigador nada corriente arriba se encontrará con
rápidos, saltos y estanques que le impedirán avanzar...
Mientras tanto, la sociedad seguirá bailando en estos carnavales,
como los cangrejos: él va pa'lante, y ella pa'trás;
como los maleantes: ¡filo, bille, guiales y pandilla!;
y como los políticos: ¡Ay morena!, dime la verdad
/ la verdad te estoy diciendo, / ay caramba hasta las últimas
consecuencias...
Carta y comentarios
Tratado tributario...
17 de enero de 2002
Esto es una farsa. Ya el presidente George Bush dijo claramente
que los tratados de libre comercio se darán solo dentro del
ALCA, y no fuera del mismo. Esto es una vulgar maniobra de la Embajada
de Estados Unidos en Panamá, que no tiene esa autoridad,
para promover la firma del tratado tributario que ellos, graciosamente,
redactaron para Panamá.
El embajador quiere tener algo en concreto en seis meses (30 de
junio de 2002), la misma fecha en que decía el viceministro
Domingo Latorraca que el tratado tributario tenía que estar
listo
Un tratado de libre comercio entre Estados Unidos y cualquier país
solo lo puede autorizar el Congreso (ambas cámaras). Y el
Congreso solo autorizó a George Bush a negociar el ALCA,
con toda Latinoamérica. George Bush mismo no tiene autoridad
para negociar un Tratado de Libre Comercio con Panamá. Mucho
menos el embajador Frederick Becker.
Nelsi Rendón
Basura, basura, ¿cuántas
cuentas se cobran en tu nombre?
17 de enero de 2002
Estoy segura de que ya se está muy claro en el problema
de todos los moradores de Arraiján sobre la no recolección
de la basura por parte de [la empresa recolectora] CREDESOL.
Vivo en la Urbanización San Gabriel y allí no se
ha recogido la basura desde noviembre del año pasado. Lo
que hacemos es pagar 25 centavos por bolsa a unos camiones que pasan
recogiéndola y otros llevamos nuestra basura hasta Panamá
para poder deshacernos de ella.
Aunque ya los señores de CREDESOL dicen y dicen, y el alcalde
de Arraiján dice y dice que van a hacer recolecciones masivas
todo se va a solucionar. Yo me pregunto: ¿qué haremos
con toda esa cuenta de basura que nos han cobrado de más?
Hoy. Yo pagaba fielmente mi cuenta, pero al percatarme de que no
pretendían recoger mi basura, dejé de pagar, pues
no era justo que pagara nuevamente por un servicio supuestamente
ya pagado, o dejar mi auto hediondo a basura por tener que cargar
con la basura yo misma. Tengo dos niñas pequeñas,
una de dos años y otra de 10 meses. ¿Cuánto
afecta esto a los niños?
Lo que yo pido es que nos eliminen esas cuentas de basura en las
que aparecemos morosos, pero no es real tal morosidad, porque no
nos dieron el servicio, por lo que esperamos que cuando esto se
resuelva no nos lo vayan a cobrar. Estas cuentas deben ser eliminadas
e iniciar el cobro del servicio cuando realmente presten el servicio.
Rusia González (moradora de San Gabriel, Juan Demóstenes
Arosemena, Arraiján).
El MOP no derribó hidrante
16 de enero de 2002
En relación a la publicación ampliada de una fotografía
denuncia aparecida en el diario La Prensa, el sábado 12 de
enero, en la página 7A, intitulada: Ante los ojos
de todos, hago de su conocimiento lo siguiente:
El Ministerio de Obras Públicas realizó recientemente
trabajos de mejoramiento de hombros, frente a la Dirección
Nacional de Mantenimiento, en el área de Curundú,
precisamente donde se encuentra el hidrante, motivo de la denuncia.
Sin embargo, estos trabajos no perjudicaron ni afectaron en lo más
mínimo esta estructura. Este hidrante fue derribado, a finales
del mes de diciembre, por un vehículo particular que colisionó
con este objeto fijo. Compete, entonces a las autoridades del Instituto
de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) realizar las
investigaciones y tomar las medidas pertinentes para la reparación
y reinstalación del mismo.
Concluyo expresándole que desde que el ingeniero Víctor
N. Juliao asumió la responsabilidad de la cartera de Obras
Públicas ha girado instrucciones en el sentido de prestar
especial interés en aclarar y resolver, si ese es el caso,
cualquier denuncia que tenga relación con la institución,
hecha por los medios de comunicación social o por la ciudadanía
en general, desde cualquier punto del país.
René Hernández González
(asesor ejecutivo).
Huecos
en la vía del Estadio Nacional
18 de enero de 2002
Les escribo para hacer una denuncia de un grave problema que aqueja
a la carretera de salida del Estadio Nacional.
Resulta que nos reunimos un grupo de amigos del trabajo para ver
el partido de béisbol de la liga profesional. Al momento
de salir del estadio en medio de las curvas me di cuenta (demasiado
tarde por cierto) de un gigantesco hueco en la carretera como de
siete pulgadas de profundidad y varias más de largo y ancho,
el mismo no tiene ningún tipo de señalización
ni de iluminación por lo que es casi imposible detectarlo
si no a pocos pies del mismo, y por sus dimensiones puede ocasionar
un accidente de graves consecuencias.
Tuve que esquivar el mismo por fuera, es decir, por el hombro de
la carretera que en realidad no es tan bueno como para hacer tal
maniobra a una velocidad prudente, por lo que terminé en
el hueco con una de mis llantas, a la que, para dicha mía,
parece no haberle pasado nada. En la estación de gasolina
más cercana me encontré a un señor que había
sufrido el mismo problema, a él se le había reventado
una llanta. Tres de mis compañeros de trabajo habían
sufrido caídas en el mismo agujero.
Le hago un llamado al Ministerio de Obras Públicas o a la
compañía responsable del mantenimiento de dicha carretera
para que tomen cartas en el asunto, ya que las consecuencias de
este problema pueden ser muy graves, y pueden provocar incidentes
que lamentar.
Ricardo Palacios (ingeniero).
Defensa de la flora y fauna
3 de enero de 2002
La conservación de la flora y fauna atañe a todos
los panameños. Pero no todos los panameños están
interesados en conocer o no les importa saber sobre la conservación
de la flora y fauna de su país.
Apunta usted con certeza sobre los pertrechos y sustancias
químicas que el Ejército estadounidense sembró
durante su estadía en el Istmo. Pero olvida agregar que sembró
esos pertrechos y sustancias químicas en sus
prácticas de rutina durante un período en que el mundo
vivía en la llamada guerra fría (Guerra Mundial I
y II, guerra en Corea, guerra en Vietnam), y no con la intención
malévola y premeditada de destruir el ambiente.
Pasados casi 100 años bajo el control estadounidense, ni
la flora, ni la fauna han sido afectadas por lo que enterraron
los estadounidenses durante este período, ni tampoco en esos
años había una conciencia a nivel mundial sobre la
calidad del ambiente del planeta y la necesidad de conservar su
fauna y flora. Sin embargo, ya todo cambió y hay una conciencia
a nivel mundial sobre el peligro del planeta si la flora y fauna
se deterioran o desaparecen.
En estos casi 100 años, los estadounidenses más bien
protegieron (quizás sin querer) un área que es una
fuente riquísima de oxígeno y agua, tan importante
ambas para las ciudades terminales contaminadas de Panamá
y Colón, el funcionamiento del Canal de Panamá, como
para el continente americano.
Pero, en escasos dos años bajo control panameño (y
que podría ser bajo control de cualquier país latinoamericano...
el problema es cultural) se ha destruido premeditadamente flora
y fauna, con premeditados objetivos económicos que no favorecen
a todos los panameños.
La mayoría de los panameños no se desvela si los
estadounidenses limpian o no las áreas revertidas, ya que
ellos tienen muchos otros problemas inmediatos de índole
económica y social que resolver, como tampoco les importaría
si destruyen toda la flora y fauna de las áreas revertidas,
por cuanto no hay conciencia de una pérdida de tal magnitud.
Por eso dije anteriormente, el problema es cultural.
Ahora bien, entonces es una minoría la que desesperada
e insistentemente pide a Estados Unidos que limpie las áreas
revertidas. Y es aquí dónde me pregunto: ¿Serán
amantes de la flora y fauna panameña? ¿Tendrán
esos reclamos intenciones ambientalistas, preocupados por la calidad
futura del oxígeno y el agua para las ciudades de Panamá
y Colón?
¿Serán las sociedades ANCON, Greenpeace, AUDOBON
y Smithsonian las que reclaman con insistencia la limpieza de la
ex Zona del Canal? O más bien esa minoría se está
haciendo la siguiente pregunta: ¿Cuándo van a limpiar
los estadounidenses esas áreas para poder explotar su madera,
quemar y luego sembrar, hacer centros comerciales y urbanizaciones
que contaminan los ríos y el ambiente con deshechos....?
¿Por qué esas minorías no se quejan cuando
deforestan para que unos cuantos levanten una urbanización
en terrenos de todos los panameños, o cuando unos cuantos
explotan las áreas verdes, o construyen un centro comercial?
El tratado firmado entre Panamá y Estados Unidos muy sabiamente
considera ese tema, y Estados Unidos está comprometido en
limpiar las áreas revertidas. Pero mientras los dos países
llegan a un entendimiento sobre cómo hacerlo, todos
los panameños debemos estar alerta para que unos cuántos
no destruyan en días lo que a la naturaleza le tomó
bellamente diseñar en siglos.
Luis Avilés Taylor
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