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La labor de los periodistas
En la historia del periodismo muchos son los casos
en los cuales se ha llegado al fondo de la corrupción; en
Panamá, en estos días, se ha presentado otro escándalo.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
En
1983 el director de la Caja de Seguro Social, José Renán
Esquivel, denunció los desfalcos y malos manejos del programa
de viviendas de la institución, llevado adelante por la administración
anterior, bajo el régimen de los militares. Tales denuncias
llevaron a una investigación, que terminó con los
juicios a los responsables.
En 1987, un alto miembro de las Fuerzas de Defensa, Roberto Díaz
Herrera, denunció las corruptelas graves que formaban parte
de lo cotidiano en los cuarteles. El denunciante se autoimplicó
en algunos de los delitos y se generó una ola de manifestaciones
y protestas que contribuyeron al desmoronamiento de la institución
armada.
Ahora un legislador de la república, Carlos Afú,
denuncia los sobornos que fueron repartidos entre legisladores para
ratificar a los nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia
y para la aprobación de un convenio entre el gobierno y una
empresa privada.
En estos, como en otros casos menores, le ha correspondido a los
periodistas y a los medios de comunicación llevar adelante
la denuncia y demandar la investigación plena de este género
de corrupción.
Los periódicos, La Prensa, entre ellos, han tomado la batuta
de la difusión de los hechos y de la denuncia de la corrupción
que se ha destapado a raíz de las denuncias de soborno en
la Asamblea Legislativa.
Los periodistas no pueden ceder en sus investigaciones, independientemente
de lo que haga el Ministerio Público, porque los lectores
y los oyentes han comprendido que esta es la única vía
para que nada quede bajo la tapadera.
Cartas y comentarios
César Guevara in memoriam
16 de enero del 2002
Nubia, me agradó este artículo que usted ha escrito
en La Prensa en el día de hoy, con respecto a esta entrevista
del ya fallecido abogado César Guevara, verdaderamente es
lamentable su muerte, pero la verdad es que todos debemos reflexionar
y buscar más a Dios a tiempo y no cuando es tarde; en muchas
empresas los dueños solo quieren producción y dinero
y se olvidan de la salud de los empleados, qué lamentable
es pensarlo demasiado tarde. Este artículo deja mucho que
pensar.
Quintina Delgado
Los jóvenes son el ejemplo
16 de enero del 2002
La Prensa de hoy, 16 de enero del 2002, nos dio varias noticias
aparentemente desconectadas una de otra, destacadas en diferentes
planos cada una, pero en mi opinión, íntimamente relacionadas.
Juan Luis Batista nos informa de la educación panameña
como una inversión con poco retorno. Mónica Guardia
presenta el desastre de Sears provocado por empresarios (egresados
de universidades norteamericanas, seguramente) con salarios gringos,
pero divorciados de la realidad panameña. Y en una esquinita,
quizás solo para llenar espacio, publican el artículo
más importante del día escrito por Edith Castillo
Duarte: Legisladores juveniles piden recorte a altos salarios.
Qué orgullosa me siento de esos jóvenes legisladores
egresados de nuestras escuelas públicas. Ellos sí
saben sumar y restar. Conocen de los problemas panameños,
saben de economía y contabilidad gubernamental. Y eso que,
según el informe del Programa de Promoción de la Reforma
Educativa en América Latina, no se ha logrado en Panamá
el impacto esperado en la educación de nuestro recurso humano.
Sin recibir la suficiente educación han puesto el dedo en
la llaga.
¡Qué pobres nuestros empresarios, legisladores, magistrados
y funcionarios ministeriales, hipócritas todos, discutiendo
diariamente sobre los problemas que aquejan nuestra patria, pero
incapaces de sumar y restar! No quieren aprobar las leyes internacionales
de contabilidad. No quieren trabajar todos los días, pero
sí cobrar. Prefieren aprobar leyes demagógicas sobre
la paternidad, la familia, de niños que trabajan, de discriminación,
pero son incapaces de bajarse el sueldo.
Qué asco dan con sus viáticos, partidas circuitales
y planillas abultadas de asesores, familiares y queridas, pero no
se bajan los sueldos. Aprendan de los jóvenes legisladores
que dicen lo que sentimos todos los panameños. Merecen titulares
de tres pulgadas.
Y el artículo de más inspiración publicado
hoy en La Prensa: la entrevista de Nubia Aparicio a César
Guevara. Reimpriman 10 mil copias y envíenselas a todos los
que se ponen salarios de más de 5 mil balboas mensuales a
costa de los que reciben sueldos menores de 300 balboas mensuales.
Y resalten con letras mayúsculas donde dice... Hay
que darle tiempo a áreas que uno descuida, hay que ser más
humano, menos materialista. Antes pensaba que lo tenía todo
y punto... ahora me doy cuenta de que la salud es todo y que todos
estamos en manos de Dios.
Con estos artículos en La Prensa, se aprende a ser una mejor
persona. Gracias.
Amanda de Spurlock
El precio de la edición dominical
16 de enero del 2002
En la edición del pasado miércoles 16 de enero, leí
en primera plana que la edición dominical de La Prensa nos
costará, desde el 20 de enero, 0.75 de dólar.
Cuando el diario Crítica, aumentó el precio de su
edición diaria a 0.35 de dólar, ustedes imprimieron
en todas las ediciones, que La Prensa se mantenía en 0.25
a pesar de ser el diario número 1 en Panamá.
Días después nos madrugaron, informando que el precio
subiría a 0.35 por razones de costos de producción,
etc., etc.
Desde hace muchísimos años, hemos sido fieles lectores
de La Prensa, por ser este medio escrito el que brinda la mejor
opción al lector, con temas deportivos, de opinión,
de política y de actualidad tanto nacional como internacional,
pero así mismo tenemos que decir que lamentablemente la porción
impresa de publicidad que nos entrega La Prensa en cada edición
ocupa más del 50% del total del periódico, sin contar
las hojas sueltas que regularmente incluyen publicidad para determinados
comercios.
Esto significa que el porcentaje de información valiosa
que nos proporcionan, se ve mermado por la inclusión exagerada
de publicidad que beneficia a algunos, pero que perjudica a la gran
cantidad de lectores que vemos en este diario una ventana al mundo
del conocimiento y de la información.
Nosotros hemos leído diarios extranjeros, donde la publicidad
es muy escasa y no queremos comparar nuestro diario con aquellos
en que la tirada es millonaria, pero, aunque no manejamos los altos
costos de producción que actualmente aduce la administración
del periódico, consideramos que este aumento traerá
efectos negativos al gran conjunto de fieles lectores.
¿No habrá una fórmula financiera donde el
costo total por el robustecimiento de la calidad editorial
de la edición dominical, la presentación de un nuevo
diseño y la inclusión de un suplemento con materiales
especiales de lectura que el diario promete por 0.75, no lo
pague la parte más desprotegida: el lector?
¿Cree usted conveniente, señor Reyes, que dada la
actual crisis económica que afecta la nación, los
directivos del diario aprueben estas medidas?
¿Considera usted que la gran mayoría del pueblo panameño,
ávido de conocimientos, pero con un presupuesto paupérrimo,
podrá costearse La Prensa?
Nos gustaría conocer su opinión como Defensor del
lector.
Fulgencio Cortéz Ríos
Agradezco su carta, sus preocupaciones y sus preguntas. Lo que
se busca con el ajuste de precio de la edición dominical
es entregar a los lectores un periódico con una mejor calidad
y con una mayor variedad de temas de interés para los lectores.
Comentario histórico
13 de enero del 2002
En su nota publicada el viernes 11 de enero (Critican al
Hoy por hoy), Juan David Morgan afirma incorrectamente, y
cito, que la lucha contra los Estados Unidos ... se inició
el mismo día que se firmó el nefasto Tratado Hay-Bunau
Varilla.
En realidad, el 18 de noviembre de 1903, día en que se firmó
en Washington la Convención del Canal Ístmico (comúnmente
llamada Tratado Hay-Bunau Varilla), ningún panameño
se enteró siquiera del transcendental acontecimiento como
para poder iniciar alguna lucha.
Los panameños nos enteramos de la firma apenas cuando los
miembros de la delegación presidida por el doctor Amador
Guerrero llegaron tarde a Washington, y el francés Bunau
Varilla, embajador de Panamá, les informó de la misma.
Es difícil determinar la fecha de cuándo verdaderamente
se inició en Panamá la lucha contra ese Tratado, si
se toma en cuenta el hecho de que la Junta Provisional de Gobierno
de la naciente república, ya conocedora de todas sus disposiciones
lesivas a nuestra soberanía, lo ratificó sin ninguna
enmienda el 2 de diciembre de 1903.
Carlos A. Moreno
Aprueban artículo de Juan David
Morgan
16 de enero del 2002
Felicito a Juan David Morgan por su muy acertada columna de opinión
en la edición del 16 de enero. Como siempre, sus opiniones
muy acertadas sin exageraciones ni palabras enredadas, nos iluminan
sobre el desastre que sería para el país la aprobación
de las medidas contra el centro bancario y la economía de
este país que es decididamente un país de servicios.
Ojalá las palabras de él no caigan en oídos
sordos y tomemos conciencia de las cosas antes de ratificar tratados
sin sopesar todo lo que éstos representan.
Irene Pasos (una panameña del montón, pero que quiere
a su patria).
Animales del volante
Staten Island, N.Y., 15 de enero del 2002
Señor Hurtado, estoy seguro de que usted no tiene ningún
familiar que se dedique al oficio de conducir un autobús,
porque estoy seguro que de ser eso cierto no llamaría a estos
trabajadores animales del volante. Una frasecita un
poco grosera para un grupo de personas que por lo general trata
de ganarse la vida decentemente.
He estado fuera de Panamá más de 30 años,
pero en todo ese tiempo me he dado cuenta de que algunas cosas nunca
cambian, en especial el ningunear a personas decentes
con tal de vender periódicos.
Por favor, no me diga de lo malo que son los buses, yo he vivido
allá y sé de lo que algunos conductores son capaces
por un real, pero eso no le da derecho a usted a usar un término
general como ese.
César Díaz
Este comentario se refiere al artículo sobre los buseros,
publicado el 15 de enero del 2002 por Rubén Hurtado.
Piden disculpas a la familia Ruiz
16 de enero del 2002
Quiero por este medio pedir disculpas a la familia Ruiz por los
comentarios que hice respecto al artículo sobre la servidumbre
en conflicto en Boquete. Reconozco que los Ruiz tienen toda la razón,
y los apoyo; sin embargo, mi comentario va dirigido al abuso que
cometen los indígenas cuando se pasean por todas las fincas
sin respetar la propiedad ajena.
Luis Lamastus
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